LA IRRUPCIÓN DE SOPHIA LILLIS

Ella es la estrella de ‘It’

POR JUAN MANUEL FREIRE

Si en algo están de acuerdo fans y detractores de It, nueva adaptación de la famosa novela de 1986 de Stephen King, es en lo impecable de su Club de los Perdedores. Al gran Fionn Wolfhard ya lo teníamos controlado por Stranger things, que todavía no se había estrenado cuando se empezó a rodar el filme. Pero Sophia Lillis ha surgido de la (casi) nada y parece imposible: es demasiado buena actriz.

Lillis, nacida en 2002 en Nueva York, tiene algo de alma vieja metida en un cuerpo muy joven: su mirada destila experiencia y sabiduría precoz. Quizá por eso los papeles que ha hecho hasta ahora son de joven que ha vivido demasiado para su edad. «Todos los papeles que he conseguido tienen un background deprimente; o bien una madre muerta, o un padre abusivo, o madre abusiva y padre muerta. [El de It] Era el mismo papel que llevo haciendo toda la vida», dijo en una entrevista reciente en Vanity Fair.

Fan de Fellini y De Sica

La Beverly de It sufre de, sí, un padre abusivo, además de compañeras que la tachan de buscona aunque sea virgen. Y para colmo de males, su pueblo (el ficticio Derry) está acechado por una entidad extradimensional que puede tomar forma de todos los miedos del mundo, pero suele presentarse bajo la guisa del payaso Pennywise.

La primera que asalta de frente al monstruo (convincente Bill Skarsgård) es ella, la única chica del grupo. Es la perdedora más valiente. Cuando le preguntan quién quiere que haga de Beverly como adulta (en la segura segunda parte, ya en primeros preparativos), ella contesta que la gran Jessica Chastain. Tiene todo el sentido del mundo, Chastain es empoderamiento en estado puro y, además, quizá sea posible. Al fin y al cabo, ella era la protagonista femenina de Mamá, anterior filme de Andy Muschietti, el director de It.

Chastain es una de las referencias de Lillis, igual que Bill Murray (sus favoritas son Atrapado en el tiempo y Lost in translation), o un nombre más inesperado como Giulietta Masina, la esposa y musa de Fellini.

«Crecí viendo a Giulietta Masina y ella es una de las actrices a las que realmente disfruto viendo. Me inspiro mucho en ella», ha declarado a la revista RAW esta admiradora de Ladrón de bicicletas y La strada.

Empezó a actuar con siete años por insistencia de su padrastro, quien la incluyó en el proyecto final de unas clases de cine. Tras estudiar en el Instituto de Teatro y Cine Lee Strasberg, pasó por una filmación de un montaje de Shakespeare (El sueño de una noche de verano), después el poco visto drama 37 y a continuación la más sonada sorpresa de la taquilla del 2017. El estrellato no le ha costado.

Lillis combina ahora su trabajo en cine y las clases con hobbies como el piano, el patinaje sobre ruedas, el dibujo o la fotografía.

Ha mostrado sus dotes para esto último a través de Instagram, donde colgó las fotos en blanco y negro que hizo durante el rodaje de It con una Leica Monochrom tomada prestada de su padrastro. «Me enseñó algunas cosas de iluminación y profundidad de campo y empecé a trabajar en ello», ha dicho. «Algunas han quedado bastante bien». No miente.

Dice que solo tiene miedo al fracaso, algo que cuesta imaginar en su biografía. Pronto la veremos, de entrada, en la adaptación televisiva del best-seller Heridas abiertas como la versión joven de Amy Adams. Y muchos esperan que la segunda parte de It incluya al menos algún flash-back de Los Perdedores preadolescentes. Solo por disfrutar del talento de Sophia Lillis.

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