LA ESTRATEGIA
Los ataques al Estatut han permitido al PP superar
los resultados del 2004

AP
Simpatizantes socialistas celebran la victoria de las elecciones del 2004.

EL BALANCE
El Ejecutivo acusa erosión, pero sólo el 15% elogia el papel de los conservadores

LOS PRONÓSTICOS
El PP cree que ganará y el PSOE confía en la política social para sacar cabeza

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NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL DÍA 14 DE MARZO DEL 2006

Empate a medio camino

• La distancia entre el PSOE y el PP se ha reducido al mínimo dos años después de la victoria de Zapatero el 14-M, según sondeos oficiales y privados
• El Gobierno espera diluir el desgaste por el debate del Estatut

SALOMÉ GARCÍA
MADRID

¿El idilio ha terminado? ¿Están dispuestos los ciudadanos españoles a volver a cambiar de Gobierno? Dos años después de la victoria electoral del PSOE, que hoy se cumplen, y de la derrota que llevó al PP de la mayoría absoluta hasta la oposición, los electores se han recolocado. Las encuestas oficiales del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), al igual que otros sondeos privados, revelan ese seudoempate entre PP y PSOE que tan bien conocen los estrategas electorales de ambos partidos y contra el que luchan denodadamente en cada periodo preelectoral. El PSOE no se acerca a la deseada mayoría absoluta, pero el PP no logra trastocar el tradicional mapa político español, en el que el centro izquierda supera a la derecha.

Dos puntos por el Estatut

El análisis de las encuestas refleja hasta qué punto la llegada al Congreso del proyecto de Estatut ha dañado las expectativas electorales del PSOE, que ha perdido más de dos puntos porcentuales desde el pasado otoño. Pero para tranquilidad de los socialistas, deja también patente que el PP no ha logrado rentabilizar ese desgaste del adversario (aún está a más de un punto y medio del PSOE). Al menos, no en proporción a la dureza de sus apocalípticos mensajes sobre el futuro de la unidad de España.

José Luis Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa empujado por una marea de entusiasmo cargada de hartazgo ante las últimas decisiones del Gobierno de José María Aznar. Tras un primer periodo de exaltación de ese entusiasmo, provocado por los inmediatos cumplimientos de promesas electorales por parte del Gobierno --retirada de las tropas de Irak, ley de violencia de género, derogación del Plan Hidrológico Nacional, etc--, en otoño del 2004 los ciudadanos recuperaron posiciones políticas similares a los resultados que habían arrojado las urnas unos meses antes. El sondeo del CIS de octubre del 2004 casi repite los resultados de marzo, con un PSOE en el 42% y un PP en el 36%.

Mal para ambos

Las cosas siguieron así, punto arriba, punto abajo, a pesar de la contestación de la derecha --social, eclesiástica y política-- a decisiones del Gobierno como la ley que permitió el matrimonio entre homosexuales, la agilización del divorcio, la nueva ley de educación o la reciente norma sobre investigación con células madre. Y aunque los socialistas acusaron un cierto desapego de parte de su electorado --del 42,6 del 14-M pasaron al 41,9 de julio del 2005--, los populares no lograron alcanzar en ese mismo periodo su propio resultado electoral (37,7 el 14-M del 2004 y 36,4 en julio del 2005).

La baza del terrorismo

En otoño del año pasado, el Estatut irrumpió como un elefante en la cacharrería de la izquierda y una bombona de oxígeno para el partido de Mariano Rajoy. Su llegada al Congreso situó al PSOE por debajo del 40% y elevó al PP hasta superar, por primera vez en estos dos años, su resultado del 14-M. Al desgaste estatutario se ha sumado en los últimos meses la pugna por la política antiterrorista, a la que el PP ha convertido en una rentable baza contra el Gobierno, especialmente porque los esperanzados anuncios del fin de la violencia no acaban de concretarse.

Así las cosas, ¿se ha terminado el idilio entre el presidente y los 11 millones de ciudadanos que le llevaron a la Moncloa? José Blanco, secretario de organización del PSOE, opina que no. "Las encuestas son un elemento de análisis que sirve para observar tendencias, pero carecen de valor fuera de un periodo electoral". A pesar de esa visión, Blanco destaca que todas ellas reflejan que Rajoy es el líder "menos valorado de toda la democracia", y que los ciudadanos sitúan al PP "en una posición ideológica cercana a la extrema derecha". De hecho, sólo el 15% juzga al partido de Rajoy en términos favorables. El número dos socialista incide en que iniciativas del Gobierno --especialmente sus políticas sociales-- son aplaudidas por la población, y ello le hace suponer que el PSOE "volverá a ganar" al PP en las próximas elecciones.

Desde el PP, en cambio, José Luis Ayllón, miembro del comité ejecutivo del partido, asegura que los sondeos reflejan "el desgaste de un Gobierno que crea problemas donde no los hay y descuida cuestiones vitales para la ciudadanía". Y estima que el "empate técnico" que arrojan los sondeos implica que "el PP tiene ya claras opciones de ganar en el 2008".