REUTERS/Albert Gea
Marea azul. Alonso pasa por delante de la tribuna N, abarrotada de aficionados con los colores de Renault y la bandera de Asturias.

Alonso reconoció estar "viviendo una sensación tan especial" como la que tuvo cuando ganó el título mundial en Brasil

JORDI COTRINA
Triunfador. Alonso celebra la victoria juntoal rey Juan Carlos.

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CRÓNICA PUBLICADA EL DÍA 15 DE MAYO DEL 2006

Alonso se exhibe

• El piloto de Renault se impuso en la carrera más rápida de la historia del Circuit de Catalunya
• Montmeló batió su récord al registrar una asistencia acumulada de 343.000 espectadores en tres días

XAVIER PÉREZ
MONTMELÓ

El GP número 50 de España tuvo regalo: la victoria de Fernando Alonso. El Circuit de Catalunya vivió ayer una jornada a ritmo de récord. Todo empezó a las diez de la mañana con la victoria en Shanghái de Dani Pedrosa en MotoGP y de Héctor Barberá en 250cc, transmitidas en directo por las 23 pantallas gigantes instaladas en el circuito. Siguió con una cifra histórica de 131.200 espectadores en las gradas (343.000 a lo largo de todo el fin de semana) y culminó con la primera victoria de un piloto español en el GP de España.

Los aficionados dieron rienda suelta al jolgorio cuando el piloto de Renault cruzó la meta levantando los puños. Fueron 66 vueltas perfectas, de pasión desbordada en las gradas y rabia contenida en la pista, que Alonso supo agradecer como es debido en la vuelta de honor, saludando a todo el mundo y señalando con el dedo el azul que teñía las gradas de Montmeló. La alegría del asturiano fue tal que, al subir al podio, pasó por delante del rey Juan Carlos sin esperar a darle la mano.

A Fernando le pudo más el entusiasmo y las ganas de saludar a sus incondicionales congregados en la tribuna principal que la presencia del monarca. Para ellos, el único rey ayer fue el asturiano Alonso.

VISIÓN PRIVILEGIADA
Desde lo más alto del podio las cosas se ven distintas, mucho. Ningún piloto español había tenido antes esa perspectiva. Alonso vivió su victoria más intensa, la número 11 de su carrera deportiva, con el trofeo que recreaba la Torre Calatrava de Montjuïc, confirmando además la teoría de que siempre que ha conseguido la pole ha subido al podio. Entregado a su público, Alonso reconoció estar "viviendo una sensación tan especial" como la que tuvo cuando ganó el título mundial en Brasil. Y es que ganar en la carrera de casa era algo que todo el mundo le pedía a gritos.

Y como de bien nacidos es ser agradecido, media hora después de haber concluido la carrera y, tras la ceremonia de entrega de premios y las ruedas de prensa, Alonso volvió a la pista, frente a los boxes, para saludar a los aficionados que seguían en pie en la tribuna aclamando al español. Alonso saltó el muro y atravesó la pista para entrar en una comunión bestial con la marea azul que empezó a corear aquello del oé, oé, oé, oeeé. El campeón lanzó la gorra a la grada lleno de júbilo y emoción hacia una afición totalmente entregada, hecho que imitaron todos los mecánicos del equipo Renault, que también saltaron a la grada para agradecer la actitud de sus incondicionales.

ESTRATEGIA O ESCALÉXTRIC
Alonso había perdido en los dos últimos combates cuerpo a cuerpo con Michael Schumacher en Imola y Nürburgring, y en la carrera de casa tenía que resarcirse. En la calificación pusieron toda la carne en el asador, reglajes, gasolina y neumáticos configurados al unísono, y acertaron. En Ferrari se quedaron sorprendidos. Michael Schumacher no pudo hacer nada en una carrera que fue como un escaléxtric en el que todos siguieron al asturiano.
Ni en los repostajes se pudo añadir algo de emoción a la prueba. Ahí también ganó la partida Renault a Ferrari. Las estrategias celosamente guardadas no resultaron contra Alonso y su Renault R26. Incluso Ferrari intentó despistar cuando ordenó a sus mecánicos un simulacro de repostaje. Pero no coló.

Renault funcionó como un reloj y el propio Schumacher se rindió a la evidencia: "Hay momentos en los que tienes que saber lo que es posible y lo que no. Hoy no pudimos hacer nada, aunque todavía queda un largo camino por recorrer". Ahora les separan 15 puntos y quedan 12 carreras por delante.

Peor lo tiene Kimi Raikkonen, que lleva 27 puntos menos y su McLaren no acaba de afinar. Alonso reinó en Montmeló en 66 vueltas magistrales. Bueno, fueron 68 si contamos las que dio con el Rey de copiloto antes de iniciarse la carrera. Ese plus igual le motivó para establecer otro récord, el del gran premio más rápido de la historia del Circuit. Alonso completó la distancia en 1 hora, 26 minutos, 21 segundos y 759 milésimas, con dos paradas en boxes completas (cambio de ruedas y repostaje), un récord frente al tiempo de 1 hora, 27 minutos, 16 segundos y 830 milésimas del pasado año (solo se podía repostar).

Tal vez por ese aluvión de récords que Alonso está sumando, no se acaba de entender la reacción de Bernie Ecclestone, patrón de la fórmula 1, cuando se queja de que el asturiano no hace nada por promocionar este deporte. Llevar 343.100 almas al Circuit de Catalunya y hacerles delirar con un espectáculo inaudito no es una mala promoción.