SI LA MUJER de César no sólo debe ser honesta, sino que también ha de aparentarlo, los jueces no sólo deben ser imparciales, sino que también han de parecerlo.

Lo digo tras las situaciones que se están viviendo en estos días  en el juicio contra Arnaldo Otegui en la Audiencia Nacional, que incluso a un periódico tan serio como El País han hecho titular: "El juicio al dirigente abertzale Arnaldo Otegi (...) entró ayer en una fase surrealista".

En todo caso, que a la pregunta de la defensora de Otegui acerca de si su defendido podía beber agua la magistrada respondiera "por mí, como si bebe vino" –¿se puede beber vino en un juicio?–; que ante la proyección del vídeo en euskera en el que se basa la acusación la presidenta del tribunal manifestara "no haber entendido ni papa" y que, ante el perdón solicitado a la parte acusada por una intérprete  por haber cometido un error de traducción la jueza le soltara que no tenía que pedir perdón a nadie, hace inevitable recordar, adaptándola al caso, la famosa frase de Julio César.
ME TEMO que algunos lectores me tilden de carcamal, pero he preparado este vídeo con una presentación en Power Point que me ha enviado una querida amiga, profesora de Lengua. Me he limitado a ponerle música y convertirla en película.

SI LA Dirección General de Tráfico aconseja reiteradamente en prensa, radio y televisión, que en días de inclemencias meteorológicas, como los que se viven en estas primeras semanas de 2010, es muy aconsejable consultar en su web el estado de las carreteras antes de iniciar un viaje, los ciudadanos prudentes hacemos caso a tan sensato consejo y acudimos a esa web.

Bueno, pues hoy, domingo, 10 de enero de 2010, la página web de la DGT ofrece a lo largo de toda la tarde esta información:



Si se hace click donde dicen, no aparece nada. ¿No podría destinar esa Dirección General una parte de lo que recauda por multas a ampliar la capacidad de sus servidores en Internet para que no queden colapsados precisamente cuando más falta hacen?

PODRÍA CABER alguna duda acerca de quién es el último responsable de la dolorosa situación de Aminetu Haidar, la "activista" saharaui en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote. No siempre está uno al tanto de todos los intríngulis que rodean a casos como éste.

Pero si existieran tales dudas, para hacerlas desaparecer bastaría con leer el discurso del rey Mohamed VI del pasado 6 de noviembre, con motivo del 34º aniversario de la Marcha Verde. Dijo el monarca marroquí:


"Atrás ha quedado la era de la ambigüedad de posiciones y de la elusión de obligaciones (...) la persona ha de elegir abiertamente entre ser patriota o traidor; pues no existe una posición intermedia entre el patriotismo y la traición, como tampoco se puede seguir disfrutando de los derechos de la ciudadanía a la vez que se reniega de ella, conspirando con los enemigos de la patria".

Ya no me caben dudas. ¿Y a usted, lector? ¿Le suena eso de los "enemigos de la patria"?

HOY EN DÍA, el que no es guapo es porque no quiere. Virtualmente, digo. Coge uno una foto no de muy primer plano, abre el Photoshop, se aplican unos adelgazamientos por aquí, unos estiramientos por allá y ¡ale, ya está, convertido en una beldad!
 

En la cruda realidad las cosas son más difíciles, y las arrugas, el gesto desfavorecedor, el paso de los años, no son tan fáciles de disimular.

Con las ciudades, con Cáceres en particular, sucede algo parecido. Últimamente, los artistas del diseño y de la venta de humo se muestran incansables. Reformas ideales de plazas y callejas, liftings urbanísticos... En una ciudad seca, calurosa, en la que en verano amarillean hasta las lechugas, se muestran idílicas imágenes de verdor, casi de selva amazónica. Todo sería un divertimento si en el empeño los cacereños no nos jugásemos un dinero que probablemente no tengamos, pero habrá que rendirse al signo de los tiempos, a la virtualidad, al dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Confiemos en que, si la operación llega a consumarse, al menos no sea muy doloroso el postoperatorio.

