Una cadena del siglo XVI protege la fachada plateresca enrejada, obra de los maestros franceses Martín de Blas y Guillén Colás. En el friso, a modo de arco triunfal romano, aparecen las figuras de los Doce Apóstoles.Parador de Santiago de Compostela. Es la Plaza del Obradoiro la más anhelada. Y contemplar el Pórtico de la Gloria desde un antiguo Hospital Real del siglo XVI, un deseo casi universal.
"Una obra magnífica y suntuosa, hecha en piedra, dotada de grandes recursos. Enfermos y peregrinos son atendidos en más de media docena de idiomas de los de Europa”. Así rezan las crónicas de la época, que alaban las bondades del hospital que los Reyes Católicos mandaron construir a finales del siglo XV para dar acogida a los caminantes que se dirigían, movidos por la fe, hacia la Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela.
Convertido después en hospedería, el hoy Parador presume de ser uno de los hoteles más antiguos del mundo, con una espectacular fachada tras la cual se abren cuatro claustros –con el nombre de los evangelistas–, fuentes, salones y elegantes estancias con vistas al Pórtico de la Gloria, aunque el Hostal tiene su propia capilla ojival, Monumento Nacional. Donde hay reposo espiritual, también hay placer. Nada mejor para reponer fuerzas que algún pescado cocinado a la gallega con una filloas de manzana de postre.
El Parador cuenta con dos restaurantes: el Dos Reis, de selecto ambiente, y el Enxebre, más informal.
El Camino de Santiago, la “calle Mayor” de Europa, comienza en Francia y culmina rodeado de misterios, fe y mucho arte.
Declarado itinerario cultural europeo por el Consejo de Europa, el Camino de Santiago entronca con el culto al apóstol Santiago el Mayor desde los tiempos de la Edad Media.
En la actualidad, la fe y el deseo de reencontrarse con uno mismo o simplemente el placer de descubrir nuevos paisajes y lugares donde la arquitectura románica tiene especial protagonismo son algunos de los motivos esgrimidos por los peregrinos de este siglo XXI que se lanzan a recorrer senderos, pueblos y ciudades para conseguir su particular Compostela. No hace falta hacer el itinerario completo a pie: también en bicicleta o en coche se disfruta igual de sus muchas sorpresas y se pueden visitar más lugares cercanos.
El Camino Francés, el más genuino, es el que sigue de día al sol, de Este a Oeste, y de noche, el rastro en el cielo de la Vía Láctea. Comienza en Saint Jean Pied de Port y sigue por Roncevalles, hasta adentrarse por tierras españolas a través de Pamplona, desde donde se continúa rumbo a Santiago por las provincias de Burgos y León.
Un buen tramo del recorrido se puede realizar de Parador en Parador, comenzando en el de León y siguiendo por los de Villafranca del Bierzo y Monforte de Lemos antes de alcanzar Galicia y hacer parada en el de Pontevedra, el de Cambados y éste de Santiago de Compostela, que comparte Plaza del Obradoiro con la Catedral, el rectorado de la Universidad y el Palacio de Raxoi.
Contemplar la caída del sol sobre la ciudad desde el parque de la Alameda, “salón natural” de Santiago de Compostela que destaca por la variedad y porte de sus especies arbóreas y ornamentales, entre ellas una espectacular carballeira (conjunto de robles) y los castaños de Indias del Paseo de la Ferradura.
El día 30 de diciembre la Catedral de Santiago acoge el Ordo Prophetarum, la procesión de los profetas, fiel al drama litúrgico del siglo XII, por un elenco de actores y músicos que hacen sonar reproducciones de instrumentos medievales. Único en Europa.





