Cartas al director

DESDE LA CÁRCEL

Junqueras reflexiona y ora

Martín Sagrera Capdevila // Madrid

Junqueras dice que en la cárcel reflexiona y ora. Yo le recomendaría que insista primero en la reflexión, en el examen de conciencia. Así comprendería, como Francisco, que no puede liderar un movimiento como el separatismo.

Como teólogo el puedo afirmar que no hay nada más anticristiano que su insolidaridad con regiones menos ricas, de las que ha aprovechado su mano de obra barata y, durante demasiado tiempo, su comercio privilegiado e incluso casi monopolista. Que pocas cosas hay más inmorales que discriminar por lugar donde le han nacido sus padres, creando más fronteras, como La Junqueras).

Mas aún llegar al extremo de amenazar gravemente a sus mismos paisanos cuando no quieren discriminar con él, hasta el extremo de llamarles traidores, amenazándoles, quitándoles su trabajo y organizando referéndum tramposo para privarles de sus derechos; ha ganado así de sobras el anatema que Jesús lanzo sobre quien tratara así a su prójimo. Después de reflexionar sobre todo ello y dejar de ser el actual perfecto fariseo, cambiar, Junqueras sí tendrá mucho que rezar para que le perdonen Dios y los siete millones de catalanes a los que a los que nos ha llevado a engaño, al odio a los demás, o, como a la mayoría, nos ha intimidado con sus amenazas y actos, empobreciendo a unos y otros material y espiritualmente.

AGRESIONES

Abusos

Emilio J. Martín // Zaragoza

La verdad es que no sé hasta dónde vamos a llegar con el tema de las agresiones pero si avanzásemos tan rápido, y tan radical, con los fraudes y la corrupción, ya se habría resuelto el tema y reducido el número de políticos, y de empresarios, a la mitad… Soy radicalmente enemigo de cualquier tipo de abuso a los más débiles, sobre todo a niños-as o mujeres, pero se está poniendo el panorama de tal forma que tienes que olvidar todo lo que te inculcaron de atención a las mujeres o ancianas ya que va a resultar peligroso saludar con una sonrisa a una de estas feministas radicales. Repito que es obsceno y que merece el castigo más duro –personalmente optaría por la castración a pedófilos, corruptores de menores y violadores– a quienes abusan física, o laboralmente, de las mujeres, o de los hombres, pero, ¿merece la pena tener un trabajo y someterse, o consentir ese atentado por un papel en una película o un empleo, soportando esa iniquidad y luego estar rumiándolo durante años hasta decidirse a denunciarlo, en un futuro más o menos lejano, mientras existe la posibilidad de que el abusador lo repita reiteradamente durante ese silencio con otras personas…?

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