Especial Paradores
La mayoría de las habitaciones del Parador disponen de amplias terrazas orientadas hacia el mar.
Donde todo es luz

Parador de Nerja. En plena Costa del Sol, al borde de un acantilado sobre el Mar Mediterráneo, un edificio moderno y luminoso pensado para disfrutar de la luz y de la playa.


Si el pescaíto frito sabe a orillas del mar mejor que en ningún otro lugar, nada como sentarse a la mesa del restaurante del Parador de Nerja y pedir el que es su plato más típico. También hay siempre en la carta dorada, gamba blanca, cabrito a la nerjeña con salsa de almendra… Y es que comer o cenar con vistas al Mediterráneo es uno de los placeres que proporciona este lugar, encaramado en lo más alto de un acantilado, junto a la playa, a la que se accede a través de un singular ascensor.

Todo un lujo que ya los huéspedes pueden presagiar al acercarse a la entrada del edifi cio, una construcción moderna casi eclipsada por los dos colores que más predominan en el entorno: el verde de su espléndido jardín y el azul de la piscina.

La luz que se cuela a raudales entre los cristales proporciona aún mayor sensación de amplitud en los espacios interiores, elegantes y cálidos, como el clima de la costa malagueña.

¿Lo mejor? Tumbarse en las hamacas del Parador y dejar pasar las horas bajo el cielo andaluz.



El balcón de Europa
Las mejores vistas sobre el Mar Mediterráneo las tiene Nerja, en cuyos alrededores se emplazan sus famosas cuevas y la Axarquía.

Situada en el extremo oriental de la provincia de Málaga, en plena Costa del Sol, la localidad de Nerja podría ser uno más de esos municipios que multiplican el número habitual de su población al llegar al verano.

Marca la diferencia su espectacular mirador sobre el Mediterráneo, conocido por todos como El balcón de Europa, construido sobre los cimientos de un antiguo castillo musulmán que fue volado por los ingleses en el año 1812. Las vistas desde aquí son impresionantes: en días claros hasta se alcanza a ver el continente africano.

El Paseo de los Carabineros recorre la costa bajo imponentes macizos de roca hasta la playa de Burriana, quizás la mejor de todas para disfrutar de un baño.

Pasear por el casco antiguo del municipio es una buena idea antes de poner rumbo a Maro, una pequeña pedanía de casas blancas por encima de la cual se sitúan las famosas Cuevas de Nerja, habitadas ya en el Paleolítico. Sus salas y galerías reciben diversos nombres en función de las formas creadas por estalactitas y estalagmitas (Belén, Colmillo de Elefante, Cascada).

Pasando por Torrox, el litoral nos conduce, después, hacia Vélez-Málaga, la capital de la Axarquía, coronada por un castillo musulmán. Mucha historia encierra entre sus límites esta ciudad, tal y como demuestran sus muchos monumentos, entre ellos el convento de San Francisco, del siglo XV, mandado construir por los Reyes Católicos.

Sólo hay que recorrer 6 kilómetros para llegar a Frigiliana, último reducto de la sublevación morisca y una de las localidades más hermosas de la Axarquía, recostada sobre la ladera de una montaña. Sus calles, estrechas y retorcidas, forman un laberinto donde, entre cestos llenos de fl ores, se descubren al pasar talleres y tiendas de artesanos en los que es obligado comprar pasas, vinos y miel.
Bebo Valdés, Antonio Canales, Montserrat Caballé y Joaquín Cortés son algunas de las grandes fi guras que han desfi lado, año tras año, por el Festival Internacional de Música y Danza Cueva de Nerja. Se celebra entre los meses de julio y agosto en un marco incomparable: el interior de la gruta.
El Parque Natural de Sierra Tejeda, Almaza y Almijada, y el Parque Natural de los Acantilados de Maro son dos espacios protegidos dentro del municipio de Nerja que son propicios para pasear, descansar, disfrutar de la naturaleza y montar a caballo.

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