Es la Plaza del Obradoiro la más anhelada. Y contemplar el Pórtico de la Gloria desde un antiguo Hospital Real del siglo XVI, un deseo casi universal. "Una obra magnífica y suntuosa, hecha en piedra, dotada de grandes recursos. Enfermos y peregrinos son atendidos en más de media docena de idiomas de los de Europa".
Está lo suficientemente cerca de la ciudad como para descubrirla sin prisas, y lo bastante lejos para relajarse mientras se contempla su mejor panorámica. Situado en la margen izquierda del río Tormes se alza el Parador de Salamanca que destaca por su elegancia y por pequeños detalles que lo hacen grande.
Un claustro tranquilo para leer y ventanas convertidas en miradores de las Casas Colgadas. Así es este convento, un remanso de paz para disfrutar de la ciudad medieval. La decoración no desentona con el lugar, más elegante si cabe desde que en 2004 se acometiera una importante remodelación.
En tierras aragonesas, “donde las piedras se hacen poesía”, se alza, dominando la villa, un edificio para soñar: desde su terraza se intuyen ya los Pirineos. Naturaleza e historia se entremezclan en Sos del Rey Católico, cuyo casco antiguo está considerado Conjunto Histórico-Artístico.
Pocos edificios alcanzan una belleza comparable a la del Hostal de San Marcos, filigrana en piedra de arabescos y adornos. Tras sus muros, calma y silencio. El Hostal de San Marcos fue construido y reconstruido entre los siglos XII y XVIII en estilo plateresco y reconvertido en parte en Parador, situado éste en la zona del antiguo convento y en un anexo construido ya en el siglo XX donde se ubican la mayor parte de las estancias.
La austeridad del granito y la modernidad de sus habitaciones encuentran armonía en este antiguo convento, en una de las más bellas plazas de esta ciudad cacereña. El Parador de Trujillo es el mejor centro de operaciones posible para seguir, por tierras extremeñas, la Ruta de los Conquistadores con la calma que requiere. Calma que se halla en cualquier rincón del que fuera Monasterio de Santa Clara, de recios muros y amplios salones, construido en el siglo XVI.
Puede sorprender la silueta moderna del Parador de Córdoba en una ciudad con tanta historia que contar casi en cada rincón. Pero este edificio también la tiene. Está construido en el mismo lugar en el que Abderramán I plantó con sus propias manos una palmera de la que, según la tradición, descienden todas las palmeras de España. Un motivo bastante convincente para pasear por sus jardines, actividad que se puede alternar con un partido de tenis en la pista con que cuenta el Parador.
El Parador de Almagro se encuentra ubicado en el centro histórico de la localidad más teatral de Ciudad Real, pero aislado del mundo. Un antiguo convento abre las celdas de sus frailes a los nuevos tiempos. Poco tiene que ver la austeridad inicial del edificio, construido en 1596, con la impronta actual del Parador. Los catorce patios interiores proporcionan un inusual aire de paz a quien los visita.










