EL DE GUADILOBA, QUE ABASTECE A LA CIUDAD DE CÁCERES, HA PERDIDO CASI UN 37% DE SU CAPACIDAD EN LOS ULTIMOS DOCE MESES

La falta de lluvia en Extremadura merma un 20 por ciento el agua embalsada en un año

Las presas almacenan casi 2.500 hectómetros cúbicos menos, afectando más a los de la provincia de Cáceres. Hay siete pantanos gestionados por la CHG en Badajoz en situación de prealerta, alerta o emergencia por sequía

Embalse del Cíjara hace justo un año. Desde entonces, ha perdido 100 hectómetros cúbicos.
Foto:J. CALDERA

P. C.

Se imagina que el embalse de Valdecañas y los que abastecen a Cáceres, Badajoz y Mérida estuvieran sin agua. Pues la cantidad que todos ellos juntos son capaces de almacenar es la que han perdido los pantanos extremeños en los últimos doce meses; en concreto, 2.484 hectómetros cúbicos, lo que supone que en la actualidad tienen en torno a un 22% menos de agua que hace justo un año, que traducido a una unidad de medida común equivale a una merma de 2,4 billones de litros de agua. Lo peor está en la provincia de Cáceres, donde las presas almacenan un 33% menos de agua que en febrero del 2011, mientras que en Badajoz la caída ha sido del 11%. La culpa la tiene la falta de lluvia, que incluso ha obligado a la Junta a declarar la época de peligro medio de incendio en los bosques de la zona norte de la región, y que, solo en la provincia pacense, haya siete embalses de la Confederación Hidrográfica del Guadiana en situación de prealerta, alerta o emergencia por sequía.

Lo cierto es que el volumen de agua embalsada en Extremadura se sitúa esta semana en 9.342 hectómetros cúbicos (el 65,6% de la capacidad máxima de los pantanos), cuando en la misma semana del pasado año la situación era bien distinta, con las presas al 81% de capacidad y 11.829 hectómetros cúbicos de agua en ellas.

Lo más destacado es la pérdida de volumen de agua embalsada en la cuenca de la provincia de Cáceres, que se cifra en 1.763 hectómetros cúbicos menos, la inmensa mayoría corresponden a los embalses de Alcántara y Valdecañas, que han visto recortada su cantidad de agua en un 36% y un 57%, respectivamente. Esto ha hecho que el primero de ellos se encuentre en la actualidad al 48% de su capacidad y el segundo no llegue al 37%. Significativo es también el hecho de que la presa de Guadiloba, de la que se abastece la ciudad de Cáceres haya perdido en un año un 36,8% de su capacidad (-7 hectómetros cúbicos) y se encuentre al 60%. Por el contrario, el único pantano que ha ganado agua en este período es el de Torrejón, que tiene casi un 5% más.

ALGO MEJOR EN BADAJOZ

La situación en la cuenca pacense no es tan negativa, aunque las reservas también han caído de manera notable, casi 711 hectómetros cúbicos menos, siendo los embalses de García Sola, Orellana y Villar del Rey los más perjudicados. De este último se abastece la ciudad de Badajoz, y ha pasado de estar a casi el 94% de capacidad hace un año al 69% en la actualidad. En general, las presas almacenan 5.800 hectómetros cúbicos, un 11% menos que hace un año.

A este respecto, cabe señalar que en Badajoz hay dos embalses en situación de emergencia por sequía: Cornalvo y Zafra; otros dos en alerta: Llerena y Jaime Ozores; y tres en prealerta: Brovales, Piedra Aguda y Tentudía.

Además, debido a esa ausencia prolongada de precipitaciones y al viento en la provincia de Cáceres, el Gobierno extremeño ha declarado la época de peligro medio por incendios en las zonas del Parque Nacional de Monfragüe, Valle del Ambroz, Jerte y Tiétar. El Plan de Lucha contra Incendios Forestales de Extremadura (Infoex) establece la posibilidad de declarar, dentro del periodo de peligro bajo, una época de peligro medio si la reiteración de incendios y las condiciones meteorológicas lo aconsejan.

En esta época de peligro medio se podrán limitar o prohibir totalmente las quemas y otras actividades que supongan riesgo de incendios forestales. Según la orden de la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Energía y Medio Ambiente, en la actualidad se da la circunstancia de unas condiciones meteorológicas marcadas por la ausencia prolongada de precipitaciones y una masa de aire frío acompañada de vientos intensos. Una situación que se estima va a continuar, de ahí la medida que ha tomado.

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