EFE / KERIM OKTEN
Celebración. Los mecánicos de Ferrari asoman sus cuerpos más allá del muro de Nurburgring para aplaudir a Michael Schumacher, en primer término, Fernando Alonso y Felipe Massa, al fondo.

"Aquí sabíamos desde el viernes que no teníamos nada que hacer frente a Ferrari", reveló Alonso

REUTERS / Wolfgang Rattay
Perseguido. Alonso, por delante de Schumacher y Massa, durante la carrera.

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CRÓNICA PUBLICADA EL DÍA 8 DE MAYO DEL 2006

Otra vez Schumacher

Alonso, que encabezó la prueba, consiguió el segundo puesto en una carrera propicia para Ferrari

MIGUEL MARTÍNEZ
NURBURGRIN / ENVIADO ESPECIAL

En manos de otro piloto quizá haya alguna posibilidad, pero si es Michael Schumacher quien conduce el coche más rápido, no hay nada que hacer para los rivales, incluso para Fernando Alonso. El alemán sacó el máximo partido a la mayor velocidad punta de su coche y a la consistencia de sus neumáticos para batir al asturiano ante el delirio de miles de compatriotas en un abarrotado Nurburgring. El segundo puesto (Felipe Massa, con Ferrari, fue tercero) colmó las expectativas del ovetense en un fin de semana en el que la scuderia confirmó su potencial para aspirar al título. Schumi está a 13 puntos del Nano y restan 13 carreras. Todo por decidir.

"En Barcelona estoy convencido de que nuestros neumáticos irán mejor, pero aquí sabíamos desde el viernes que no teníamos nada que hacer frente a Ferrari", reveló Alonso tras la carrera. "Eran más rápidos y la cuestión era saber solo dónde me iba a adelantar", añadió. Y ocurrió en la segunda parada en boxes, en la que, como en Imola 15 días antes, se vio al mejor Schumacher marcando tres vueltas rápidas antes de su repostaje. Inapelable.

Pero el guión no siempre se cumple. Las carreras deparan sorpresas y el primer puesto en la parrilla colocaba a Fernando Alonso en posición de luchar por la victoria. El asturiano arrancó bien, como siempre, y llegó primero a la peligrosa curva Castrol con la que finaliza la recta de meta, el lugar donde se acaban las esperanzas de muchos pilotos en este circuito. Le ocurrió al propio Alonso, en su temporada en la

F-3000, cuando después de rebasar a ocho rivales en la recta acabó involucrado en una montonera. Ayer llegó primero y con holgura, mientras que Massa le hizo el trabajo más fácil a Michael Schumacher. El brasileño arrancó mejor, llegó a ir por delante al final de recta, pero se abrió dócilmente para dejar a su jefe de filas el camino libre.

David Coulthard (Red Bull) y Vitanttonio Liuzzi (Toro Rosso) se encargaron de engordar la estadística de accidentes de la curva Castrol. Su enganchón dejó al coche del italiano sin alerón y dos curvas después quedaba atravesado en mitad de la pista tras un trompo. La entrada del coche de seguridad aplazó dos vueltas más la lucha ente Alonso y Schumacher. El asturiano intentó sacar ventaja acelerando por sorpresa en la última vuelta neutralizada, pero Schumacher ya se conoce la argucia y no le dio ninguna posibilidad.

MOMENTO DIFÍCIL
Vuelta tras vuelta, Alonso fue incapaz de despegar a Schumacher. El alemán se mantenía a la distancia de un segundo, la más cómoda, y síntoma inequívoco de que podía ser más rápido. "Pensé que me iba a adelantar en la primera parada", reconoció Alonso. No fue así. "Mi momento más complicado fue cuando me fui un poco en la curva seis, cuando presionaba a Fernando antes del primer repostaje", dijo Schumi. Tras el susto, el Kaiser dejó entonces su intentó para la segunda parada. Ross Brown, ingeniero jefe de Ferrari, ordenó cargar más gasolina que Alonso y esperar al segundo repostaje para rebasarle. Schumacher se acercó a Alonso hasta 0,6 segundos justo antes de que el asturiano se detuviera en boxes (vuelta 17). El heptacampeón lo hizo un giro después y cargó combustible para dos más, es decir, se detendría tres vueltas más tarde que Alonso.

La única posibilidad del asturiano era tirar al máximo y confiar en que su segundo juego de neumáticos resultara mejor que el de Schumacher. Al contrario. "Nuestras gomas no han funcionado bien en todo el fin de semana", reveló. El campeón alemán se mantuvo a un segundo del asturiano pacientemente hasta esperar a su hora, la segunda parada. Alonso entró en la vuelta 38 y hasta que Schumacher repostó en la 41ª marcó los mejores tiempos de carrera, vuelta rápida tras vuelta rápida: 1.32.420, 1.32.167 y 1.32.099. Como un auténtico maestro, Schumi pilotó al límite en el momento en que más lo necesitaba sin un solo error. "En carreras como ésta no hay nadie mejor que él", confesó Marc Gené, tercer piloto de Ferrari.

CINCO SEGUNDOS
Schumacher regresó a la pista por delante de Alonso y lo hizo con holgura, la de cinco segundos extraídos de sus fenomenales tres vueltas y del hecho de tener que repostar 25 litros menos de gasolina por detenerse más tarde. Ross Brawn no pudo disimular un gesto de satisfacción desde el muro. "Ha sido una gran carrera, una gran estrategia y un fenomenal rendimiento del coche, los neumáticos y el equipo", dijo el Kaiser. De ahí al final era coser y cantar. Apretó hasta conseguir ocho segundos de ventaja sobre Alonso y los administró.
Alonso, consciente de que nada tenía que hacer, redujo el régimen de motor de su R26 para llevarlo más fresco a Barcelona donde espera tomarse la revancha este mismo fin de semana. El acercamiento de Massa --consiguió el primer podio de su carrera-- en las últimas vueltas fue ficticio y permitió también llegar en grupo a Kimi Raikkonen, que confirmó los problemas de McLaren.

El duelo entre Alonso y Schumacher resultó tan táctico que trasladó el poco espectáculo de la carrera hacia otras posiciones, mucho más atrás, en la lucha por entrar en los puntos. Así, Giancarlo Fisichella remontó con el otro Renault desde la 11ª a la sexta plaza y Juan Pablo Montoya (McLaren) y Jenson Button (Honda) firmaron otra decepción abandonando por avería.