La luminosidad del Parador es una de sus principales señas de identidad. Aunque su joya sea la piscina, la vista se pierde en la sierra, y el oído, en las charlas al filo de la medianoche, envueltas en temperaturas suaves.
Los objetos de caza que coronan la chimenea del salón nos recuerdan que este lugar fue, durante mucho tiempo, el preferido de los cazadores, que se lanzaban al monte a primera hora de la mañana. Por eso mismo, la cocina del restaurante se nutre de platos como el jabalí al vino tinto y los escalopines de venado a la parrilla en temporada.
El Parador de Cazorla es una construcción moderna, con tejas rojas y fachada blanca que respeta la arquitectura de la zona. Aunque su impronta sea más la de un cortijo andaluz, que destaca junto a rocas y pinos. Los ventanales del salón muestran en todo su esplendor el entorno en el que se ubica, en el paraje conocido como Sacejo, en el Parque Natural de Cazorla. Su altitud determina que cuente con una inmejorable panorámica de la serranía.
La atmósfera de tranquilidad y la belleza de enclaves como la Cañada de las Fuentes o el salto de Linarejos lo convierten en punto de encuentro para los amantes de la Naturaleza, que pueden relajarse en elegantes habitaciones ambientadas con tonos cálidos.
La sierra bella
Aquí nace el agua que recorre Andalucía, el río grande de los árabes, el Guadalquivir, que baña las tierras de Jaén rodeado de pinos y encinas.
El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, que se extiende por el noroeste de la provincia de Jaén hasta alcanzar la de Murcia, es, con sus 214.000 hectáreas, el mayor de España. Antes de adentrarnos en él merece una especial visita la localidad de Cazorla, una ciudad sencilla y pintoresca, desde cuya Plaza del Huevo se pueden iniciar un sinfín de rutas que deben culminar siempre en el balcón de Zabaleta, con vistas al castillo de Yedra.
Después hay que seguir rumbo a La Iruela y continuar el camino por Burunchel, donde comienza realmente el Parque. A partir de aquí todo es ya monte, pinos y encinas, paisaje serrano que nos lleva en volandas hasta el puerto de las Palomas y su espectacular mirador. Desde aquí pueden seguirse ya numerosos itinerarios.
Bajando hasta el Parador se puede coger la carretera que lleva directamente al nacimiento del río Guadalquivir, en la Cañada de las Fuentes, a 1.330 metros de altitud, a la que sólo es posible llegar a pie. Nava de San Pedro y su parque cinegético, Torre del Vinagre y su Centro de Visitantes, el pantano del Tranco y la idílica Hornos, con su castillo, son otros lugares a tener en cuenta antes de fijarnos más detenidamente en Segura de la Sierra, declarada paisaje pintoresco. En sus límites, un castillo musulmán, baños árabes y la casa natal de Jorge Manrique.





