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EL VÍNCULO SE MANTIENE TRAS ABANDONAR EL HOSPITAL

La gran familia de la Asociación Oncológica Extremeña

La Aoex celebró ayer la fiesta de convivencia extra hospitalaria para los niños que han sufrido cáncer, sus familiares, sus amigos y los hijos de los profesionales sanitarios

 

Diversión: Varios niños disfrutan en el gran volcán de Tesoros Piratas, ayer. - OTO

De fiesta: Dos monitoras maquillan a dos niñas. - OTO

Después de tantos días compartiendo penas y esperanzas en el hospital, los padres de los niños que han sufrido cáncer conservan un vínculo irrompible que la Asociación Oncológica Extremeña (Aoex) promueve y motiva. Una de las formas de hacerlo es celebrando cada año, desde hace seis, una gran fiesta extrahospitalaria a la que acuden los niños que han sufrido cáncer, sus familiares, amigos y los hijos de los voluntarios de la asociación y de los profesionales sanitarios que los atienden. La enfermedad les presentó y la vida los mantiene unidos.

Más de 80 niños participaron ayer en la fiesta celebrada en los Tesoros Piratas, que colabora con este colectivo, y donde también acudió una asociación de voluntarios de Herrera del Duque. «Es una forma de compartir y de que los padres vuelvan a encontrarse», comentaba la presidenta de Aoex, Isabel Rolán. La asociación suele realizar en el hospital Materno Infantil fiestas y actividades para los niños ingresados, pero la de ayer era una cita para aquellos que ya han recibido el alta, aunque sigan con sus revisiones. «Hay niños que hace mucho que han pasado la enfermedad, nunca vamos a decir que están curados, pero están bien y hace mucho que terminaron el tratamiento». De hecho, acuden padres cuyos hijos pasaron por el hospital hace bastantes años e incluso de niños que no lograron sobrevivir.

Isabel Vaquero y Toñi Gallardo son dos madres que se conocieron en el hospital y aún mantienen unidas sus familias, tanto que no solo acuden a esta fiesta sino que quedan para reunirse una vez al año, a pesar de la distancia. Isabel es de Aceuchal. Hace 10 años que su hijo pasó por el hospital (va a cumplir 21 años) y ha seguido todo este tiempo vinculada a la Aoex, tal es así que su hija es voluntaria de la asociación. Toñi vive en La Haba. Su hija tenía cuatro años y medio cuando fue diagnosticada y ahora tiene 14.

La experiencia que sufren estas familias jamás se olvida, sea cual sea el desenlace. «Eso queda ahí siempre, te adaptas pero nunca lo aceptas», reconoce Isabel Su hijo está muy bien. Para Toñi, este encuentro anual sirve para transmitir un mensaje de optimismo «y el apoyo y el ánimo a los padres que están empezando, que es muy gratificante», porque como ha ocurrido entre Isabel y Toñi, se sienten vinculadas por los ratos compartidos. «Somos la gran familia de la Aoex», dice Rolán.