El canal de la Fontana que lo envuelve compite en belleza con su espléndido jardín, un oasis de palmeras, buganvillas de colores y otras especies tropicales alrededor de la piscina.
Parador de Jávea. Un edificio moderno, un canal y una bahía. Es la postal que se adivina al llegar a la playa del Arenal, uno de los lugares más deseados de la Costa Blanca alicantina.
Arroz caldoso, ‘fideuà’, ‘suquet de peix’... Un plato diferente para cada día. La carta del restaurante del Parador es tan luminosa como cabe esperar de un lugar como éste, recostado en una bahía bañada por las aguas del Mediterráneo. Pescados, mariscos y arroces se combinan con los productos de la huerta, dando como resultado platos exquisitos, como la paella de pato con pimientos rojos o la paella de verduras de temporada.
Es la gastronomía uno de los puntos clave del Parador, rodeado por un canal a orillas de la playa, a cuatro kilómetros de Jávea, uno de los municipios más alegres de la Costa Blanca. Hasta aquí se viene a cuidar cuerpo y mente, algo fácil de conseguir combinando las jornadas en el gimnasio con horas de descanso en la terraza, en sus habitaciones con vistas, en ese jardín que aporta el frescor necesario para disfrutar de las tardes veraniegas.
En el interior, los salones se muestran diáfanos y acogedores, rebosantes de flores. En la distancia, la cumbre del Montgó vela el sueño de los huéspedes.
Playas, cabos y calas
Al norte de la provincia de Alicante se extiende la bella comarca de la Marina Alta, surcada por montañas, valles y una costa accidentada.
Sinuoso y sorprendente, así es uno de los tramos de mayor valor paisajístico del levante español, que parte de Denia y avanza hasta Calpe, en la franja marítima conocida como la Marina Alta, con playas, calas y pueblos de interior de influencias moriscas. Nuestro itinerario parte de Denia, puerta de entrada a la Costa Blanca y a las Baleares, ya que el suyo es el principal puerto peninsular en lo que respecta a transporte de pasajeros que van a las islas.
Es esta marina la espina dorsal de la ciudad, con un castillo de trazas árabes. Sus extensas playas –Les Deveses, Les Marines, Punta Roset– hacen de Denia un idílico lugar para descansar, al abrigo del Montgó, la gran atalaya del litoral, declarado Parque Natural.
Como una avanzada pétrea se asoma al Mediterráneo el cabo de San Antonio, desde el que se atisba la ensenada de Jávea, con su Club Náutico y su casco antiguo de peculiar arquitectura, con casas de rejas curvadas y balcones en piedra. La iglesiafortaleza de San Bartolomé recuerda aquel pasado de luchas contra los piratas.
Densos pinares nos conducen hasta el cabo de la Nao, el punto de la Comunidad Valenciana situado más al Este. Impresionantes su silueta, sus vistas y su faro, elevado a 120 metros de altura sobre el acantilado. La calma llegará después en Teulada, Moraira, Benissa y Calpe, presidida por el majestuoso Peñón de Ifach, estandarte del parque natural de 47 hectáreas que lleva su mismo nombre.
La zona que va desde Denia al cabo de la Nao es de las más atractivas para los amantes del submarinismo ya que cuenta con cuevas y pasadizos bajo las aguas. Resulta especialmente interesante la isla del Portixol, a la que también se puede llegar en lancha desde el canal de la Fontana sin necesidad de hacer inmersión.
Visitar el Museo del Juguete de Denia, con una colección permanente compuesta por más de 1.200 piezas –de hojalata, madera…– que recuerdan la tradición juguetera de la localidad desde principios del siglo XX.





