Cartas al director

Y no es ‘la cardinale’

Las siglas CC

Ángel Morillo Triviño // Castuera (Badajoz)

Cuando servidor era un adolescente las siglas CC (Claudia Cardinale) eran algo que nos quitaba el adormecimiento propio de la época. En su juventud, La Cardinale, levantaba el ánimo al más decaído con sólo echarle un vistazo a una cualquiera de sus fotos (por supuesto, vestida; sin alguna ropa seguro que no hubiéramos podido superar el infarto). Ahora, después de tanto tiempo, las siglas CC, muy bien se pueden aplicar para algo que, al paso que vamos, nos va producir más de una apoplejía, y no precisamente por su belleza y sensualidad, sino por la indignación que supone sólo nombrarlas. De la primera C, la corrupción, para no alargarme mucho, solamente les voy a reseñar el top-10 que nos amarga la existencia, aunque hay miles de casos más como todo el mundo sabe; y sin hacer mención de la inepcia, el fraude fiscal, el despilfarro y la economía sumergida ya tantas veces reseñado que también pertenecen al capítulo: 1º) Operación Edu (cursos de formación, sobre ¡3.000 millones de €!); 2º) El Ccso Oleguer Puyol (empresas offshore y sociedades pantalla, otros ¡3.000 millones de €!); 3º) caso Malaya (corrupción urbanística por excelencia; sacó a relucir más de ¡2.500 millones de €!); 4º) Las comisiones del 3% (la cooperación Petrum, unos ¡1.800 millones de €!); 5º) el caso Taula (según Mónica Oltra una de las piezas de la trama alcanza los ¡1.300 millones de €!); 6º) los ERE (que pueden dar con los huesos en la cárcel de un expresidente andaluz, unos ¡800 millones de €!, recortes incluidos); 7º) el caso Puyol (se desconoce lo que el muy honorable catalán tiene escondido por medio mundo, miles de millones quizás); 8º) la Púnica (se presuponen sólo ¡250 millones de €!, pero podrían ser muchos más); 9º) caso la Gürtel (para financiar campañas electorales, se cree que unos ¡120 millones de €!, pero eso no se lo tragan ni los tiburones viendo los tinglados que montan los partidos para sus mítines); y 10º) El caso Nóos, que no hace falta decir de que va pues lo sabe todo el mundo.

Y de la segunda C, «la Constitución del 78», sólo hay que ver quiénes fueron los políticos que intervinieron en su redacción, los llamados padres de la Constitución, todos elegidos entre los más afamados e ilustres hombres de la época en las facetas más «retrógradas» del pensamiento de entonces, y por lo cual ahora estamos comprobando su deformado advenimiento y el pufo que ello supuso. Por la UCD: Gabriel Cisneros Laborda, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca Rodrigo; por el PSOE: Gregorio Peces-Barba Martínez; por el PCE: Jordi Solé Tura; por AP (luego PP): Manuel Fraga Iribarne; y por una minoría catalana (CDU, UDC, PSC-R, EDC y ERC) Miguel Roca I Junyent. Los vascos se quedaron fuera y no la votaron.

Como es fácil deducir, es normal que gran mayoría de la ultra derecha y la derecha española no tengan la menor intención de introducir reforma alguna que suponga la pérdida de poder mediante, por ejemplo, una nueva ley electoral que sea medianamente democrática y no la que ahora tenemos. Del artículo 155..., sin comentarios, no sea que me lo «adapten» a mí también.

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