Guerra en oriente

Irak recupera el último bastión del Estado Islámico en el norte del país

Las milicias chiís participan en la ofensiva pero no las kurdas, en plena escalada de tensión. El Ejército iraquí toma Hawija y arrincona a los insurgentes yihadistas en la frontera con Siria

Un tanque iraquí entra en la localidad de Hawija, el miércoles.
REUTERS

ADRIÀ ROCHA CUTILLER

Felicito a todos los iraquís y al mundo entero por la liberación de Hawija, gracias a los actos heroicos de nuestros ciudadanos. Ya solo queda para liberar la frontera con Siria», dijo ayer el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, en una rueda de prensa en París junto al presidente francés, Emmanuel Macron.

Abadi anunció así la toma de esta ciudad –la última que quedaba en el norte del país en manos del Estado Islámico (EI)– por parte de las tropas iraquís, que, durante la ofensiva, han sido acompañadas por el grupo paramilitar Fuerzas de Movilización Popular (PMF), las milicias chiís.

El primer ministro iraquí estaba, con Macron, de enhorabuena. Pero la alegría le duró poco: la visita a París de Abadi había sido programada para hablar con el presidente francés de una salida al conflicto que, desde el referéndum de independencia kurdo del pasado 25 de septiembre, enfrenta al Gobierno del Kurdistán iraquí y Bagdad. El Ejecutivo iraquí, precisamente, ha usado la guerra contra el EI en sus críticas a las acciones de los kurdos. Como EEUU, la ONU y otros países de la región, Irak considera que el referéndum y sus consecuencias solo han servido para distraer del objetivo principal: derrotar al EI. Algo que ya ha pasado.

«El referéndum ha causado varios problemas, como el hecho de que los peshmerga –el Ejército kurdo– no haya participado en la batalla de Hawija. Su presencia en Kirkuk puede, además, provocar choques con las milicias chiís», explica al medio Al Monitor Mohammad Khezer, miembro del consejo provincial de Kirkuk, la provincia iraquí ahora mismo en el ojo del huracán.

Su capital, Kirkuk, está controlada por los peshmerga, aunque la ciudad esté fuera de la jurisdicción del Kurdistán iraquí. Tan solo 45 kilómetros al oeste, al otro lado de la carretera, está la liberada este jueves Hawija, donde aún continúan algunos combates y donde, además, según Naciones Unidas, están atrapados 78.000 civiles. Desde que se inició la batalla en esta ciudad, el 21 de septiembre, 12.500 personas han podido escapar de allí, pero no lo tienen fácil: como ya se vio durante la batalla de Mosul, el EI usa a la población como escudos humanos y fusila a quienes captura intentando escapar.

Durante meses de asedio militar, la ciudad ha vivido bajo escasez de agua y alimentos. Una vez expulsado el EI, la ONU tiene previsto reubicar a los desplazados en unas nuevas instalaciones capaces, dice, de alojar a 70.000 personas.

MÁS DIFICULTADES / Pero los problemas en la provincia de Kirkuk podrían no haberse acabado aún. Esta región iraquí está poblada tanto por kurdos como por árabes y turcomanos —población de origen y habla turcos que llegó a Irak en tiempos del Imperio Otomano— y está asentada sobre una importante bolsa de petróleo. Turquía asegura estar dispuesta a mandar a sus tropas si considera que los turcomanos están amenazados; el Parlamento de Bagdad ha pedido al Gobierno iraquí una intervención militar contra los kurdos, y el Ejecutivo del Kurdistán iraquí se ha mostrado dispuesto a «defenderla por las armas».

Ahora, tras la liberación de Hawija de manos del EI —que la controlaba desde 2014—, en esta misma región tendrán que convivir peshmergas, el Ejército regular iraquí y las milicias chiís, controladas por Irán, país muy hostil a las pretensiones de independencia kurdas. Desde la pérdida de Mosul en julio y tras otras grandes derrotas en Siria, el EI está quedando cada vez más arrinconado y con menos territorio en la frontera sirio-iraquí.

Centenares de yihadistas están intentando cruzar la frontera con Turquía para huir de la zona. Se preparan para la siguiente fase del EI: la de un Estado Islámico sin Estado.

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