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Sandra Moreno Quintanilla «El mundo está hecho por hombres y para hombres pero eso lo podemos cambiar las mujeres, y en ello estamos»

Es la voz imparable del feminismo a través de su exitoso programa de radio ‘Una de nosotras’, ese que lucha desde Extremadura por salir del laberinto del patriarcado, de una sociedad modelada por los varones que necesita visibilizar que existe otra forma igualitaria de componer el mundo. Sandra Moreno Quintanilla es periodista comprometida con una causa, la de todas las mujeres dispuestas a cambiar el rumbo de la historia. Periodista (Cáceres, 1976)

Junto a Sandra Moreno Quintanilla en la cafetería Zeri’s, en la calle León Leal de Cáceres.
ANTONIO MARTÍN
Miguel Ángel Muñoz Rubio

-El cantante Aurelio Gallardo, nuestro anterior invitado, le lanza la siguiente pregunta: ¿Hacia dónde camina el periodismo?

-Como pasa con casi todas las profesiones el futuro es incierto pero como pitonisa no podría ganarme la vida porque vivo demasiado apegada al presente. Lo que sí espero es que la figura del periodista no se desdibuje entre las nuevas tecnologías, que ya no son tan nuevas, y siempre se pueda discernir entre un profesional de la información y alguien que cuenta algo.

-Tiene tres hijos, dice que ser madre es más que un trabajo. ¿Por qué en las fichas de los colegios antiguamente siempre nos referíamos a las profesiones de nuestras madres como SL (sus labores)?

-Sus labores suena a que las mujeres estaban ahí cosiendo su ajuar o haciendo ganchillo. Cuando las labores no eran suyas sino de todos. El tema de los cuidados siempre ha estado poco valorado, no sé si porque lo hacen las mujeres tradicionalmente o porque son casi invisibles. Es el trabajo gratuito más desagradecido que conozco y del que se aprovecha más gente.

-Se dedicaban a sus labores porque en su mayoría no podían acceder a un puesto de trabajo...

-A las mujeres se las educaba para casarse, quedarse en casa y cuidar a niños y mayores. Las opciones para salir de ese laberinto eran casi nulas.

-¿Qué le da más miedo en la educación de su hija?

-A mí no me da miedo nada referente a la educación. Al revés, me ilusiona y tengo esperanzas en que la educación pueda cambiar el mundo, al menos nuestro mundo más cercano. Educamos a mi hija y a mis dos hijos en la libertad de elección respetando siempre a los demás. Aquí estamos para disfrutar lo máximo posible a nivel personal sin perjudicar a nadie aunque esto último no siempre sea fácil de conseguir.

-¿Qué es, a su juicio, ser mujer?

-Es un tema complejo. Ser mujer puede contener algo biológico pero como soy muy de Simone de Beauvoir también creo que lo que entendemos por ser mujer es un constructo social que siempre nos limita. Ella decía: ‘No se nace mujer, se lleva a serlo’. Antes se pensaba que hasta que no se era madre no se era una mujer completa... imagínese. La educación y socialización han marcado lo que debe ser una mujer que no tiene por qué coincidir con lo que una siente.

-’Una de nosotras’ es su programa de radio. ¿Puede explicar cómo surgió y qué ha aprendido de él?

-Surgió gracias al empresario Andrés Campos, director de Radio Sansueña, Sol Deportivo y ahora Radio Marca. El proyecto creció con la llamada de María Hurtado de Canal Extremadura Radio. He aprendido tanto que necesitaría un libro para reflejarlo pero me quedo con que hasta ahora y aún hoy el mundo está hecho por hombres y para hombres pero que esto lo podemos cambiar las mujeres y en ello estamos. La arquitectura, la sexología, la medicina, la justicia, por nombrar algunas disciplinas, necesitan aplicarse con perspectiva de género. También me emociona la red de redes que estamos construyendo muchas mujeres. Es un momento histórico.

-En su programa se habla de mujeres que siguen siendo invisibles...

-Muchas mujeres son invisibles. De las 97 que han pasado por ‘Una de nosotras’, un alto porcentaje nunca habían salido en un medio de comunicación por ejemplo. Los demás las conocían por ser las madres de, o la mujer de. Porque además de ser profesionales se encargan de recoger a sus hijos del colegio, estudiar con ellos, llevarles a las extraescolares, a los cumpleaños... y muchos no se imaginan que de nueve a dos se dedican a muchas otras cosas. Por el programa ha pasado una amplia representación de la sociedad: mujeres profesionales con ceguera o sordera total, con otras discapacidades, periodistas, alcaldesas, fiscales, y casi ninguna ha delegado el cuidado de sus hijos e hijas. Hemos conseguido que las mujeres salgan de las casas pero ahora toca que entren los hombres y se hagan corresponsables. Lo mismo pasó con muchas escritoras a las que a mí me gusta leer e investigar como Pizarnik, Sylvia Plath o mi querida Milena Jesenská, la de las cartas de Kafka. Cuando voy a dar charlas a colegios, institutos o colegios profesionales sobre periodismo crítico también me gusta ponerles un pequeño foco y que se las conozca. Siempre andamos a tientas.

