Especial Paradores
El restaurante del Parador ofrece los mejores y más selectos platos del recetario tradicional manchego, que no olvida sus influencias árabes.
Desde el claustro


Parador de Almagro. En el centro histórico de la localidad más teatral de Ciudad Real, pero aislado del mundo. Un antiguo convento abre las celdas de sus frailes a los nuevos tiempos.


Poco tiene que ver la austeridad inicial del edificio, construido en 1596, con la impronta actual del Parador. ¿O sí? Es cierto que las celdas que un día ocuparon los monjes franciscanos tienen hoy camas con dosel, vigas de madera en los techos y detalles artesanos –colchas hechas a mano, hierro forjado–, pero no lo es menos que los catorce patios interiores proporcionan un inusual aire de paz. El antiguo convento de Santa Catalina fue levantado siguiendo los preceptos del santo Asís: orar, predicar y trabajar.

La piscina del jardín invita ahora a un descanso que se consigue en una de las construcciones más emblemáticas de Almagro, a sólo unos pasos de la Plaza Mayor y de su famoso Corral de Comedias. Bellas galerías, madera y celosías completan la ambientación del lugar.

Su claustro ofrece el mejor de los reposos, amparado siempre por el canto de los pájaros a primera hora de la mañana y el rumor del agua de las fuentes.



Los caminos de Don Quijote
Molinos, tabernas y posadas. Por tierras de Castilla discurre una ruta para releer la obra cervantina y descubrir sus mejores escenarios.

Fue en 1605 cuando en la imprenta de Juan de la Cueva, en la madrileña calle de Atocha, vio la luz la que está considerada como la primera novela de la literatura moderna. Más aún: el libro más universal de cuantos se han escrito.

Con motivo de su IV Centenario el pasado 2005 surgió, como si del Camino de Santiago se tratara, la llamada Ruta de Don Quijote, que atraviesa, en diez itinerarios distintos, todos los lugares por los que el ingenioso hidalgo dejó su particular estela. En total, más de 2.500 kilómetros con más de 130 municipios involucrados que dan forma a la que pretende ser la vía ecoturista y cultural más grande de Europa, que se puede recorrer a pie o en medios motorizados.

Nuestro punto de partida es la muy literaria ciudad de Almagro: cada verano tiene lugar en ella un festival de Teatro Clásico que tiene como escenario principal el Corral de Comedias de su Plaza Mayor. Construido entre los siglos XVI y XVII, es el único que pervive en España y en toda Europa.

Pasadas las Tablas de Daimiel, nuestra siguiente parada: Puerto Lápice, donde fue nombrado caballero Don Quijote. Una escultura le recuerda junto a una venta que lleva su nombre, con un patio con un pozo y un bebedero de piedra. Alcázar de San Juan reclama desde hace tiempo que fue la verdadera ciudad natal de Miguel de Cervantes, que hizo luchar con “gigantes” a Don Quijote en el campo de Criptana.

Visitar el Museo Nacional del Teatro de Almagro, que ocupa los palacios de los Maestres de Calatrava, que componen el edificio civil más antiguo de la localidad (construido en el siglo XVII sobre los restos de uno del XV). La colección permanente realiza un recorrido histórico desde el teatro griego y el medieval hasta los corrales de comedias del Siglo de Oro y las tendencias más vanguardistas del siglo XX.
Realizar algún recorrido en bicicleta por el campo de Calatrava, una de las zonas volcánicas más importantes de la Península Ibérica, con un gran número de cerros y escarpados. Es además, la cuna de la en sus tiempos todopoderosa orden de Calatrava.
Almagro ha dado fama en todo el mundo a los encajes de bolillos, labor tradicional que en los últimos años ha sido rescatada del olvido en ésta y otras localidades manchegas. Resulta curioso asistir a una demostración de cómo se realizan. Todo un arte.

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