DESDE LUEGO, si la sintaxis es reflejo de la forma de pensar, apañados están en el PP con el tal señor Costa. El texto que leyó ayer ante los periodistas, escrito en unos folios sin membrete ni firma, es un dechado de agresiones a nuestro sufrido idioma. Por cierto: en dicho comunicado, escrito todo él en mayúsculas, se comete un lapsus muy significativo. Escribe Costa, refiriéndose a un reloj que le regalaron, cuyo precio según unos fue de 20.000 euros y según él de solo 6.000: "PUEDE QUE ALGUNAS PERSONAS ENCUENTREN PROFUNDAMENTE INAPROPIADO ACEPTAR UN REGALO, PERO PARA MÍ FUE UN REGALO DE UN COMPAÑERO DE PARTIDO, QUE QUISO HACERME A TÍTULO ABSOLUTAMENTE PERSONAL, POR EL AFECTO Y EL APRECIO MUTUO QUE NOS PROCESAMOS"

¿"Procesamos"? Mala jugada del subconsciente, que le hizo cambiar el verbo profesar por ese otro mucho más sugerente... y ajustado, probablemente, a lo que pasa en estos días por su cabeza.



(En la imagen no se ve el reloj, pero sí –¡faltaba más!– la banderita de ¡España, España, España!)

LO CHOCANTE de este recorte, sacado de la web del Ministerio de Hacienda, no es que hable de la reducción de los 400 euros en el IRPF como una medida de "impulso económico". Lo chocante es que esa página siga activa, hoy, día 1 de octubre de 2009, cuando se dice que por razones de interés general hay que eliminar tal deducción.

 
UN LECTOR de la edición digital de un periódico extremeño se tomaba el otro día con sorna el titular de una noticia: “arrancan las obras las obras de la nueva Comisaría de Policía”. “A quien haya 'arrancado' las obras –decía en su comentario–, debieran pillarlo y llevarlo ante el juez. No se puede consentir que alguien arranque unas obras con un destino tan útil para el ciudadano”. El hombre, excuso decirlo, tenía toda la razón del mundo. En el Diccionario de la RAE aparecen diecinueve acepciones para arrancar, pero ninguna corresponde a lo que el titular pretendía comunicar. ¿No hubiera sido mucho más sencillo e inteligible escribir “se inician las obras”? Claro que, entonces, ¿en qué se notaría que el que escribió esa entrada sabe qué es la elegancia de expresión?

Ignoro si son los periodistas los que han contagiado a la mayoría de los políticos ese lenguaje retorcido, cursi, reiterativo, repleto de frases hechas que si una vez resultan ingeniosas –”mover ficha”, por ejemplo– con el tiempo se hacen aborrecibles por su reiteración o si, recíprocamente, han sido los políticos los responsables de tanto desaguisado lingüístico, pero, sea como fuere, si el lenguaje es reflejo del pensamiento, si “lo que bien se concibe, bien se expresa”, entonces debiéramos llorar por cómo piensan quienes organizan nuestra vida en común y quienes nos lo cuentan.

Ya ni nos sorprende que, según Zapatero, las próximas subidas de impuestos hayan de ser “limitadas y temporales” –¿cómo si no?–, que en tal o cual sitio no haya llovido, sino que la lluvia haya hecho acto de presencia; que la corrida de toros no haya sido suspendida a causa del mal tiempo, sino de la meteorología, o de que desde el más modesto concejal hasta el más encumbrado ministro no elijan u opten, sino que apuesten, apuesten continuamente... Como dice Rosa María Artal, una de las excepciones que confirma la regla, “seguiremos con las letanías sesgadas, mil veces repetidas, de buena parte de quienes tienen voz en los grandes medios informativos”. Es, mucho me temo, uno de los sinos de nuestro tiempo.
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