ROLLING STONES

La gran familia de sus satánicas majestades

De izquierda a derecha, Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts.

POR MARTA ALTARRIBA

Aunque los baterías tradicionalmente quedan relegados a un segundo plano en el seno de un grupo, Charlie Watts ha sido considerado siempre la piedra angular y el sentido común de los Rolling Stones.

Tras estudiar en la Tyler’s Croft Secondary Modern School y en la Harrow School of Arts, Watts tenía 21 años cuando dejó su trabajo en una agencia de publicidad para dedicarse al jazz y de ahí saltó a tocar con sus Satánicas Majestades. Su plácida vida, sin embargo, poco o nada tiene que ver con la de los excesos de sus compañeros de autobús de gira. En 1964, antes del ‘big bang’ de los Rolling Stones, se casó discretamente con su novia, Shirley Ann Shepherd, con quien en 1968 tuvo una hija, Seraphina, que a su vez también ha aportado una nieta (la familia está abonada al número 1) a la gran ‘troupe’ de la banda.

Sorprendentemente, en este grupo tan proclive a la vida disoluta y a alimentar una leyenda cuajada de narcofestines pantagruélicos y transfusiones de sangre contra el envejecimiento, Watts sigue con la misma mujer desde hace más de 50 años, con la que vive en la campiña inglesa. En el 2004 le tocó luchar contra un cáncer de garganta, un contratiempo que superó después de pasar por el quirófano.

A pesar de su serenidad, el músico londinense es un hombre de carácter. En una ocasión no tuvo reparos en plantarle cara a Mick Jagger, quien, aparentemente borracho, lo fue a buscar a su habitación de madrugada al grito de «¿dónde está mi batería?». Tras arreglarse, se levantó y le propinó un puñetazo mientras le respondía muy claramente: «No me vuelvas a llamar ‘tu batería’. Tú eres mi puto cantante».

Su primera novia de juventud fue la modelo –a estas alturas ya queda de sobras acreditada la afición de los Rolling Stones por esta profesión– Pattie Boyd (que años más tarde se casaría con el ‘beatle’ George Harrison y mantendría una relación clandestina con Eric Clapton). Una romance previo a su incorporación en los Rolling Stones, cuando Wood todavía era miembro de The Faces. Después conoció a la exmodelo Krissy Wood, su primera relación estable, con la que se casó y tuvo un hijo, Jesse, que ha seguido sus pasos, musicales y personales. A sus 40 años lleva a sus espaldas una larga lista de conquistas, dos matrimonios, cuatro hijos y algún que otro tratamiento de desintoxicación. Ronnie y Krissy pasaron por el altar en 1971 y el matrimonio duró siete años. Tras su separación, el músico volvió a casarse, en esta ocasión con Jo Howard, una modelo inglesa con quien repitió la experiencia de la paternidad con el nacimientos de Leah y Tyrone, y le dio su apellido a Joe, el hijo que ella había tenido fruto de una relación anterior. Con Jo estuvo 20 años. Hasta que la dejó para encerrarse en su mansión con una joven camarera de 20 años a quien acababa de conocer. Fue su último desfase antes de ingresar en una clínica de desintoxicación por séptima vez.

En el año 2012 se casó con Sally Humpreys, actriz y productora teatral a la que saca tres décadas y junto con la que pasa temporadas en Barcelona. Enamorados de la ciudad condal, se compraron en el 2013 un impresionante piso en el centro de la capital catalana, muy cerca del paseo de Gracia. Junto a ella, su pareja hasta la actualidad, se convirtió en padre de dos niñas gemelas en mayo del 2015, Gracie Jane y Alice Rose.

Su primera novia fue la modelo Linda Keith, fan incondicional del grupo y pareja oficial del guitarrista desde 1964. A ella le dedicó ‘Ruby tuesday’, cuya letra habla de una dolorosa ruptura, aparentemente motivada por los excesos de ella con las drogas y por la infidelidad de él con Anita Pallenberg. Anita, también modelo y primera ‘groupie’ de la historia, y el músico fueron pareja entre 1967 y 1980 y juntos tuvieron tres hijos: Marlon, Angela y Tara, que murió con solo tres meses. Él estaba de gira en París cuando encontraron al pequeño muerto en su cuna. Pero no canceló el concierto, algo de lo que, aseguró luego, se ha arrepentido toda la vida. Entre sus pinitos como actriz, Anita interpretó una escena de sexo en una bañera en ‘Performance’ junto a Mick Jagger. Richards diría en su autobiografía que aquello fue más que ficción (aunque ella lo desmintiera) y provocó que los dos músicos estuvieran un buen tiempo sin hablarse. ¿La venganza? Acostarse Keith con la novia de Jagger, Marianne Faithfull. Fue solo una vez y, años más tarde, la artista aseguró: «La noche que fui infiel a Mick Jagger con Keith Richards fue la mejor de mi vida». Juntos escribieron para ella ‘As tears goes by’.

La estabilidad para el guitarrista llegó con otra modelo: Patti Hansen. Se conocieron en 1979 en Studio 54. ¡Ella ni le reconoció! Meses después volvieron a coincidir en la fiesta de cumpleaños de Jerry Hall. En 1983 se casaron en Cabo San Lucas y tuvieron dos hijas, Theoroda y Alexandra. A ambas les ha dejado un ‘testamento’ un tanto peculiar: quiere que esnifen sus cenizas, como por lo visto ya hizo él con su padre. «Lo incineramos y no pude resistir la tentación de mezclar un poco de eso con una raya para esnifar», aseguró en una entrevista hace 10 años. Keith tiene una nieta, Ella, que es modelo de pasarela.

El líder de la banda inventaria dos bodas y una dilatada vida afectiva y sexual. La primera vez fue con Bianca Jagger (Pérez-Mora Macías de soltera), una nicaragüense con quien se casó en 1971 en Saint-Tropez. Por entonces estaban esperando una hija, Jade Sheena Jezebel, la segunda para el músico. Mick ya era padre de Karis Hunt, fruto de una relación con la actriz Marsha Hunt. El matrimonio duró nueve años entre sospechas de relaciones extraoficiales. Básicamente porque un año antes del divorcio ya estaba con la que sería su segunda esposa, Jerry Hall. Pero este no era el comienzo de su dilatada vida pasional. En ello Mick Jagger fue un chico precoz: antes de casarse ya había tenido un par de novias (con Marianne Faithfull estuvo de 1966 a 1970) y algún escarceo, incluida Anita Pallenberg, por entonces pareja de Keith Richards.

De todas ellas, la que demostró más carácter fue Bianca, que cansada de sus infidelidades llegó a abofetearle en público y le acabó pidiendo el divorcio al saber de su relación con Jerry Hall, modelo con la que estuvo desde 1978 hasta 1999 y tuvo cuatro hijos más: Lizzie, James, Georgia May y Gabriel. Su séptimo hijo, Lucas Maurice, nació de la relación con la modelo brasileña Luciana Morad, que le planteó una demanda de paternidad y le exigió 6 millones de euros. Un revés que llegó acompañado de la segunda demanda de divorcio: la de Jerry Hall. La siguiente relación estable fue con la diseñadora L’Wren Scott, que se suicidó tras cuatro años de convivencia. El duelo le duró poco y tres meses después inició un idilio con la bailarina de ballet Melanie Hamrick, 43 años más joven y madre de su octavo hijo. Deveraux Octavian Basil llegó al mundo cuando Jagger ya tenía 73 años y era abuelo de cinco nietos y bisabuelo de un niño de 2 años.

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