Esta noche se cumplen exactamente cuatro años del terrible incendio que asoló parte de Las Villuercas y que a punto estuvo de hacernos evacuar el pueblo de Guadalupe mientras que Picoagudo (Pico al oeste de Guadalupe) se batía con el fuego, impidiendo el paso de las llamas hacia la Puebla. Aquella noche expresé mis sentimientos en mi primer artículo para el periódico Extremadura, a raíz del cual fui invitado por la dirección como columnista y bloguero del grupo Zeta, y cuya relación se mantiene hoy.
 
De nuevo, casualmente por las mismas fechas, el monstruo del fuego, vuelve a acaparar la atención de los medios de comunicación, y la muerte se hace presente entre las personas que tienen el difícil papel de sofocar y apaciguar esas masas en plena ebullición que unidas a otros factores como el viento se tornan más contundentes y mortíferas. Parece ser que un mismo hilo conductor suele aparecer en todos ellos, o al menos en la mayoría: la acción directa de algún/a pirómano/a que siente un morbo especial por ello o recibe tan atractivas e importantes sumas de dinero que no dudan en prenderle fuego al monte, a pesar de las terribles consecuencias que siempre acaban teniendo los incendios en estas fechas del verano. A la hora de cierre de este post y según información recogida en la práctica totalidad de los diarios y periódicos del país los incendios que se mantienen en la Península son un os veinte, superándose ya con creces las cifras de superficie quemada con respecto a años anteriores.
 
A pesar de que los medios de lucha suelen ser cada temporada mejores, con mayor nivel tecnológico y de eficacia en la extinción, existe un factor crucial, muchas veces descuidado por parte de quienes tienen la responsabilidad directa de velar por él, llaménse agricultores, ganaderos, propietarios de fincas y montes. Todos los que nos metemos de cuando en cuando por el campo solemos apreciar el abandono y el descuido en el que están algunos espacios, conocemos las trabas burocráticas para la realización de operaciones selvícolas y la existencia de otros problemas que contribuyen al incremento del riesgo de fuego, generalmente en esta línea y que bien pudieran evitarse articulando programas específicos de incentivos para la limpieza de fincas, operaciones de desbroces, arreglos de caminos, etc., desde las diferentes Administraciones con competencias en la materia.
 
Todos los/as ciudadanos/as tenemos la responsabilidad de adoptar ciertas precauciones ante los incendios forestales, y por eso debemos tener especial cuidado con colillas, barbacoas, hogueras, etc., en nuestras salidas al campo. En cuestión de minutos el fuego se propaga sin que podamos hacer nada, sembrando destrucción y muerte allá por donde pasa. Desgraciadamente la historia se repite y poco a poco, vamos perdiendo biodiversidad y espacios singulares, que nuestros hijos jamás podrán conocer de la misma manera en que nosotros lo hicimos. Eso, además de la pérdida de vidas humanas, es lo lamentable.
 
 
Publicado paralelamente en el blog Ruralita en Villuercas
Desgraciadamente los San Fermines se han cobrado una nueva víctima mortal, una más de tantas que se han producido en la historia de estas fiestas populares, y una más de otras muchas que alrededor de la fiesta nacional de los toros se producen todos los años en nuestro país. Todos los que se lanzan al ruedo deberían saber que el hecho de hacerlo supone un ingente riesgo que puede ser mortal. A pesar de que las estadísticas afortunadamente no son muy altas, y por mucho que pretendan convencerme de lo contrario, no alcanzo a entender cómo esa sensación de subida de adrenalina, ese placer -desconocido para mi- que parecen experimentar quienes participan en este tipo de eventos (llaménse toreros, recortadores o simplemente aficionados)se apodera de la cabeza de cualquier persona con cierto grado de madurez y le bloquea hasta el punto de olvidarse de lo bello que es vivir, y de que no merece la pena que por decisión propia y de manera libre, uno decida ponerse en la diana de la muerte.
 
Que conste que ni estoy a favor ni en contra de los toros, ni quiero entrar en este debate tan antiguo como la propia fiesta, pues sinceramente es algo que no me preocupa. No puedo mantenerme sin embargo impasible ante una muerte absurda y por ello denuncio el hecho acontecido, y me pregunto -como lo hago cada vez que sucede algo similar- cómo es posible que alguien pueda perder la vida de esta manera, que fuerza motriz resulta tan poderosamente influyente que empuja a asumir un riesgo mortal. Me gustaría alcanzar a comprender qué emociones, sensaciones o placeres tienen ese grado de seducción que sitúa a un joven en el precipio del fin de la vida. Porque no olvidemos que un torero profesional tiene la excusa perfecta: un salario para mantener a su familia o sus caprichos. Pero, ¿Qué interés racional tienen quiénes se ponen delante de estos animales? Me encantaría entenderlo y que alguien me lo pudiera explicar, o también pudiera ser que se trata de un misterio más de esos que tiene la condición humana, la cual bien creo ebería estar educada para no entrar en este tipo de juegos.
 
