Párroco en Virgen de Guadalupe (Cáceres)

Tino Escribano: «No entiendo a esos curas que colaboran en el recuento de votos en las iglesias catalanas»

Tino Escribano, ayer por la tarde en la parroquia Virgen de Guadalupe.
JAVIIER VALIENTE
Miguel Ángel Muñoz Rubio

El próximo 12 de octubre la parroquia Virgen de Guadalupe, y ya van 31 años, celebrará la Fiesta de la Hispanidad. Lo hace, sin duda, en un momento crucial para este país con el desafío independentista catalán en el punto de mira. La hispanidad como concepto es, a ojos de Tino Escribano, sacerdote de esta iglesia cacereña, una cultura abierta a la acogida, un mundo común. «Si sumas las diferencias, ganas», dice quien considera a la patria como un sentimiento de proyecto común donde tienen cabida la diversidad y las opiniones por dispares que sean.

A Tino Escribano nunca se la ha quebrado la voz cuando de defender sus ideas se trata. Viene, pues, al caso en este contexto la noticia protagonizada hace tan solo unas semanas por más de 300 curas y diáconos de las diez diócesis catalanas y de congregaciones religiosas, que emitieron un comunicado en el que afirmaban que convenía que «fueran escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán» y consideraban «legítima y necesaria» la realización del referéndum ilegal del pasado 1 de octubre ante «la imposibilidad -subrayaban- de pactar las condiciones para llevarlo a cabo de forma acordada».

Y es que la colaboración de parte del clero de Cataluña en el referéndum ha sido notoria. Una de las iglesias de Vila-rodona, un pueblo de la comarca de Alt Camp en Tarragona, fue el escenario para el recuento de votos el pasado domingo. El escrutinio transcurría a la vez que los feligreses oraban y cantaban durante el oficio. Sobre el altar, el sacerdote celebraba la santa misa, mientras a su lado varias personas ordenaban las papeletas sobre una mesa.

Tino Escribano lo tiene claro: «No entiendo a esos curas que colaboran en el recuento de votos en las iglesias catalanas», asegura sobre sus colegas. «No entiendo en mi país el conflicto catalán, con la democracia, con los medios democráticos que tenemos. Nadie puede decir: ‘Hala, a partir de mañana yo soy el imperio romano’. Sí me cabe la autonomía, la Constitución, pero no comparto esa campaña separatista que han secundado las iglesias».

Escribano va más allá: «Nuestra vocación es universal. Y sí entiendo a todos esos sacerdotes que se han partido la cara en países opresores, en dictaduras, a propósito de la Teología de la Liberación. Ahí sí entiendo la rebeldía de esos curas, pero esto en nuestra realidad no lo veo».

Frente a tanto ruido independentista, Tino Escribano continúa adelante con su proyecto, el que realmente le ocupa, el del 12 de octubre, con misa de fraternidad que incluye una colecta especial de apoyo a un proyecto en Guatemala y una comida solidaria de arroz blanco con fréjoles, huevos fritos y verduras cocinadas por familias hispanas que ese día encajan en ese arco iris de cultura que es capaz de unir con diálogo a personas diversas. Que cunda el ejemplo.

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