viernes, 16 de noviembre de 2007 21:41
Francisco Rodríguez
Un elefante en Harrods
UN ELEFANTE EN HARRODS
Es bien sabido que Harrods, el lujoso centro comercial de Londres ubicado en Brompton Road, es uno de los pocos lugares del mundo donde uno puede comprar todo aquello que se proponga. Si se dispone de medios económicos, claro está. Su lema es: “Todo para todo el mundo en todas partes”.
Pues bien, resulta que una fresca mañana de agosto del pasado verano, mientras desayunaba en una cafetería cercana al British Museum, el camarero que me atendía me puso al corriente del asunto de Imre Tekke, un ciudadano inglés de ascendencia turca que en 1997 había comprado un elefante en la tienda de animales de Harrods. Un hermoso y joven ejemplar de elefante de Sabana recién llegado a la ciudad del Big Ben directamente desde los pastos de África Oriental. Seis metros de longitud y tres de altura, tan sólo seis añitos de edad y 1.200 kilogramos de peso.
Eso fue todo lo que adquirió aquel día el señor Tekke: un elefante y un pequeño cenicero de porcelana china que cabía en una mano, decorado con motivos florales, destinado a la mesita del salón de su casa. Al parecer tenía pensado aprovechar la visita y hacer la compra del mes, pero luego desechó la idea porque “ya iba demasiado cargado”.
Al salir de los almacenes, montado en su majestuoso elefante, el buen hombre se vio rodeado por una apasionada multitud de curiosos, entre ellos varias decenas de periodistas de radio, prensa y televisión, que le asediaron (de puntillas, las manos con los micrófonos en alto) para preguntarle cómo, cuándo y por qué se le había ocurrido comprar aquel espléndido cenicero.
(Este relato da título a Un elefante en Harrods (de la luna libros, Mérida, 2007)
Francisco Rodríguez Criado
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