Y hoy no os quepa ninguna duda, que se batiran récords de visionados del vídeo de la cornada en Internet y las televisiones públicas y/o privadas harán lo propio en sus informativos y programas rosa. Si esto sirve para advertir de ese riesgo y evita algún percance más, bienvenido sea. Pero, mucho me temo que cuando pase un tiempo todo seguirá igual.
El asunto de la financiación autonómica no acaba de resolverse, y sigue generando diversidad de opinión y de interés entre las diferentes Comunidades autónomas, incluso parece inquietar -como es lógico y normal- a algunos dirigentes del PSOE, que no acaban de ver la luz en el túnel algo oscuro, que parecía iba a despejarse cuando Zapatero remodeló el gobierno, pero que no encuentra la salida. Al menos es la impresión que se desprende después de algún tiempo de negociaciones y que ya comienza a generar cierto debate. En política siempre parece prudente no dar fechas, ni concretar cuestiones que no dependan exclusivamente de uno, pues parece que si al final surgen discrepancias lógicas y normales en cualquier negociación -como parece ser el caso- resulta arriesgado asumir ciertos compromisos con fecha de ejecución o de caducidad.
 
Está claro -siempre se ha intuido y se preveía- que la financiación autonómica iba a ser el más duro caballo de batalla de la legislatura, especialmente por la presión de algunas fuerzas y de algunas comunidades. Este camino se torna aún más duro por la propia situación económica que azota al país, que obliga al Estado a ser más comedido en cuestiones económicas, fundamentalmente porque se trata de mantener algunas bases ideológicas como es el estado de bienestar y ciertas garantías sociales. En definitiva, la cuestión es si el gobierno puede atender con recursos todas las demandas, sin que se ponga en riesgo el sistema y de modo que todos ganen. Eso de café para todos, o está muy estudiado y cotejado, o hay que sacar dinero de donde no lo hay, con cierto grado de imaginación y creatividad lícita.
 
Ardua tarea la de Zapatero, máxime cuando no se cuenta con la mayoría suficiente en el Parlamento, y cuando Comunidades como Extremadura, del mismo signo político, no están dispuestas a tragar con cualquier cosa. Quien preside un territorio debe tener muy en cuenta que primero es su región y después su partido, al menos en cuestiones como esta en las que está en juego mucho del futuro de una región. Por eso, Guillermo Fernández Vara  sigue defendiendo los intereses extremeños y a exigir para esta región la financiación que entiende es la mejor para Extremadura, aún a sabiendas que eso significará algún que otro encontronazo con el gobierno de Madrid.
Algo está cambiando las relaciones entre los principales partidos PP-PSOE, especialmente en el ámbito autonómico que nos indica en cierto modo la tendencia o el rumbo que comienza a tomar esta - hasta ahora controvertida y en ocasiones crispante- fórmula de diálogo político y entendimiento iniciada en nuestro país. El cambio en Euskadi impulsado por los ciudadanos en las urnas, ha permitido la constitución de un acuerdo insólito en aquella región y un gobierno de coalición que –independientemente de que fructifique con mayor o menor grado de consenso- ya es en si mismo indicativo y determinante de hacia donde camina el momento político actual y cuál podría ser el escenario de futuro.

El debate sobre el estado de la región celebrado esta semana en Extremadura se posiciona en cierto modo hacia ese nuevo contexto de diálogo y de alianza estratégica que -en mi opinión- enriquece en buena medida la pluralidad y la democracia en cualquier ámbito. En cierto modo, y especialmente ante cualquier adversidad o clamor popular, es lo que los ciudadanos reclamamos y exigimos a la clase política, porque entendemos que en temas comunes, las soluciones han de ser comunes y consensuadas. La crisis económica es sin duda una prioridad como lo pueda ser el terrorismo u otra serie de intereses ciudadanos, para los que se hace necesaria una capacidad de negociación y de renuncia a protagonismos partidistas e incluso ideológicos, sin que ello signifique tener que modificar sustancialmente la estrategia propia y específica que cada sigla establece y con la que concurre a unas elecciones.

