EN UNA DEMOCRACIA

Nadie por encima de nadie

Manuel Jiménez Martínez // Mérida

Yo creo que para que funcione nuestro país todos deberíamos compartir lo bueno y lo malo.

En una democracia nadie debe estar por encima de nadie. Las consecuencias de la crisis han sido por defecto de gestiones mal realizadas y por ambiciones antidemocráticas. Si por tener la crisis, hay que regular los procesos económicos, estos se deben aplicar los mismos a unos que a otros; porque si los que más tienen obvian esas responsabilidades jamás van a entender de donde nos vienen los problemas.

Yo creo que la mayoría de los políticos que no han hecho las cosas bien, habrán aprendido cual es el camino correcto que deben tomar para que no volvamos a tener los mismos síntomas negativos, como la crisis. Es lógico, que según las responsabilidades de cada político, cobren el sueldo que les corresponda, pero lo de desviar dinero para meterlo donde no produce ni se disfruta, a costa de millones de familias que lo están pasando mal, no es bueno para un país libre y democrático.

Lo mismo que las empresas, la mayoría de ellas tienen problemas creado por el interés y la obsesión del dinero, donde obvian la colaboración y la solidaridad y ayudan muy poco a un reparto más justo y equitativo.

Si una empresa expone, es normal que gane dinero, pero si esa empresa todos los beneficios que obtiene, sin contar con el que necesita para su ocio, no lo emplea en mejorarla y crear puestos de trabajos, merma sus facultades, crea más problema en las familias y dificulta el crecimiento de nuestro país.

Además si las empresas no invierten correctamente en proyectos que sean atractivos y progresistas, mal vamos.

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