-Maripaz Flores Ojalvo pasó por su programa para contar su caso de malos tratos...

-Maripaz es la única mujer que nos ha contado su experiencia de vida con un hombre que no la dejaba vivir pero hay muchas más mujeres que me lo han contado fuera del estudio de grabación. Sin embargo, todas tienen en común que a pesar de ser víctimas se niegan a asumir ese papel y están dispuestas a saldar esas cuentas con la justicia y a seguir viviendo lo mejor posible.

-¿Qué le pareció la actitud de Amanda, la representante estudiantil que agarró el cuello del presidente Vara por la repetición de exámenes de Selectividad. Si lo hubiera hecho un hombre, la reacción hubiera sido distinta?

-Amanda se equivocó en un gesto que empañó sus reivindicaciones. No fue una agresión, como se ha intentado vender, pero no estuvo afortunada. Dicho esto, es una mujer que trabaja mucho por la igualdad entre sexos y por los más desfavorecidos. Y necesitamos muchas, muchísimas mujeres como ella.

-¿Se puede ser feminista y aprobar el uso del velo?

-Se puede ser feminista y llevar velo, ser feminista y llevar tacones, maquillarse. Se puede ser feminista aunque cada una llevemos nuestro velo particular. No me gusta que se le diga a una mujer cómo tiene que vestir o actuar para ser feminista y menos cuando hablamos de otras culturas. Todas vivimos en sociedades patriarcales y el velo adopta distintas formas en las distintas culturas. Además, en algunos sitios llevar velo o no es cuestión de vida o muerte.

-¿El lenguaje inclusivo representa?

-El lenguaje inclusivo es necesario para satisfacer las nuevas sensibilidades de la sociedad. El lenguaje evoluciona, por eso ya no hablamos de ‘tontinos’ o paralíticos ni decimos ‘su merced’. De igual forma hay que adaptarlo para incluir al género femenino. Portavoza no, desdoblamiento de género continuo tampoco pero feminizar las profesiones por ejemplo o hablar de ciudadanía en vez de ciudadanos o de plantilla en vez de trabajadores, por supuesto que sí. El lenguaje es una construcción mental que refleja lo que pensamos y lo que no se nombra, inconscientemente lo invisibilizamos.

-Ahora tenemos un gobierno formado mayoritariamente por mujeres, ¿qué opinión le merece?

-Que el gobierno sea mayoritariamente femenino me parece algo normal puesto que somos la mitad de la población. Que sea eso noticia es lo triste.

-¿La brecha salarial y el techo de cristal son otro ejemplo de la sociedad patriarcal?

-La brecha salarial y el techo de cristal están íntimamente relacionados, sobre todo en el caso de la mujer. La brecha salarial se produce porque llega un momento en el que las mujeres ya no pueden ascender más, normalmente nos encargamos de la casa, de los niños, de los mayores, de los enfermos, de los que nos necesitan. Es verdad que muchas veces los techos nos los hacen los obreros, los arquitectos, los hombres, pero creo que también nos los ponemos nosotras mismas. Si obligáramos, forzáramos, animáramos a los hombres a que compartieran las funciones del hogar o de lo hijos, podríamos ascender mucho más, pero como asumimos ese papel de que nosotras nos sacrificamos, creo que en un porcentaje, no sé en cuál, la culpa es nuestra. Nosotras ya hemos salido de casa y ya estamos trabajando, ahora tenemos que conseguir que ellos entren y seamos corresponsables de lo que tenemos en común, y romper ese techo de cristal, que a mí no me gusta llamarlo así porque el cristal parece frágil, creo que son techos de hormigón.

-¿Los vientres de alquiler son la utilización del cuerpo de las mujeres más pobres?

-Cuando se alquila un vientre no solo se alquila un vientre, se compra a una mujer, su misma alma y esencia. La gestación subrogada es tráfico de personas, lo tengo clarísimo. Los que se amparan en la libertad de esas mujeres, evidentemente todas muy pobres, que les pidan a sus hijas o mujeres que lo hagan ellas. No defienden la libertad de las mujeres pobres sino la libertad de los hombres pudientes que quieren comprar personas y además con su carga genética correspondiente. Si yo no puedo vender un riñón cómo voy a poder vender a un hijo.

-Nuestra época obliga a ser feminista. Todos deberíamos tomar partido. ¿Pero qué deben aprender los hombres para ser feministas?

-Los hombres para ser feministas primero deben querer serlo. Luego escuchar y estudiar. El feminismo no es una ciencia infusa, es difícil de aprender y supone una deconstrucción radical. Y deben hacerlo siempre desde un segundo plano porque para liderar este movimiento ya están las mujeres. Pueden leer a Nuria Varela y su Feminismo para Principiantes y luego El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir. Con eso ya tienen para una temporada.

