Grasas no, oliva sí

Las grasas acarrean una mala fama que ni la mejor campaña de márketing podría levantar. Sin embargo, todos los nutricionistas en general, y Valter Longo en particular, recuerdan que un tercio de las 2.000 calorías de media que necesita cualquier persona sana para funcionar a diario deben provenir de lípidos. La cuestión es que no todos son igual de sanos. «Una alimentación correcta debe ser rica en grasas insaturadas buenas, como las del salmón, las almendras y las nueces, pero muy pobre en grasas saturadas hidrogenadas y grasas trans», advierte. Estas últimas abundan en carnes, embutidos, derivados lácteos, fritos y bollería industrial.

Hay aceites malos y buenos. Mientras los de coco y palma pertenecen a la familia de los saturados y hay que evitarlos, el de oliva es una bendición.

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