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EUROCIUDAD TURÍSTICA TRANSFRONTERIZA. LA parte LUSA PONE SU PATRIMONIO Y LA PACENSE, SUS HOTELES Y SERVICIOS

El 15% de los 250.000 turistas de Elvas se estima que para o duerme en Badajoz

Para Nuno Mocinha, la ubicación en la frontera y la cercanía pacense «suponen su principal valor». Está pendiente la candidatura a Patrimonio de la Humanidad de las fortificaciones de la Raya

 

Visitantes en el Fuerte de Graça, en Elvas. - ARACHIVO / S. GARCÍA

Hotel NH, de Badajoz. - ARCHIVO / S. GARCÍA

CARLOS GARCÍA (EFE) /F. L. // GUARDA / BADAJOZ
08/12/2017

Las buenas relaciones entre los ayuntamientos de Elvas (Portugal) y Badajoz (España) ha permitido la creación de la eurociudad -con Campomayor-, en la que los portugueses ponen el patrimonio y los pacenses la capacidad hotelera para atraer al turismo. Se estima que desde la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Elvas ha recibido 250.000 turistas.

Así, el presidente de la patronal del sector, José Luis Ascarza, estimó ayer, en relación a la información de la agencia Efe, que en torno a un 15% de esas visitas recalan en Badajoz, para pernoctar, o para hacer uso de sus servicios, una relación que, dijo, «hay que mejorar y potenciar como destino transfronterizo». No obstante señaló que «es difícil concretar los datos, porque no hay un estudio concreto, aún».

El alcalde de Elvas, Nuno Mocinha, explicó que ambas ciudades se complementan, ya que la portuguesa es Patrimonio de la Humanidad desde junio de 2012 y Badajoz pone al servicio de los que hacen turismo en esta zona fronteriza su capacidad hotelera, muy superior a la de Elvas, comarca donde residen algo más de 25.000 personas.

Tras cinco años y medio como Patrimonio de la Humanidad, Elvas ha experimentado un fuerte aumento del flujo turístico, ya que «ahora recibe casi el triple de visitas que en el año 2011». Según datos del alcalde, este año lo cerrarán con un balance de 250.000 turistas, de los que “casi la mitad” son españoles.

Entre los grandes atractivos elvenses están sus fortalezas, principalmente el Fuerte de Graça, que desde que fuera rehabilitado hace dos años ya ha recibido 105.000 visitantes. Tras su acondicionamiento, como parte de una de las exigencias de la Unesco, «la gran diferencia es que el monumento puede ser visitado».

Con una arquitectura militar del siglo XVIII, tras su rehabilitación, «los visitantes tienen la posibilidad de retrotraerse tres siglos y comprender cómo era, entonces, la estrategia de una guerra», explicó el regidor.

A pesar de que el fuerte fue asediado en numerosos conflictos bélicos, «nunca fue conquistado», argumenta Mocinha, por lo que sus elementos defensivos, explayados por una superficie de 16 hectáreas, mantienen un excelente estado de conservación.

En los últimos años, «debido a que es una construcción única que representa la moderna arquitectura de defensa», han acudido hasta Elvas cientos de especialistas para interesarse por este modelo de fortificación, incluso de Japón o Estados Unidos.

La declaración de Patrimonio de la Humanidad se extiende al fuerte de Santa Luzia, los fortines de San Pedro, San Mamede y San Domingos, el castillo, el Acueducto de Amoreira, la muralla y el centro histórico de la ciudad.

Entre las actuaciones que se abordarán en 2018 figuran las adaptaciones en el Museo de Arqueología y Etnografía, o el accesos de vehículos turísticos hasta la zona del castillo.

Entre los objetivos para reforzar esta zona fronteriza como destino turístico está la obtención de un nuevo reconocimiento por la Unesco, por la candidatura en red lanzada con las ciudades de Elvas, Marvão, Almeida y Valença para que la frontera hispanolusa sea también Patrimonio de la Humanidad.

Según el alcalde, la cooperación entre la provincia de Badajoz y la comarca de Elvas es muy importante para mantener el flujo turístico. Incluso, los museos de arte contemporáneo de ambas ciudades desarrollan a menudo exposiciones conjuntas.

Para Nuno Mocinha, «el mayor desafío que tiene el interior de Portugal» es la revitalización de la línea fronteriza con España, por lo que «es obligado aumentar la población y atraer jóvenes».

«Esto sólo se conseguirá creando condiciones más atractivas para que los ciudadanos se sientan motivados para ejercer su actividad profesional en estos territorios transfronterizos», dijo.

Su ubicación fronteriza con Badajoz es para el ayuntamiento luso un oportunidad que «representa la mayor valía de Elvas», ya que, en su conjunto, «son casi 200.000 personas» las que viven en esta eurociudad, donde «el comercio y la restauración de Elvas no tendrían la dimensión actual si no fuese por su proximidad con Badajoz».