viernes, 27 de junio de 2008 20:03
Jose Carlos Bote
ME PIRRAN LAS CEREZAS
Unas veces viajo por placer y otras por obligación, pero me encanta viajar y conocer nuevos sitios. Por ejemplo, el pasado fin de semana, que lo hice para visitar a mis amigos Paco y Mercedes, tuve la suerte de volver a disfrutar de un paisaje que, probablemente, sea el más bonito de Extremadura. Me refiero al entorno del pueblo de GUIJO DE SANTA BÁRBARA, espectacular la vista de La Portilla desde el puente de la garganta de Jaranda y relajante el paseo hasta El Trabuquete. Para los más preparados, como un famoso ex ministro, se reservan las grandes rutas de travesía, por ejemplo hasta Tornavacas. Lo cierto y verdad es que esta localidad tiene para todos los gustos, aparte de la naturaleza, se pueden degustar unas magníficas cerezas y unas sabrosas frambuesas, sin olvidarnos de las riquísimas y variadas paellas del restaurante LA BLASA (recomiendo la de caracoles, está pa chuparse los dedos). Y claro, si estamos hablando del Guijo no podemos olvidarnos de los famosos licores de casa ALONSO, aunque en esta última visita lo que compré fueron unas mermeladas variadas, me encantó la de tomate, sí de tomate, su sabor es, es diferente. Pero lo que nunca olvidaré fue la sensación de estar delante de un cerezo cargadito del preciado fruto y tener la oportunidad de coger todas las que quise. Gracias, Lorenzo, tenía una cuenta pendiente contigo, devolverte las cajas vacias del pasado año y ya no podré cumplirla. Pero quiero que sepas que le he dicho a Paco que tenemos que cuidar tus cerezos y para ello me he ofrecido. A ver si Isma nos echa una mano cuando la niña le vaya dejando tiempo.
Y esta semana he tenido que viajar por obligación, pero el destino ha merecido la pena, era a la localidad de LA GARGANTA (yo le llamo “el pueblo escondido”, porque está situado en un valle rodeado de montañas que sólo se divisa cuando vas expresamente hacia él), cuya visita recomiendo especialmente. Me contaron el procedimiento que tenían para fabricar hielo en el denominado Pozo de las Nieves. Consistía en bajar nieve de las cumbres, almacenarla en un profundo pozo, compactarla y separarla con paja. Con dicho método y favorecido por las bajas temperaturas se conseguía el hielo, que luego vendían en las ciudades, principalmente. Me fijé también en la cantidad de senderos que tienen marcados o señalizados y me recomendaron el camino que va hasta Hervás. Son 9 km. de poca dificultad que discurren entre paisaje de castaños, fundamentalmente. Los más preparados pueden seguir ruta hacia Gargantilla, e incluso hasta Segura de Toro y Casas del Monte, pero esto ya es para nota. Es una excursión bonita en cualquier época del año, pero especialmente llamativa en otoño, donde el contraste del color de las hojas hacen de esta zona un arco iris inigualable.
Tras nuestra jornada de trabajo, el Sr. Alcalde nos invitó a tomar un café en la Casa Rural EL NEVERO, hecha con gusto y al estilo tradicional de la localidad, es decir, de piedra de granito.
Como me gustan los productos naturales, pregunté qué se producía en La Garganta y me dijeron que había cerezas, qué grata sorpresa, parece que fueran un denominador común en mis viajes. Así que me dije ¡a por ellas! y compramos un par de cajas, de las que dimos buena cuenta al llegar al trabajo. Aunque alguno todavía se está arrepintiendo del atracón que se dio y sobrevive gracias al Aquarius y al zumo de limón. Y es que los excesos no son buenos, ni aunque se trate de la fruta que más me pirra. Para colmo, esta tarde jugamos las semis del Torneo de El PERÚ, ¿tendré que pedir tiempo muerto?.