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María 'Terremoto', cantaora: «Dedicarme al flamenco es un deber conmigo misma»


CEDIDA

Entrevisto a María ‘Terremoto’ (Jerez, 1990) con ese pellizco de emoción y orgullo de la que puede decir «yo estuve allí» Porque fui testigo, en la Peña de esta saga jerezana, la Asociación Cultural Fernando Terremoto, de cuando la nieta de Terremoto de Jerez (uno de los más grandes, considerado el maestro de la seguiriya) e hija del también cantaor Fernando Terremoto, como, con apenas ocho años de edad brindaba una bulería a su padre cuando regresó a los tablaos tras recuperarse de una enfermedad. Trabajaba de aquella, en el programa ‘Flamenko’ de Canal Sur Andalucía y ha sido uno de los mejores regalos que me ha dado esta profesión. De hecho, fue la última vez que vi a su padre sobre un escenario. Ahora, disfruto viendo a la hija y nieta en tablaos legendarios como ‘Casa Patas’ donde acogen a esta mujer, nacida en ese emblemático barrio de Santiago jerezano, que como bien apuntan: ‘es un tablao abierto las 24 horas’ María ‘Terremoto’ se enfrenta, ya sin red, a la crítica, al miedo, al peso del apellido, pero aferrada a la juventud e intuición que la propia naturaleza le ha brindado. Cómo recorra el camino, está en su mano. Figuras donde fijarse, no le faltan. Va por ustedes.

—Sintió el ‘terremoto’ del flamenco desde que era pequeña, ¿qué le empujó a lanzarse?

—La verdad es que desde que era una niña, he estado diez años de mi vida al lado de un ‘Terremoto’. Dentro del escenario y fuera de él, evidentemente, porque mi padre era artista dentro y fuera del escenario. Sinceramente, de siempre he escuchado otro tipo de música..., no te puedo decir un género específico, he escuchado todo tipo de música, ¡igual que a mi padre!, y es lo que yo he visto de pequeña. Me empujé a este mundo porque creo que es lo que me corresponde. Lo que realmente me llena de verdad.

—Pero, ¿se ha sentido obligada alguna vez a seguir los pasos de su familia?

—No, obligada no, para nada, porque siempre he hecho lo que mi corazón me dictaba, y mi familia nunca me ha obligado. Dedicarme al flamenco es un deber conmigo misma, y una decisión mía. Estaba estudiando auxiliar de administrativo, ¡me faltaba uno o dos meses para terminar! Pero lo dejé para dedicarme a lo que verdaderamente me gustaba. Mi familia no quería que dejara de estudiar, pero fue todo tan rápido y tan de golpe, que a todos les chocó mucho que dejara los estudios y me dedicara profesionalmente al cante.

SEmD¿Es el mundo del flamenco profesional tal y como pensaba?, ¿qué es lo que más le ha sorprendido?

—Bueno, yo me lo imaginaba todo de color rosa, y no es así…, lo que menos me ha gustado es que hay Peñas y hay gente que no respeta, que no escucha y te hacen sentir que no hay nadie en el escenario. Respeto el gusto en el flamenco de cada uno, pero también está el respeto y la atención, y hay sitios que no valoran ni respetan al artista, y eso me da…,¡muchísimo coraje!

—Ha estado recientemente en Casa Patas, ¿qué significa para usted?

—No es la primera vez que voy, pero es cierto que cada vez que estoy en Casa Patas me siento como en mi casa. Lo que te demuestra el público, el personal de allí, mis compañeros… cada vez que voy me siento súper a gusto. Es uno de los lugares donde más disfruto y donde sé que más tengo que dar la talla. Porque recibo mucho del público, cariño y respeto y siento una gran responsabilidad cada vez que estoy allí. Debería haber un Casa Patas en todos los lugares del mundo.

—¿Qué pesa más?, ¿las ganas o la responsabilidad?

—Por supuesto la responsabilidad, las ganas nunca faltan, pero la responsabilidad es lo más importante, aunque yo cada vez que canto siento ganas y esa responsabilidad al mismo tiempo. Cantar por los cantes que hacía mi familia, y que mi padre, mi abuelo y toda mi familia..., es muy difícil.

—¿Qué diferencias aprecia entre el flamenco que usted conoció de niña y el que está descubriendo ahora como cantaora?

—Pues cuando era niña lo vivía de otra manera totalmente distinta, porque antes lo veía desde fuera con mi padre, y ahora desde dentro pero conmigo misma, y es verdad que en cada actuación quieres ir superando miedos, superando metas, hay días que te gustas, otros que no, que son la mayoría..., uno nunca se ve bien, siempre puede estar mejor, la verdad, pero sí que es verdad que a medida que vas trabajando más te vas descubriendo cosas nuevas del flamenco, y de una misma en el escenario.

—¿Qué lleva, según su propia visión de su cante, de los ‘Terremoto’ de Jerez en su voz?

—Yo creo que la voz, los registros…, yo creo que eso lo llevo en los genes por ser de ellos, pero también es verdad que tanto mi padre y como mi abuelo tenemos nuestro propio estilo. Es nuestro sello, pero cada uno tenemos nuestra forma de contarlo.

—¿Ha sentido usted esos ‘soníos negros’ que aguardaba su abuelo en su voz, alguna vez?

—Esos ‘soníos negros’ eran de mi abuelo…, yo creo que todavía falta para llegar a ese ‘sonío’...

—Cuando se es muy joven, flamenca, y se nace en Jerez, ¿cómo se percibe el flamenco?

—Cuando se nace en La Asunción, en Santiago, cuando se nace en Jerez, el flamenco lo percibes en tus venas, en tu sangre, en tu corazón, en los ‘latíos’... es algo inexplicable, para explicarlo tienes que ser de aquí. Los flamencos para los que somos de Jerez no son artistas, son familia.

—¿A dónde le gustaría llegar?

—Mi objetivo ahora mismo es seguir haciendo lo que hago, flamenco, y seguir por la línea en la que voy. Mañana cuando llegue su momento, si llega, sí me gustaría hacer algo un ‘poquito’ más nuevo. Me gustaría, sin salirme nunca del flamenco, innovar un poquito. Seguir los pasos de mi padre. En enero voy a empezar a grabar mi primer disco con el sello ‘Cartablanca’ y por supuesto con Nono Jero, mi guitarrista, él es el pilar fundamental. También quiero contar con Manuel parrilla, Diego del Morao…, también si pudiera…, con Estrella Morente, Diego Amador..

—¡No está mal…! (risas)

—Ahí estamos organizando, ¡y a ver si en septiembre podemos presentarlo…!

—¿Qué siente?

Siento pena, vértigo, alegría, ganas, muchas ganas y mucha ilusión…, siempre ha sido el sueño de mi vida poder grabar un disco y espero que este se escuche mucho, que salga a la luz, y que lo presentemos en muchas partes del mundo, no solo en España.

—¿Qué cree que le diría su padre?

—Yo creo que estaría orgulloso de mí, porque todo lo que hago, lo hago con mucho respeto. Mi padre me ha dejado todo medio hecho, porque por donde yo paso, él ya ha pasado. Me ha dejado labrado el camino. Él dejó el nombre de nuestra casa bastante alto, y yo creo que lo voy a dejar, al menos, igual de donde lo dejó él. .

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