Cartas al director

Medias verdades de la mina de Cáceres

Amalio Gutiérrez Rubio // Cáceres

Dicho claro y con buena letra, muestro/mi desconcierto para creer en promesas y beneficios de la mina a cielo abierto que se quiere explotar en Cáceres. El proyecto contempla que dejará un «bonito» lago de agua dulce. A m parecer es que no pretenden restaurar el inmenso agujero que crearán, quedando plasmado en el proyecto con ese idílico escenario.

Dicen que respetarán el medio ambiente, sus animales y su flora con la plantación de árboles en las inmensas montoneras de materiales estériles que dejarán en el sitio. Es una verdad que no se ajusta a la realidad lo mires por donde lo mires.

Hay mucha fauna protegida que verán alterado y de forma irreversible sus hábitats, donde crían, comen, descansan, duermen, campean y hacen su vida.

Ello provocará, sí o sí, que muchas se vayan de la sierra para siempre. Hablo de animales tan emblemáticos como el águila imperial, el buitre negro, el alimoche, el búho real, muchos quirópteros y muchos mamíferos.

No hay que dejar atrás la flora, con más de cinco especies protegidas, comunidades vegetales raras y de gran interés científico que desaparecerán para siempre, cubiertas por esos montones de tierras sacadas de las entrañas del subsuelo. Por mucho que pongan cuatro árboles terminada la explotación, esos hábitats dejarán de existir.

Dicen que tomarán las medidas oportunas para minimizar la contaminación los elementos químicos, extraídos, liberados y producidos durante los procesos de extracción, transporte, tratamiento y elaboración de los compuestos con los que pretenden comercializar, y que se crearán balsas para contener las aguas con contaminantes.

Otra falta de exactitud y rigor. Primero secarán el Calerizo extrayendo toda su agua y luego tendrán que obtenerla del agua de abastecimiento a la ciudad.

Las balsas de aguas sucias y contaminantes corren el peligro de tener roturas y derrames. Los metales contaminantes y perjudiciales para la salud se escaparán al aire, a las aguas subterráneas y superficiales a lo largo de cada proceso, afectando a la población, a la flora y fauna del lugar, así como a cultivos y ganadería.

Por ello hago una pregunta a todos vosotros: ¿Merece la pena por cuatro duros y algunos trabajos fijos, acabar para siempre con este pulmón verde para Cáceres, Patrimonio de la Humanidad, que es la sierra de la Mosca? Yo creo que no y, por ello, pido declararla con alguna figura de protección para evitar males como este de la mina de litio a cielo abierto.

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