jueves, 04 de septiembre de 2008 2:56
Jose Carlos Bote
DEL PARTENÓN A CÁPARRA

Y eso que a mi no me gusta la historia antigua, pero este año empezamos las vacaciones en la Acrópolis griega y las terminamos en las ruinas romanas de Cáparra, aunque los medios de locomoción han sido algo distintos, ya que a las primeras llegué en barco y a las segunda en bici. No es que el barco me llevara hasta las Cariátides, evidentemente, sino que me dejó en el Pireo, puerto de Atenas y después, en autobús, hicimos el recorrido por la capital de Grecia. Por cierto, qué decepción. Aparte de lo ya citado, visitamos el estadio Panatinaiko, el Templo de Zeus (las 16 columnas que de él quedan, para ser exactos), el Parlamento con su peculiar cambio de guardia y la zona de la Plaça, muy comercial y concurrida. Y para de contar, es que Atenas da para poco más, como puede ser la visita de alguna de las múltiples iglesias ortodoxas. Del resto del viaje destacaría, aparte de la ciudad de Dubrovniv, la preciosa Isla de Rodas, que aunque sigue teniendo vestigios de todas las civilizaciones que por ella han pasado, recuerda de forma notable a nuestra parte antigua de CC. Tan es así que Fátima decía: ¡mirad, si parece que estamos en la calle Ancha o en el Adarve del Padre Rosalío!. Y era verdad, sus calles empedradas y sus edificios de granito le daban cierta semejanza, con la diferencia de que aquellas piedras están, además, bañadas por las aguas turquesas de un mar transparente y cristalino. El resto de las vacaciones nos fuimos “a la costa”. A costa de los suegros en el pueblo de Valdeobispo, para paliar un poco la ya reconocida crisis. Allí se nota menos el imparable aumento de los precios. Blanqui nos cobra 3 euros por cada litro de cerveza y Raquel pone el jamón, que para eso ha aprobado las oposiciones; y así se puede aguantar hasta las siete, que empiezan las vaquillas. Pero las fiestas se acabaron y como había que hacer algo de deporte para compensar, aprovechamos que por allí pasa la Vía de la Plata e hicimos uno de sus tramos, en concreto el que va desde Carcaboso hasta las ruinas romanas de Cáparra, sobre 40 kms. ida y vuelta. Hacía tiempo que no las visitaba y me sorprendió que antes de bajarme de la bici y a la entrada del Centro de Interpretación ya me estaban ofreciendo la proyección de la película. Me conformé con unos dípticos informativos y media vuelta, que todavía quedaba el camino de regreso.