Cartas al director

Cataluña

Pintadas en el campus de Cáceres

José María N.T. // Cáceres

La sorpresa que nos hemos encontrado hoy [por ayer] en el campus de Cáceres: Una pintada realizada en la Facultad de Filosofía y Letras con el mensaje ‘Votar es democracia’, pero está justo en la parada de autobuses, a la vista de todos. Destacar que se ha hecho frente a la Facultad de Derecho, parece desafiante pues los vándalos se han preocupado de subir el campus y dejar atrás facultades como Enfermería o Ciencias del Deporte para pintar delante de la Facultad de Derecho.

Nosotros, estudiantes de Derecho, condenamos estos hechos y no falta decir que estamos con la legalidad y nuestra constitución.

La pintada aparecida en el campus cacereño.

PUJOLANDIA

Sólo faltaría un suicidio

F. Gomis Mas // Barcelona

A la actual situación en Cataluña sólo le faltaría un suicidio. Y no para bien, como hubiera sido lo sensato que ocurriera tras el espectacular harakiri político forzado de su dirigente máximo, Pujol, que sólo sirvió para reafirmar la fe, inquebrantable porque irracional, de los secesionistas. Sería para mal, como es demasiado probable ocurra ahora por alguno de los miles de separatistas fanatizados al máximo que, por su especial desequilibrio psíquico o por encontrarse en situación propicia, o por la milésima manipulación del Govern de un acontecimiento confuso o desgraciado se lanzara a ser o fuera convertido en el mártir que milagrosamente abriría las puertas del prometido paraíso terrenal de Pujolandia.

INDEPENDENTISMO

Rajoy no es tonto

M. Llopis Piferrer // Barcelona

Es muy satisfactorio pensar que uno es mucho más listo que el presidente y que los que, como a todos los jefes políticos, le asesoran o manejan. Y aún más satisface creer que si sigue en el poder es porque «el número de los necios es infinito» (aunque esa traducción de cita Biblia sea errónea). La conducta de Rajoy ante los independentistas parece confirmar que es tonto. Porque cada vez se consolidan más y consiguen más votantes, por su incompetencia. ¿Y si en realidad, como cada vez se ve más claro y afirman más analistas, ambos contendientes fueran compinches y su espectacular pelea, como tantas otras, estuviera amañada? Porque la independencia no sólo aprovecharía a los secesionistas. El PP perdería con ella a sus, con frecuencia, peores enemigos, como vemos cada día en el Parlamento; y eso en una comunidad autónoma donde les votan tan pocos.

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