Especial Paradores
El relax y el descanso se consiguen en el completo spa de este Parador, con circuito hidrotermal y diferentes tratamientos, y que presta especial atención a las instalaciones deportivas.
Al abrigo de la sierra

Parador de La Granja. En el mismo centro de la localidad segoviana, junto a su espléndido Palacio Real, este nuevo Parador tiene como principal atractivo un magnífico spa.


El nuevo Parador de La Granja es una muestra en vivo del rico legado arquitectónico del Real Sitio segoviano, a sólo 55 minutos de Madrid.

Su construcción alberga dos edificios: el Cuartel General de la Guardia de Corps –acoge un Centro de Congresos y Convenciones, con un auditorio y 13 salas– y la Casa de los Infantes, construida en el siglo XVIII por Carlos III para que habitara en ella la corte de los infantes Gabriel y Antonio. Es aquí donde se ubican las habitaciones, amplias y luminosas, con decoración moderna y minimalista en tonos claros.

Amparado por la majestuosa puerta que le da nombre, destaca el restaurante Puerta de la Reina, donde degustar cocina tradicional con matices renovados.

No faltan los asados lentamente hechos en su horno de leña ni los judiones o el ponche de mazapán. En verano se abre una terraza con un ambiente más informal.





Los Reales Sitios
Con la sierra de Guadarrama al fondo, los reyes españoles eligieron La Granja y Riofrío para su descanso. Hoy lo recuerdan sus palacios.

Al fondo de una avenida flanqueada por castaños de Indias emerge el Palacio Real de La Granja, cuya construcción comenzó en 1721. Concebido en un principio como residencia de un rey retirado, el proyecto fue transformándose hasta alcanzar tintes monumentales con la vuelta de Felipe V al trono tras la muerte de su hijo.

La sobriedad inicial dejó paso a la suntuosidad, representada en elementos al gusto de la arquitectura italiana y francesa de la época, mezclado todo con el barroco imperante en España. Su fachada principal, la Colegiata, el Panteón Real, el Patio de Herradura y el Museo de Tapices son algunas de sus joyas.

Aunque, sin duda, son sus jardines, al más puro estilo de Versalles, y sus fuentes –la Gran Cascada, la de la Fama– el tesoro más preciado. Por encima de La Granja, camino del puerto de Navacerrada, se extiende el bosque de pinos de Valsaín, en cuya Pradera hay restos de otro palacio real, mandado construir en tiempos de Felipe II y destruido por un incendio.

Hay que cambiar de sentido y seguir en dirección a Segovia para visitar otro palacio, el del Real Sitio de Riofrío, levantado por expreso deseo Isabel de Farnesio, esposa de Felipe V, para su descanso, temerosa de que su hijastro Fernando VI la apartase de la Corte. Finalmente no fue así y el edificio quedó inconcluso. Destaca en él el patio de granito, una escalera de honor, la capilla y un Museo de Caza.

El Parador de La Granja está a sólo 11 kilómetros de Segovia, así que parece obligado realizar una visita a la ciudad. Una buena fecha para acercarse es a mediados del mes de mayo, cuando tiene lugar Titirimundi, uno de los festivales de títeres más importantes a nivel internacional, con compañías venidas de todo el mundo que actúan en calles, plazas, iglesias y teatros.
La semana del 25 de agosto La Granja se transforma con la celebración de las fi estas patronales en honor a San Luis, que incluyen verbenas, desfiles de carrozas, concursos, bailes de gigantes y cabezudos y comidas populares (con muchos judiones). Ese día pueden verse gratuitamente las fuentes de los jardines del palacio en funcionamiento.
Visitar el Museo de la Real Fábrica de Cristales de La Granja, institución fundada en 1727 que recoge obras artísticas en cristal. En sus talleres se realizan copias de piezas del siglo XVIII.

Grupo Zeta