Espero que ese gran acuerdo fructifique y no se convierta en algo mediático. Deseo que lejos de ser un espejismo se transforme en una nueva manera de trabajar por Extremadura y sobre todo, que al final seamos los extremeños y extremeñas quienes veamos los resultados en nuestra vida diaria y en la solución a nuestros problemas cotidianos. Al fin y al cabo esa es, a mi modo de ver, la esencia de la política.
Hoy ha sido inaugurada por el Presidente extremeño junto a otras autoridades extremeñas, españolas y lusas, la oficina de Extremadura en la capital portuguesa, Lisboa. Una iniciativa sin duda interesante y oportuna, para apoyar a los extremeños y extremeñas que quieran abrirse camino empresarial y profesional en el país vecino, y una referencia importantísima para fortalecer esas relaciones a las que en alguna ocasión me he referido, y que tienen una vital importancia para nuestra región e incluso para el conjunto del estado español.
 
Como sabéis desde la propia Junta de Extremadura, y por convicción de los gobiernos socialistas que han sido designados para gobernar, desde hace años se viene trabajando en esta idea que pretende estrechar lazos de colaboración con el país vecino, a través de varias iniciativas y con un claro objetivo: fortalecer las relaciones bilaterales y fomentar el nacimiento de nuevas oportunidades de desarrollo económico, social y cultural.
 
Ya lo decía también mi amigo Luis Fernando, profesor de la UEX, en su artículo "El futuro eje Lisboa-Madrid", y en otros similares. Portugal y España se necesitan, y en esa espacial relación de complicidad Extremadura es justo el puente entre Madrid y Lisboa, algo que sin duda redundará en un claro beneficio para esta tierra y para sus gentes.
 

Tras el escándalo producido por los más que dudosos resultados en las elecciones presidenciales celebradas en Irán la semana pasada, el pueblo se ha echado a la calle y una oleada de protestas y de enfrentamientos entre los partidarios de Mir Musavi (el aspirante) y los de Ahmadineyad (el que continúa) ha generado ya varios muertos, tal y como estos días podemos leer en todos los medios de comunicación con ámbito internacional. Las protestas iniciadas en Teherán parecen estar extendiéndose a otras ciudades lo que da idea de la tensión del conflicto y de la gravedad de la presunta manipulación electoral. Eso ha hecho intervenir al ayatolá Ali Jameneí pidiendo al gobierno que acceda a la revisión del proceso e incluso a la repetición de los comicios ante la sospecha de fraude.
 
Las primeras acciones de represión también están salpicando a los medios informativos y a los blogueros, estos últimos verdaderos testimonios de lo que allí sucede, junto a un buen número de ciudadanos que utilizan ya las redes sociales para informar al mundo de la gravedad de los acontecimientos, pues según parece que la dimensión que parece tener el conflicto es bastante mayor de lo que pretenden contarnos.
 
Todo parece indicar que la revuelta, denominada ya revolución verde, puede acabar con más víctimas y con una nueva revolución en el país, donde los blogueros vuelven a ser determinantes, como nos cuenta César Calderón en su blog y nos informa de algunos enlaces sociales sobre los que podemos encontrar información:
Sería un momento ideal también para que algunos líderes mundiales, llamados a cambiar muchas cosas, pudieran mediar y evitar con ello más muertes innecesarias.
De nada nos sirven los derechos reconocidos en artículo 4º de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, cuando no existe una relación contractual entre empleado y empleador. Muchos intuimos que esta práctica ilícita y fraudulenta forma parte de la cotidianeidad, y del día a día de un buen número de empresas de todos los sectores y en cualquier rincón de nuestro país. El caso del inmigrante boliviano Franns Rilles ha sido sin duda un exponente más de esta fórmula de explotación laboral que si bien no está normalizada (porque obviamente todo lo que no está fuera de ley no debe tener dicha consideración), al menos si se encuadra en una situación más o menos frecuente, que contribuye de manera notable al incremento de las listas del paro.
 
Muchos hemos sido cómplices de esta irregular fórmula de trabajo. Yo mismo, alguna vez trabajé sin contrato en el sector de la hostelería e imagino que muchas personas lo han hecho, sin tener en cuenta la importancia que tiene estar como se dice popularmente “en regla” y las repercusiones que el hecho de no estarlo acarrea, como se ha puesto de manifiesto en el caso de la panadería de Valencia, que además nos muestra la cara más triste de la inmigración ilegal y de la vulneración de algunos de los más elementales derechos humanos.
 
La solución de este tipo de situaciones no es nada fácil. Parece que la presión y persecución del fraude por parte de la autoridad laboral es un camino adecuado, pero con demasiadas fisuras y dudas sobre su aplicación. Más bien se trata de un problema de concienciación social y de compromiso, específicamente de quienes sufren de manera directa la explotación. Algo complejo que necesita de mucha osadía y de un apoyo desinteresado por parte de los sindicatos y colectivos afines a los trabajadores. Es realmente vergonzoso que se le pueda dejar tirado a nadie con un brazo amputado a la puerta del hospital y que se sigan aprovechando las debilidades y desesperaciones de muchas personas para enriquecerse a su costa.
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