Especial Paradores
A pesar de ser una construcción moderna, el Parador de Cervera de Pisuerga ha querido conservar las más puras tradiciones castellanas en su interior.
Olor a madera

Parador de Cervera de Pisuerga. El privilegiado marco en que se ubica este Parador, que forma parte de la Reserva de Fuentes Carrionas, en Palencia, define sus rasgos más representativos.


Huele a madera casi en cada rincón. Sin duda, el aroma más envolvente cuando se está en la alta montaña. De fondo, los Picos de Europa. Más cerca, las aguas azules del pantano de Ruesga, que dan aún más color al entorno del Parador, emplazado en la Reserva de Fuentes Carrionas, al que se accede por una carretera que serpentea desde Cervera de Pisuerga.

Las vigas en el techo de las habitaciones –algunas, abuhardilladas– y la chimenea del salón aumentan la sensación de estar en un refugio, al margen de la vida urbana. El buen gusto y la elegancia son notas que caracterizan el interior.

Su restaurante ofrece, como no podía ser de otra forma, cocina castellana: embutidos, chuleta de ternera y trucha con torreznos. Para rebajar la comida, nada como un paseo a caballo o en bicicleta por las inmediaciones. O, por qué no, un recorrido para descubrir el arte románico que en estas tierras palentinas es un elemento más del paisaje. De noche, sólo un consejo: contemplar las vistas desde la terraza.


Arte y Naturaleza
Lagunas, cumbres y profundos valles. La Reserva Nacional de Fuentes Carrionas esconde tesoros naturales en torno al mejor arte románico.

La Reserva Nacional de Fuentes Carrionas es un espacio natural protegido que se extiende, a lo largo de 45.000 hectáreas, desde el noroeste de Cervera de Pisuerga hasta los límites entre Cantabria y Castilla y León.

Es posible recorrer la Reserva a través de una ruta que comenzaría en Velilla del Río Carrión –con interesantes restos romanos– y Guardo, población minera que tiene como principal monumento el palacio barroco del Obispo Bullón.

Embalses y profundos valles se suceden a través de una sinuosa carretera, que deja entrever cumbres en torno a los 2.500 metros de altura, como las de Curavacas y Espigüete. En Alba de los Cardaños hay un mirador desde el que se disfruta de todo este paisaje.

El norte de Palencia no sólo ofrece Naturaleza. El arte románico tiene especial protagonismo, sobre todo en Aguilar de Campoo, con dos destacados ejemplos: el monasterio de Santa María la Real y la ermita de Santa Cecilia.

Pasado Ollero de Pisuerga –con una iglesia rupestre– se alcanza, en apenas dos kilómetros, el monasterio benedictino de Santa María de Mave, fundado en el siglo IX, pero reconstruido en el siglo XII.

El monasterio de San Andrés de Arroyo es otra visita obligada antes de detenerse en Cervera y, desde ahí, trazar diversos itinerarios por el valle de Ojeda o por La Pernía, donde se alza la iglesia de San Salvador de Cantamuda, una colegiata románica en medio de un prado.

Visitar el Museo Etnográfico Piedad Isla, en Cervera de Pisuerga. Actualmente cuenta con 1.300 piezas, entre herramientas, vestidos, instrumentos musicales, monedas, elementos religiosos... En él se explica también cómo ha sido históricamente en estas tierras el aprovechamiento de los recursos naturales.
Durante la última semana de julio, Cervera de Pisuerga celebra su ya tradicional Feria de Productos Artesanos de la Montaña Palentina, donde se puede comprar cecina, queso de oveja, hojaldres… Aunque, para dulces, las famosas galletas de Aguilar de Campoo, cuyo olor inunda toda la localidad. Del 1 al 5 de febrero de 2008 se celebra el tradicional Carnaval de la Galleta.
Toda la zona que rodea al Parador es perfecta para la práctica de distintos deportes al aire libre. El río Pisuerga es un curso ideal para los aficionados al piragüismo, y el pantano de Aguilar, para otros deportes náuticos, incluido el windsurf. El senderismo, la escalada y la espeleología son otras actividades interesantes que se pueden realizar muy bien en la zona.

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