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LAS PEQUEÑAS TIENDAS DE MODA PROLIFERAN EN LA CIUDAD Y LUCHAN POR CONVERTIRSE EN UN MODELO DE NEGOCIO

Comerciantes cacereños frente al naufragio

El comercio minorista de Cáceres habla para EL PERIÓDICO sobre su situación. Ahora, en plena campaña de Navidad, afronta las próximas semanas con optimismo, tras un otoño malo, porque no ha hecho frío y las ventas se han resentido

 

Consolidado: Óscar García en tu tienda. - FOTOS FRANCIS VILLEGAS

Mantenerse: Elisabeth Serrano en su negocio. - FOTOS FRANCIS VILLEGAS

CARMEN HERNÁNDEZ MANCHA
04/01/2018

Si se pasea por la ciudad de Cáceres, se puede observar que allí donde ayer había un negocio, hoy cuelga el cartel de ‘Se alquila’. Pero justo dos locales más abajo, se acaba de inaugurar uno nuevo. Muchos de ellos son tiendas de moda, pequeños comercios que buscan mantenerse a pesar de las dificultades. Para estos negocios, así como para las grandes cadenas de ropa, las compras de Navidad suponen un momento álgido donde se producen gran parte de las ventas de todo el año.

En las Navidades de 2016, se auguraba que la facturación alcanzaría cifras astronómicas. No fue así y las tiendas más grandes adelantaron las rebajas al 5 de enero, en un intento por salvar la temporada.

Ante situaciones imprevisibles, las compañías más potentes del sector tienen herramientas para capear el temporal pero, ¿qué ocurre con el pequeño comercio? Pues a pesar de que la campaña de otoño ha sido por regla general mala, ya que el frío ha entrado muy tarde, el sector enfoca con optimismo esta campaña de Navidad. Y es que los comerciantes cacereños de moda tienen también sus ‘armas’ para evitar hundirse ante tantas grandes marcas, black fridays y rebajas anticipadas con las que resulta tan difícil competir, «en este negocio nos hemos vuelto locos», argumenta Óscar García, propietario junto a otros dos socios de la tienda de ropa de caballero London. Óscar es de los que no se pueden quejar, tiene dos tiendas en Cáceres y la primera abrió hace once años.

Entre esas ‘armas’, en opinión de Elisabeth Serrano, propietaria de Yannel, está la singularidad, ofrecer un producto diferente al que se puede ver en las grandes marcas, «yo tengo costumbre de traer dos o tres cosas y no se vuelven a traer», precisemante para evitar encontrarte a media ciudad con la misma prenda.

Victoria Sicilia, propietaria de Kosa Mui, comparte la misma opinión sobre las motivaciones de los clientes a la hora de comprar en el pequeño comercio, «en mi tienda, particularmente, yo creo que buscan cosas diferentes y de mayor calidad». Ella también es una emprendedora exitosa: tras abrir y consolidar su tienda en Cáceres, abrió otra en Salamanca.

María Donaire, que ha abierto hace diez días su primera tienda en Cáceres junto a su hermana Elena, considera que la estrategia de las pequeñas tiendas debe ser «adaptar el producto a los clientes». Elena se queja de que «todas las tiendas tienen lo mismo», a lo que María matiza que «aunque tenemos poca experiencia, por nuestro círculo, hemos observado que la gente busca algo que no tenga nadie». En su caso, además, tienen un taller de costura, donde hacen arreglos para, según Elena, «personalizar la ropa».

«Yo estoy todo el día con el ordenador buscando artículos que no tenga nadie» asegura Justi Salas, propietaria de Jota, otro pequeño local en el centro de Cáceres especializado en moda femenina y complementos. Tras treinta y cinco años en el sector, abrió su tienda hace catorce meses.

En busca de consejo

Colecciones más o menos exclusivas, poco género y menos tallas para profundizar en la singularidad del producto, adaptación de los modelos a los clientes, son algunas de las estrategias del pequeño comercio de moda para sobrevivir en la marejada de tiendas y marcas.

Sin embargo, lo que destacan estos profesionales es, de manera generalizada, el asesoramiento que ofrecen a los clientes, «no mentirles nunca en cómo les queda la ropa», dice Elisabeth Serrano. «Los que busca el cliente es el trato personal, que les asesores un poquito», corrobora Justi Salas.

Pero para decirle a un cliente la verdad sobre cómo le queda la ropa que se prueba, es fundamental la confianza en la persona que te la está vendiendo. Y en este sentido, todos los comercios consultados reconocen que tienen clientes fieles. A estos, les gusta que les presten atención, que les dediquen tiempo y eso el comercio pequeño lo sabe muy bien, «el trato personal es muy importante», afirma Elisabeth Serrano.

Pero este tipo de comercio también tiene sus quejas, sobre todo, con respecto a las marcas más conocidas. «Los pequeños vamos a remolque de las grandes, tenemos que hacer lo que ellas hacen, si hacen black friday, nosotros también, si ellos ponen un 20% [de descuento] nosotros mínimo un veinte, si empiezan a adelantar las rebajas de Navidad, tú también tienes que adelantarlas aunque no quieras» explica Victoria Sicilia.

Y es que la competitividad es atroz y el precio, un elemento de atracción. Los pequeños comerciantes se quejan de que éstos están tan ajustados, que los márgenes de beneficio se reducen a la mínima expresión, «hay promociones constantemente», se queja Elisabeth Serrano.

Es adaptarse, o morir. Victoria Sicilia, por ejemplo, tiene página web y «aunque la tienda funciona mejor, en momentos puntuales, como el black friday o la Navidad» las ventas on line son más exitosas.

Pero a pesar de la presión de precios, el pequeño comercio también hace rebajas a la manera tradicional, a partir del 7 de enero, después de Reyes, Óscar García argumenta por qué, «la ropa no es un artículo perecedero, pero casi», hay que sacarla de los estantes como sea. Y bajar el precio es una buena opción.

«Todos deberíamos poner en la misma fecha las rebajas», opina Justi Salas, lo que no puede ser es que te vayas a una tienda y veas el 20 ó el 40 por ciento, es que se están cargando la Navidad», en referencia precisamente a las tiendas, grandes superficies en general, que hacen coincidir los descuentos con las fiestas navideñas.

Justi Salas, además, se queja de «los alquileres carísimos, los impuestos que pagas y encima de que estoy en una zona céntrica, tengo que pagar la iluminación de Navidad».

A pesar de las dificultades, los comerciantes ponen al mal tiempo, buena cara, y esperan que la campaña de las próximas semanas les ayude a mantenerse a flote un año más, para que dentro de unos meses no cuelgue en sus escaparates el letrero de ‘se alquila’.

   
1 Comentario
01

Por animaja 19:49 - 04.01.2018

no es el comercio, es la ciudad. Todo está en estado catatónico.