Especial Paradores
Eucaliptos, palmeras, mimosas, pinos y dunas de arena bordean el recorrido del campo del golf de este Parador malagueño, cuyo récord lo ostenta, con 63 golpes, el también malagueño Miguel Ángel Jiménez.
Con mucho swing

Parador de Málaga Golf. Fue la reina Victoria Eugenia quien propició la creación del campo de golf en cuyo centro se ubica el Parador. Mar, deporte y gastronomía. ¿Alguien da más?


Un recorrido de 18 hoyos con vistas al Mediterráneo. Eso es lo que ofrece el Parador de Málaga Golf, situado a las afueras de la ciudad, justo en el centro de un campo convertido en todo un referente en la Costa del Sol, a orillas del mar. Es el más antiguo de Andalucía y cuenta con tres putting green, dos green de approach y coches y carritos eléctricos para desplazarse con total comodidad.

Entre sus instalaciones –completamenmte remodeladas y ampliadas el pasado año– destaca, además, una escuela de golf para que los clientes puedan mejorar su swing. El verdor del campo se confunde con el del jardín, donde los huéspedes pueden relajarse después del juego.

La piscina es, sencillamente, espectacular, igual que las terrazas de algunas de sus habitaciones, que se asoman a sus aguas siempre azules. La playa está a sólo unos pasos y bien que merece pasar unas horas al día en ella, inusualmente tranquila para la zona en la que nos encontramos.

A la hora de cenar, el restaurante del Parador es la mejor opción.


Toda la sal andaluza
Desde Málaga hasta Marbella, la Costa del Sol ofrece pueblos y lugares siempre animados y extensos arenales para darse un baño de calor.

“Málaga tiene una ley muy dulce de respetar: ni está prohibido reír ni está prohibido cantar”. Teniendo en cuenta este viejo dicho andaluz, resulta sencillo imaginar por qué la capital de la Costa del Sol es el destino turístico por excelencia.

Desde que fuera peatonalizada, la calle Larios se ha convertido en verdadero centro neurálgico, punto de encuentro inevitable a la hora de ir de compras o tomar el aperitivo mientras se traza el itinerario a seguir para descubrir todos los encantos de la ciudad. Itinerario que debe pasar obligatoriamente por la Catedral, el Museo Picasso y, por supuesto, la Alcazaba y el castillo de Gibralfaro, donde se emplaza un Parador que brinda el mejor atardecer.

La céntrica playa de La Malagueta, la de Huelín y la del Palo –tan animada siempre– invitan a quedarse en Málaga para siempre.

Aunque, quizás, la mejor idea sea seguir descubriendo mundo y acercarse hasta los inmensos arenales, de arena dorada y fi na, de Torremolinos y Benalmádena, hacer un alto en el camino para comer pescaíto frito en Fuengirola y alcanzar, por fi n, Marbella, al abrigo de la Sierra Blanca. Pocos lugares hay tan famosos en el mundo como éste.

Para darse cuenta de ello basta con darse una vuelta por Puerto Banús, que con sus yates de lujo, tiendas de moda y discotecas es y será eternamente uno de los lugares más “in” de toda Andalucía.

En junio la cita es… en la playa. En realidad, en cuanto hace buen tiempo todo el mundo se apunta a las moragas, fi estas en la misma arena donde se come pescado al espeto, se bebe y se baila entre amigos hasta la madrugada. El origen de la fi esta se remonta a la cena que hacían los pescadores al volver de faenar por la noche. La más típica y concurrida es la que se celebra la noche de San Juan.
Durante el mes de agosto se celebra la Feria de Málaga, una de las que más público concita en toda Andalucía, con dos escenarios bien diferenciados. Uno, de día, en la calle Larios, y otro, ya por la noche, en el recinto ferial de la ciudad.
Un paseo por Mijas, localidad situada a sólo 16 kilómetros del Parador Málaga Golf, con un precioso casco histórico, de casas blancas y calles estrechas. Sus playas, entre Fuengirola y Marbella, son excelentes (Chaparral, Moral, Calahonda…). Entre los meses de julio y agosto, la ciudad se anima más de lo habitual con la celebración de un festival fl amenco y otro de teatro.

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