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OCURRIÓ PASADAS LAS once DE LA NOCHE DEL JUEVES EN una vivienda del edificio san josé, en la calle díaz brito

Una mujer de 88 años que dormía sola está grave tras el incendio de su piso

Se encontraba en su silla de ruedas en el salón, donde se inició el fuego debido a un fallo eléctrico. Cruz Roja proporcionó mantas a una veintena de vecinos que abandonó sus casas en plena noche

 

La silla de ruedas de la anciana que resultó afectada en el incendio. - LA CRÓNICA

Despliegue de los bomberos, policias y ambulancias en la calle Díaz Brito, por la noche. - LA CRÓNICA

Cuando la encontraron los bomberos en el pasillo en su silla de ruedas estaba inconsciente por la inhalación de monóxido de carbono, aunque lograron estabilizarla tras sacarla al descansillo. Fue trasladada al hospital Infanta Cristina, donde permaneció en la UCI con ventilación mecánica y evolucionó favorablemente dentro de su estado de gravedad. Ayer por la tarde pasó a planta. Aurora L. R. de 88 años es soltera, apenas sale de casa y aunque de día tiene la ayuda de tres cuidadoras que se reparten la jornada, la última se va hacia las 21.00 horas y pasa las noches sola. Sola se encontraba cuando el jueves, sobre las 23.15 horas, se inició un incendio en el salón de su piso, el cuarto izquierda del bloque 3 del edificio San José, en la calle Diaz Brito.

Fue la vecina del quinto derecha la que dio la voz de alarma. Rosa estaba viendo la televisión cuando empezó a escuchar «muchísimos ruidos», que le llamaron la atención porque se trata de un edificio «bastante tranquilo». No acertaba a discernir si se trataba de una pelea. «Se tiraban cosas y como si alguien gritara en la lejanía». Notó además un olor a plástico quemado. Decidió abrir la puerta de su vivienda y se topó de lleno con el humo que ya inundaba el hueco de la escalera y que entró en su casa. Lo primero que hizo fue llamar a su vecina de rellano, una anciana de 92 años, que también pasa las noches sola. Cuando entraron a ver cómo estaba, seguía tranquila en su cama. No se enteró de nada hasta que todo había pasado. Otra vecina con problemas auditivos sí fue rescatada. Rosa empezó a gritar a los vecinos para que saliesen y avisasen a los bomberos, sobre todo a un policía que vive en el tercero, que la escuchó y fue el primero en salir. Rosa comprobó que el fuego afectaba al cuarto izquierda. La luz naranja que proyectaban las llamas que salían del balcón entraba por la ventana de las escaleras.

El servicio municipal de bomberos recibió la llamada a las 23.35 y tardaron 3 minutos en llegar, según informó ayer el suboficial, Juan Carlos De Lima. Los vecinos les alertaron de que podía haber una mujer dentro y tuvieron que tirar la puerta, que era blindada. Con la cámara térmica localizaron a la anciana. Había cerrado la puerta del pasillo «y eso la ha salvado». Según De Lima, el fuego se inició debido a un problema de la instalación eléctrica, que en el piso afectado es tan antigua como el edificio San José. Se extendió rápidamente. Una veintena de vecinos abandonó sus viviendas y salieron a la calle, donde Cruz Roja los socorrió con mantas para intentar aplacar el frío de una noche especialmente gélida. María Jesús bajó con sus dos hijos y dejó dos perros arriba, resguardados. «Nos avisó la vecina, cogí a los niños de la cama, les puso los abrigos y las zapatillas y a la calle». La actuación de los bomberos terminó sobre las 12.50 horas. «Fue algo rápido, yo pensé que sería peor».

Rosa alertaba ayer de la existencia de barreras que complican el acceso al edificio San José, que está rodeado de un muro con reja y, de las cuatro puertas de entrada, dos estaban cerradas con llave. Esta vecina lamentaba además que una anciana en silla de ruedas pase las noches sola, una situación en la que también están otros vecinos de este mismo edificio. Después de lo ocurrido, Rosa se imaginaba la angustia que tuvo que sufrir Aurora cuando se vio rodeada de fuego en su silla de ruedas, de ahí que escuchase ruidos de objetos que se rompían y muebles que se movían, en un intento de llamar la atención para que alguien la escuchase y la socorriese. Los vecinos quisieron ayer destacar la labor de la policía, los bomberos y los equipos sanitarios. Rosa tenía previsto salir por la mañana a comprar un detector de humos.