Cartas al director

Cataluña

Rojo y gualda

José Gordón Márquez // Azuaga

Pues señor, por no ocurrírseme hablar hoy de otro asunto mejor, me atrevo a denunciar cierta cosa que me irrita como a la mayoría de los españoles, y es el enconado y venenoso empeño de Puigdemont y sus seguidores separatistas por querer que se lleve a efecto un referéndum ilegal, escenificando su desafío cada día más grave a la ley. Aunque es asunto muy trillado que reincide a diario en los medios de comunicación, por mi parte callarme sería sembrar la duda de si estoy a favor o en contra de tan alevosa traición a España. Nunca estaré de acuerdo con ese sector poco honorable, que quiere imponer sus ideas con maneras maniqueas, fraudulentas y despreciables, contra su propio país que quieran o no es su patria.

Con palabras quizá mal escritas pero con coraje, quiero alzar mi voz contra esos traidores a la patria que con estúpida insolencia quieren y están consiguiendo romper la convivencia y la paz incluso entre familias: unos a favor y otros en contra. Esos renegados que nos consideran adversarios por no nadar en sus aguas envenenadas, no se saldrán con la suya. No lograrán abrir una fisura por donde entre su pestífero veneno cascabel, para trocear a España. Es la triste historia de siempre. En siglos anteriores, mientras otros países buscaban una identidad nacional, España andaba metida en guerras civiles y cambios de gobierno.

Ante lo que se ha dado en llamar choque de trenes, en los que un conductor sin carisma y excesiva pasividad, y el conductor del otro tren con los ojos cegados por la codicia del poder y copado de soñadora fertilidad cuyo fin sería el fracaso, los perjudicados seríamos los viajeros, en este caso el pueblo. Pobre pueblo español tan llagado por contiendas, desuniones y rivalidades. La paz no es solamente que las armas estén calladas. La paz es no inquietar a las almas sembrando en las mentes ideas cáusticas. Y ellos lo están consiguiendo. Así, que todo el que se precie de buen español, avive el seso y despierte.

SOBRE EL REFERÉNDUM

Táctica independentista

José Cánovas Esquiroz // Navarra

Puigdemont, Junqueras y la CUP no quieren un referéndum, que saben perdido; lo que quieren es provocar al Estado para que actúe y se puedan considerar víctimas, con el objetivo deprovechar este victimismo en las elecciones que sustituirán al referéndum. Si el Gobierno de Rajoy no espabila, esas elecciones las ganarán los independentistas por amplia mayoría. Aquellos polvos del Estatut, destrozado por la ineptitud de Rajoy, trajeron estos lodos, y no va a ser fácil salir del lodo.

Outbrain