ayer el juez no había recibido aún el atestado para tramitar las diligencias. los familiares sostienen que fue un «homicidio»

El preso fallecido en Cáceres y el policía que le disparó mantuvieron un forcejeo

Está previsto que el juzgado cite esta semana a los agentes implicados para que presten declaración. En el operativo hubo varios disparos. Uno de ellos impactó en el interno que murió horas después

Agentes del cuerpo de seguridad participan en el dispositivo de búsqueda del preso fugado en Cáceres el viernes.
FRANCIS VILLEGAS
Gema Guerra Benito

El preso fallecido y el policía nacional que le disparó mantuvieron un forcejeo. Así lo atestiguan a este diario fuentes cercanas a la investigación. El agente está ya identificado y el gabinete del sindicato policial al que pertenece dirigirá su línea de defensa.

Estas mismas fuentes aseguran que el interno fugado utilizó una piedra para intimidar al agente que le perseguía para detenerlo. En ese sentido, el subdelegado del Gobierno, José Carlos Bote, ya declaró el sábado que uno de los agentes resultó herido leve durante el operativo para interceptar al reo. También queda acreditado que hubo varios disparos y que uno de ellos impactó en Jean Paul Sierra con orificio de entrada y salida. A la espera del informe de la autopsia, unas hipótesis barajan que la entrada se produjo en el tórax y otras que fue desde el costado.

La reconstrucción de los hechos deja por determinar aún que el disparo se produjera durante el momento del forcejeo o después. Tampoco queda acreditado si el agente portaba la pistola enfundada o en la mano y si se trató entonces de un disparo fortuito, es decir, de un accidente o se produjo en legítima defensa.

Ayer el juzgado de instrucción número 2, encargado de tramitar las diligencias del caso, no había recibido el atestado policial y por tanto, no había enviado ninguna citación judicial a los agentes implicados en el caso y en el operativo encargado de detenerlo. Al no haber detenidos, no hay un plazo para presentar el documento, pero está previsto que el juez cite a los agentes policiales a lo largo de la semana.

Los hechos tuvieron lugar el pasado viernes cuando el interno tenía que prestar declaración en el juzgado de instrucción número 1 por un delito relacionado con tenencia ilícita de armas. El joven acudió custodiado por agentes pero sin esposas porque llevaba muletas aquejado de una lesión en una pierna. En un momento, se deshizo de las muletas y huyó hacia las inmediaciones del palacio de justicia y más tarde hacia la falda de la montaña. Los policías que le custodiaban intentaron alcanzarle pero no lo lograron. El preso estuvo fugado durante horas. Guardia civil, Policía Nacional y Policía Local coordinaron un operativo conjunto para localizarlo. Realizaron una primera batida a media mañana sin éxito y el preso fue interceptado y abatido de un disparo a alrededor de las 13.00 horas en el residencial Vistahermosa. Una ambulancia acudió al lugar de los hechos, a escasos metros de las viviendas, y lo trasladó al hospital San Pedro de Alcántara. Llegó al centro en muerte «clínica» y los sanitarios no pudieron hacer nada para salvar su vida.

Este sábado, los forenses del instituto de medicina legal realizaron la autopsia al cadáver y entregaron el cuerpo a la familia del joven que se había trasladado desde Huelva, la ciudad donde se encontraba el domicilio del preso. Fue enterrado el domingo. A la espera de los resultados del informe del servicio de patología forense, que se sabrán en las próximas semanas, los familiares del fallecido han pedido que se investigue el caso como «homicidio», según trascendió de declaraciones de su abogado. Cabe esperar que la familia se persone como acusación particular en la causa.

UN PRESO «PELIGROSO» // El interno que fue abatido era de origen colombiano, tenía 24 años y se encontraba en Cáceres de forma temporal. Fuentes policiales precisan que pertenecía a la banda que preparaba un robo en Cáceres y cuyos cinco integrantes fueron detenidos por agentes de la Policía Local tras una persecución el 3 de enero cuando salían y entraban de varias joyerías de la capital.

En su ficha penal constaban antecedentes por robo con violencia y estaba siendo procesado por el juzgado de instrucción 2 por pertenencia a organización criminal. El juez ordenó su ingreso en prisión el 4 de enero por esta última causa. Llevaba dos meses en la cárcel cacereña hasta que la abandonó la mañana del viernes para comparecer ante el juez por otro delito.

El subdelegado de Gobierno, José Carlos Bote, instistió el mismo viernes en que el reo estaba catalogado como «extremadamente peligroso» y que para localizarlo se articuló un dispositivo «especial». «Dicen que pertenecía a una banda de atracadores, una banda no es que opere de forma individual, tenía contactos y tenía amigos. No sabemos desde que se escapa si puede proveerse de algún arma y cuando se ha puesto en marcha el dispositivo de búsqueda se ha dado la instrucción de que se extremase la precaución», concluyó. No obstante, Bote no pudo confirmar que «fuera armado» en el momento de su detención.

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