Todo un placer para el paladar. Así es la carta del restaurante del Parador de Baiona, donde el carácter gallego se deja notar en la mesa.
Parador de Baiona. Como un vigía frente al inmenso mar. Ésa es la sensación que produce el Parador al ser contemplado de lejos, en el interior de una fortaleza dominando la ría gallega.
Una elegante escalera de piedra recibe a los huéspedes nada más pisar la recepción del Parador de Baiona, en la península de Monterreal, erigido como mirador sobre el océano y flanqueado por un bosque de pinos. Las murallas de la fortaleza que en sus tiempos sirvió para proteger el puerto de los ataques piratas dan cobijo hoy a este edificio, construido en los años 60 del pasado siglo al estilo de una hacienda gallega. Las zonas comunes reflejan la atmósfera del antiguo baluarte, con sus grandes proporciones y sus salones, decorados con escudos nobiliarios, armaduras y bargueños que nos remiten a tiempos pasados. Igual que su idílico patio, que simplemente nos hace soñar.
En las habitaciones impera la estética clásica, aunque, sin duda, su mayor valor sean las vistas, dominando la ría de Vigo, con las maravillosas Islas Cíes de fondo. El Parador está compuesto por varios cuerpos que encuentran acomodo entre las torres almenadas del Príncipe, de la terraza y del Reloj. Entre sus instalaciones destacan la piscina y una cuidada pista de tenis.
De fiesta en fiesta
La exaltación del pulpo, el marisco y el vino: un recorrido por las Rías Baixas a través de sus celebraciones gastronómicas más importantes.
Es conocida en toda Galicia la Fiesta de la Miel y las Nueces que se celebra en Baiona entre el 26 y el 27 de septiembre, con motivo de la festividad de San Cosme y San Damián. Durante dos días, en la Plaza de Santa Liberata se concentran puestos donde se venden y degustan estos productos.
En Baiona la gastronomía es uno de sus principales atractivos, igual que lo es su bodega: la localidad linda con O Rosal, una de las cuatro subzonas –junto a O Salnés, O Condado y Soutomaior– de la Denominación de Origen Rías Baixas, con excelentes vinos blancos.
Las sardiñadas con pan de maíz que se celebran en verano constituyen una muestra más de las muchas fiestas gastronómicas de Pontevedra. A Guarda atrae de fuera a numerosos visitantes ansiosos de contemplar las vistas sobre la desembocadura del río Miño desde el monte de Santa Tecla.
El último domingo de junio ese número se multiplica: es la Fiesta de la Langosta, que se come con pan, vino y roscón de yema, que se elabora –gigante– en el puerto. El último sábado del mes de abril, Oia celebra la Fiesta del Pulpo, y Gondomar, el primer domingo de julio, la de la Rosquilla.
Más famosa es, si cabe, la Fiesta del Marisco que O Grove organiza siempre el segundo domingo de octubre. Ha sido declarada de Interés Turístico, igual que la Fiesta del Albariño de Cambados, el primer domingo de agosto. Buen provecho.






