TRECE CONVENTOS PONEN A LA VENTA SUS DULCES ARTESANALES POR UNA CAUSA SOLIDARIA

La mejor repostería conventual vuela en Cáceres

En 90 minutos ya se habían vendido cerca de 150 tickets con un precio unitario de diez euros. Cacereños y turistas, de compras en la Preciosa Sangre

Turistas y cacereños visitaban la Preciosa Sangre para adquirir repostería conventual
FRANCIS VILLEGAS

SARA FONTÁN // CÁCERES

Las diez monjas que habitan el convento de las Jerónimas elaboran diariamente dieciséis tipos distintos de dulces siguiendo «las recetas transmitidas por las antiguas hermanas que, a su vez, las aprendieron de sus antepasados», relata a este diario, tras el torno, Jacinta de Fátima, madre superiora del convento cacereño. Las hermanas tienen un estricto horario para la elaboración de su reputada repostería, que cocinan por la mañana y empaquetan por la tarde, de lunes a miércoles, «en función de los pedidos». Los dulces son, al fin y al cabo, «nuestra forma de subsistencia», declara.

La hermana Jacinta de Fátima no recuerda con exactitud desde cuándo participan en la Feria Solidaria del Dulce Conventual y Navideño, «quizá hace tres o cuatro años». De cualquier forma, no llevan a la cita toda su oferta repostera. Este año, podrán adquirirse «milanesas, trufas, torta de hojalde y tocillino de cielo». El de las Jerónimas es uno de los trece conventos presentes en la novena edición de feria solidaria, cuyos beneficios serán destinados a las instituciones benéficas de la diócesis Coria-Cáceres.

Beatriz Dominguez y Juan Manuel Blanco Gómez, participantes de la organización, coinciden en definir el perfil de los visitantes que durante el puente de la Constitución se acercan a la feria: «Son grupos familiares o parejas, mayores de 30 años, que bien pueden ser de Cáceres o turistas».

En el primer día, por la Preciosa Sangre alternaban cacereños y turistas llegados de Andalucía, Castilla y León, Cataluña o Portugal. En los primeros noventa minutos, Beatriz Dominguez había vendido 134 tickets, a diez euros la unidad.

Patri López es fiel a esta cita con la repostería más tradicional. «Me encanta venir cada año y siempre compro un poquito de todo». A esta cacereña le gustan, sobre todo, «la repostería de Las Claras y San Pablo, pero también aprovecho para comprar de otros conventos, como el de Coria o Sevilla, que habitualmente no venden aquí». Este año, Patri podrá elegir entre la repostería elaborada en los claustros de trece órdenes andaluzas, castellanomanchegas y extremeñas.

Luz María y Cristina también son fieles a la cita repostera prenavideña. Ellas compran, sobre todo, dulces de Las Jerónimas y, entre todos ellos, sienten especial predilección por sus madalenas y los tocinillos de cielo. La hermana Jacinta de Fátima detalla desde su retiro que para elaborar 150 unidades de su preciado tocinillo las hermanas utilizan «siete kilos de azúcar y 120 huevos». Unos dulces pequeños que, a buen seguro, serán los primeros en volar. Tanto Luz Maria como Cristina consideran este encuentro repostero «una buena fórmula para colaborar con el mantenimiento de los conventos» de su ciudad.

L.a madrileña Valle Díaz Galán, residente en Zamora, ha aprovechado la visita a la iglesia «para comprar dulces» mientras sus acompañantes suben a conocer la torre. «Es que soy muy golosa», confiesa.

Más que la pasión por los dulces lo que ha movido a los andaluces Manuel García Morales y Loli Claro a visitar la feria es su carácter solidario. «Estamos en Badajoz y hemos venido a conocer Cáceres; nos hemos enterado de esta feria solidaria y, como yo colaboro con Cáritas en Dos Hermanas, hemos querido participar».

La feria ha sorprendido a las dos parejas catalanas formadas por Antonio y Manoli y Joan y Encarna. «Mi mujer es de Badajoz, comenta Antonio, pero no conocíamos Cáceres y hemos venido el puente para visitar la ciudad» desde Gerona. «Nos hemos encontrado de casualidad con esta Feria que tiene muy buena pinta, la verdad».

Hasta las 20:00 horas del viernes, día 8 de diciembre, permanecerá abierta la novena edición de la Feria Solidaria del Dulce Conventual y Navideño, que este año ofrece, en deliciosas porciones, una tonelada de la mejor repostería monacal.

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