Las habitaciones del Parador se distribuyen en torno a un patio central rodeado de galerías columnadas que alternan dos cuerpos.
Parador de Lerma. Alojarse en el mismo lugar en el que el duque de Lerma quiso que lo hiciera Felipe III es posible en este Parador, de estilo herreriano y situado en la provincia de Burgos.
En la parte más alta de la villa de Lerma se alza, poderoso, el Palacio Ducal, que fue construido aprovechando el emplazamiento de un castillo del siglo XV, según las directrices del arquitecto Francisco de Mora, entre los años 1601 y 1617.
El primer duque de Lerma, Francisco de Gómez de Sandoval y Rojas, quiso este palacio para ofrecérselo al rey Felipe III como lugar de reposo. Ese pasado noble se siente al caminar por las escaleras y entre pasillos, y también al dormir en sus elegantes habitaciones, algunas abuhardilladas.
El anhelo universal de pasar una noche en un auténtico palacio se hace aquí realidad. Y el deseo de probar la mejor gastronomía castellana, también. En la carta del restaurante no faltan la morcilla ni el queso de Burgos, pero tampoco pescado fresco del río y guisos arrieros, todo acompañado con la tradicional torta de Aranda.
Obligada es la degustación de los asados de lechazo en horno de leña y los postres del recetario palaciego, como las cañas del duque rellenas de crema de vainilla.
Denominación de Origen
Lerma y Covarrubias son los mejores ejemplos monumentales de una ruta que pasa entre los viñedos del valle medio y bajo del río Arlanza.
Preparad treinta corderos, que aquí los reyes llegados han de chuparse los dedos al probar nuestros asados”. La frase en cuestión fue pronunciada por el mismísimo duque de Lerma a sus lacayos. Pero ya se sabe que donde hay rey no manda duque. Y, efectivamente, en esta localidad castellana el cordero es el rey.
Antes de degustarlo se impone una visita a la villa para abrir el apetito. Una de las zonas más interesantes discurre junto al pasadizo que, por la parte septentrional y a modo de nexo entre el Palacio y la Colegiata de San Pedro, recorre la vega del río Arlanza, con unas magníficas vistas sobre él.
Ubicada en el centro de la provincia de Burgos y al sureste de Palencia, la ribera del Arlanza se extiende a lo largo del valle medio y bajo del río y sus afluentes. Su especial climatología y una altitud que ronda los 1.000 metros dan como resultado uvas resistentes que dan lugar a vinos muy intensos que forman la Denominación de Origen Arlanza, con predilección por la variedad tinta del país.
Los romanos fueron los primeros en cultivar vides en el curso del Arlanza, tal y como se aprecia en las ánforas, decoradas con pámpanos y uvas, encontradas en yacimientos de la zona. Zona que posee una gran riqueza monumental.
Un buen ejemplo es Covarrubias, cuna de Castilla y “país de los cerezos”. El claustro gótico de su Colegiata y el Museo Parroquial bien merecen una visita.
Covarrubias, a sólo 22 kilómetros del Parador, celebra durante el segundo fin de semana de julio su tradicional Fiesta de la Cereza, en la que la gente, vestida con atuendos medievales, saca a la calle las cerezas recogidas durante los días anteriores para ofrecerlas a los visitantes que pasean por la villa.
A 51 kilómetros de Lerma se extiende la sierra de Atapuerca, con importantes yacimientos arqueológicos, con restos humanos de hace más de un millón de años. Allí vivieron los primeros pobladores de Europa.





