Falsas y poéticas memorias

Aramburu deja atrás ‘Patria’

El escritor donostiarra reúne pequeños relatos en ‘Autorretrato sin mí’

Fernando Aramburu, en la presentación de ‘Autorretrato sin mí’, el lunes en el Instituto Cervantes.
JUAN MANUEL PRATS

OLGA PEREDA epextremadura@elperiodico.com MADRID

H ace tiempo que ‘Patria’ (Tusquets) dejó de ser un libro para convertirse en un fenómeno. Lleva 28 ediciones. Se han vendido 600.000 ejemplares. Fue la estrella absoluta de la Feria del Libro de Madrid. Ha conquistado, entre otros, el Premio Nacional de Narrativa, el de la Crítica, el Francisco Umbral y el Dulce Chacón de novela. HBO está preparando un serie basada en el libro. La editorial calcula que casi un millón de personas lo han leído. Y esa insólita cifra solo en España, porque la absorbente novela sobre los silencios, el miedo, la incomprensión y la división que ha creado ETA en Euskadi ha desembarcado ya en Alemania, Italia, Francia y Polonia. Otros 17 países han firmado el contrato para que llegue a sus librerías.

‘Patria’ es un portento, un tsunami. Pero ¿y su autor? Como buen vasco, Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) no suele confesarse, ni verbalizar sus sentimientos, ni mucho menos decirle a alguien «te quiero». Adora a su familia y a sus amigos, le gusta abrazar y que le abracen, pero hay una membrana que lo separa de los demás. ‘Autorretrato sin mí’ (Tusquets) es, pues, la oportunidad para conocer al autor. Un conjunto de pequeños relatos que conforman algo así como unas falsas memorias que coquetean con la poesía. Nada que ver con Patria.

Antes de escribir la triste historia de Bittori y Txato (‘Patria’), Aramburu ya tenía en mente hacer algo más personal. Por eso, aprovechaba cualquier rato para escribir en folios retazos de vida: los padres, la familia, los hijos, la alegría, la angustia. Nació sin un plan de trabajo y se acaba de convertir en un libro. «Es una ventana abierta y espero que los lectores puedan reconocerse a sí mismos. Los relatos forman un dibujo personal, pero yo no explico ni dónde nací, ni dónde estudié, ni a qué partido voto. Es un autorretrato en el que deseo que los lectores también sepan encontrarse», explica Aramburu en Madrid. «No ha habido autocensura, pero sí pudor», advierte a continuación.

El autor de ‘Los peces de la amargura’ y ¡Años lentos’ (otros dos memorables libros sobre el conflicto etarra) emigró en los años 80 a Hannóver por amor (está casado y es padre de dos hijas) y no parece probable que regrese a España. «Me enterrarán en Alemania», sonríe mientras recuerda a la per-fección el sabor de los salmonetes fritos con ajitos y los chipirones en su tinta, manjares con los que su madre, de 92 años, le crió de pequeño.

EL NOMBRE EN UNA DIANA / Para Aramburu lo mejor de ‘Patria’ es el «debate pacífico y razonado» que ha originado. «A la inmensa mayoría le ha gustado. A otros no, claro. Y esas personas han dado sus argumentos. Yo no los comparto, pero ahí están. Hace 30 años me habrían amenazado de muerte y habrían puesto mi nombre en una diana», explica el novelista al mismo tiempo que desea que ETA concrete su disolución y acabe así un periodo de la historia de España «lamentable, triste y sangrante».

El escritor, a quien es imposible sonsacar detalles de su próxima novela, deja claro también que no se inmiscuirá en el guion de la serie que trasladará a la pequeña pantalla la historia de ‘Patria’. «No tengo vocación de inspector. Prefiero que los guionistas trabajen sin que tengan un pelma a su lado», bromea.

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