-Hablando del patriarcado, ¿hay en la puesta en libertad provisional de La Manada un ejemplo de la justicia patriarcal?

-Evidentemente; es muy patriarcal pensar que hay un ambiente de fiesta conjunta en una escena donde una chica de 18 años es penetrada a la vez por cada orificio de su cuerpo, eyaculando dentro de ella, siendo grabada y posteriormente robada. Yo ahí solo veo fiesta en un sentido. Bueno en realidad no percibo fiesta ni jolgorio, solo siento una violación.

-El argumento jurídico para esa decisión se basa en que todos carecen de medios económicos para fugarse, ya no son anónimos y no hay riesgo de reincidencia porque no pueden llevar una vida normalizada...

-Respecto a que no son anónimos... entonces ni políticos, ni Urdangarin pisarían la cárcel. Y lo de la reincidencia igual: tienen otros juicios pendientes por el mismo motivo. Es alucinante.

-No podemos obviar en este entrevista otros casos mediáticos que nos han sobrecogido. Trump y los niños encerrados en jaulas, o los refugiados del buque Aquarius...

-Trump me parece una bestia. Concretamente en el asunto de los niños les podía haber habilitado unas salas de juegos o darles unos simples balones o lápices para colorear. Es de una inhumanidad vergonzante. Sobre el Aquarius, estoy muy contenta con la decisión de nuestro Gobierno de evitar que murieran ahogados. Son personas, no refugiados ni exiliados. Personas. Ahora habrá que ver cómo evitar que se produzcan esas situaciones.

-Decía el catedrático de Periodismo Pedro Sorela: ‘En lugar de banderas tengo libros, si quiero una causa leo una página...’

-Las banderas, los himnos, las causas... están bien cuando sirven de unión. Cuando se utilizan para distinguirse, para marcar diferencias o crear conflictos no cumplen la función que creo que debieran. En ese sentido no soy nada política. No es un asunto que me apasione.

-¿Qué es equivocarse?

-Diría que equivocarse es una mierda siempre y para las personas extremadamente sensibles como es el caso, pues muy doloroso. Pero de muchas equivocaciones surgen maravillas. También le digo que no soy de las que luego me consuelo con el perdón. Tengo una particular idea sobre el perdón y el arrepentimiento.

-¿La literatura es un modo de vivir?

-Es en muchos momentos el consuelo de la vida o su extensión. Es un refugio, un aprendizaje, una manera de contemplar lo que hay ahí fuera y dentro de una misma. Es el silencio necesario para vivir mejor. Más consciente pero con menos sufrimiento.

-Hablaba así del amor Alejandra Pizarnik, a la que usted antes citaba: ‘Ven a vivir conmigo. Tendremos todos los libros de poesía, todas la música, todos los alcoholes que arden en los ojos’...

-Pizarnik hablaba del amor. Alejandra era una inadaptada a este mundo como lo somos muchas en mayor o menor medida, por eso se refugiaba en los libros y por desgracia en las pastillas. Y por supuesto en el silencio. Me pregunto muchas veces si su sufrimiento no estaba íntimamente relacionado con ser mujer.

-¿Qué es para usted el amor?

-El amor romántico es otra de las deconstrucciones del feminismo. Estar enamorada es maravilloso por supuesto pero su fin no debería sentirse como un fracaso. Hay que darle la vuelta a todo.

-¿La vida es mirar para adelante?

-La vida es silbar... había una película cubana con ese título y creo que más que tirar para adelante es eso: silbar pero en el presente. Tirar para adelante suena a huida y a duro sacrificio. No me gusta la idea. Prefiero ser consciente del momento y elegir otro título: La vida es bella, aunque fíjese que es una película realmente triste pero con un sentido muy auténtico. La vida es ahora.

-Ante tanto ruido, tantas redes sociales, ¿es necesario el silencio?

-Ante tanto ruido... sí claro, el silencio es muy necesario para conseguir una estabilidad vital. Para procesar emociones, sentimientos y pensamientos. Cualquier persona que percibe la metarrealidad lo necesita. Mi silencio es la literatura. Leer me proporciona todo eso y mucho más. Es el origen y el fin. Pizarnik decía: ‘Todo lo que se puede decir es mentira’.

-Y para terminar, hable del paraíso de la infancia...

-De la infancia no tengo muchos recuerdos ni siquiera de la adolescencia. Viví con mi familia en Mataró y en Córdoba y más tarde en Cáceres. Seis años en Madrid. Lo he pasado siempre muy bien y muy mal como cualquier persona intensa. Tengo la sensación de que siempre había algo que no me cuadraba. Incluso hoy. Por suerte olvido mucho y bien, sobre todo lo negativo. Como dije al principio no soy del pasado ni del futuro. La única etapa que tengo idealizada es la actual pero cuando pase el tiempo no lo veré igual. No volvería a la infancia.

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