Especial Paradores
Las Villas da nombre al restaurante del Parador, un establecimiento que concentra el aroma y el sabor de las cocinas de siempre.
Nobleza obliga


Parador de Sos del Rey Católico. En tierras aragonesas, “donde las piedras se hacen poesía”, se alza, dominando la villa, un edificio para soñar: desde su terraza se intuyen ya los Pirineos.


Naturaleza e historia se entremezclan en Sos del Rey Católico, cuyo casco antiguo está considerado Conjunto Histórico-Artístico. Sus calles medievales, perfectamente conservadas, permanecen intactas en este enclave amurallado de siete puertas, que nos traslada a aquellos tiempos de poderosos monarcas y reconquistas. Con los rasgos de las típicas mansiones solariegas aragonesas y ocupando parte del castillo que corona la villa fue construido el Parador, cuyas instalaciones fueron recientemente renovadas.

Entre sus muros revestidos de piedra destacan en el exterior su torreón de planta rectangular, además de las balconadas, la galería con balaustradas de madera y su jardín, junto a la muralla. Ya en el interior, contrastan con un efecto final impactante el mobiliario de estilo castellano y las vigas de roble en el techo con los tapizados de colores.

Desde el patio y desde alguna de sus habitaciones se consiguen espectaculares vistas sobre palacios y edificios. Una invitación a volar con la imaginación.

De reyes y caballeros
Sos del Rey Católico es la última de las Cinco Villas aragonesas, comarca que nace en la llanura del valle del Ebro y prosigue hacia Navarra.

Cinco villas al norte de la provincia de Zaragoza conforman un itinerario que comienza entre los campos de arroz de Tauste, a cuyos límites llegó el mudéjar, como se aprecia en la torre de la iglesia de San Antón y en la octogonal de la de Santa María.

El siguiente destino es Ejea de los Caballeros, que recibió tal apellido en homenaje al valor mostrado por los vecinos en la reconquista de Aragón.

En la Edad Media la capital de la comarca gozó de gran esplendor, de ahí su importante patrimonio. Nadie debe marcharse de Ejea sin subir hasta El Bayo para atisbar Sádaba, durante siglos disputada por Navarra y Aragón. Esas constantes luchas permiten entender por qué hay restos de muralla en su calle principal y el carácter defensivo de su castillo. El yacimiento romano de Los Bañales es la antesala a Uncastillo, con un casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Una sinuosa carretera enlaza con Sos, a la que se accede a través de la puerta de Zaragoza, que conduce a la plaza de la Villa. A través de un paso abovedado se alcanza la iglesia de San Esteban, que guarda en su interior la pila en la que fue bautizado Fernando El Católico, que da nombre al municipio, encaramado en un alto con dos promontorios: uno, ocupado por el Palacio de la Sada –aquí nació el futuro rey–, y otro, la Peña Feliciana, donde se levanta el castillo, del siglo XII.

Íntimos y muy especiales. Así son los conciertos que componen el programa del Festival Luna Lunera que, desde el año 2002, se celebra durante las noches de agosto en Sos del Rey Católico. Música de autor, flamenco, solistas de prestigio… Todo un referente musical del verano.
Practicar piragüismo y otras actividades acuáticas y náuticas en el embalse de Yesa, a los pies de la sierra de Leire, ya en tierras de Navarra, comunidad foral en la que se encuentra también el Castillo de Javier –a 19 kilómetros del Parador–, construido en el siglo X en lo alto de una roca, muy cerca de la ruta jacobea y cuna de San Francisco.
Visitar el Museo de la Torre, instalado en la Torre del Homenaje de la fortaleza de Uncastillo, que muestra la evolución de la villa desde la Edad Media hasta nuestros días a través de maquetas, objetos y diaporamas. Un lugar de encuentro para conocer mejor la localidad y descubrir la relevancia de su castillo en los siglos de la reconquista cristiana.

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