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La fundación reforma el gran patio de los Golfines y la casa fuerte de Corchuela en Cáceres

El acondicionamiento de la cubierta y los muros de Corchuela (siglo XV) han supuesto 540.000 euros. Patrimonio da luz verde a la restauración de las tres fachadas interiores del palacio y de su pavimento

 

El patio será objeto de un proyecto de mejora de unos 250.000 euros. - FOTOS: FRANCIS VILLEGAS / FUNDACIÓN TATIANA PEREZ

Palacio de los Golfines de Abajo (siglos XV-XVI), el mayor de intramuros. - FOTOS: FRANCIS VILLEGAS / FUNDACIÓN TATIANA PEREZ

Son dos joyas del siglo XV-XVI que se recuperan para seguir dando testimonio del pasado de Cáceres y de su riqueza patrimonial. La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno acaba de concluir la rehabilitación de la Casa Fuerte de Corchuela, construida en el siglo XV junto a la actual carretera de Badajoz y a escasa distancia del trazado urbano. Seguidamente iniciará la restauración del patio del Palacio de los Golfines de Abajo, levantado en los siglos XV-XVI, cuyas fachadas necesitan una reforma. Se trata del mayor palacio del casco antiguo, en el que los mismos Reyes Católicos se alojaron en 1477 y 1478, por eso es el único que luce en su fachada el escudo real.

Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Seebacher quiso que su enorme fortuna se destinara a conservar unido y en buen estado su patrimonio familiar, y hacerlo rendir en beneficio de la sociedad mediante acciones concretas en los campos de la formación de la juventud, la investigación científica y el medioambiente (becas, premios, incentivos...). Por ello, y por deseo expreso de esta noble con profusión de títulos --Condesa de Torre Arias, Marquesa de Santa Marta y Marquesa de la Torre de Esteban Hambrán--, se ha abierto al público el Palacio de los Golfines. En esta línea se rehabilitó también el Palacio de Arenales, residencia estival de los Golfines, convertido hoy en el hotel Hospes Palacio de Arenales & Spa.

La última obra de envergadura ha sido la acometida en la Casa Fuerte de Corchuela. La fundación ha invertido 540.000 euros en una nueva estructura de la cubierta a base de forjado o losa de hormigón, más tejas, según zonas. También se han reformado los muros portantes de carga, que presentaban algunas grietas y fisuras, y han quedado cosidos y atados. «Las antiguas edificaciones comienzan a deteriorarse por la cubierta, la humedad entra en los muros y va dañando todo, pero ésta ya ha quedado consolidada», explica Miguel Ángel Arroyo, responsable de la fundación en Cáceres

El proyecto de obra fue encargado en vida por Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y materializado por la fundación. «La rehabilitación interior queda pendiente del futuro uso que dé el patronato a este edificio rodeado de inmuebles auxiliares», subraya Miguel Ángel Arroyo. La decisión todavía debe tomarse pero se descarta una finalidad hostelera (hotel, casa rural...) puesto que la fundación ya cuenta con Los Arenales. Lo que se ha acordado es que la casa no volverá a arrendarse, si bien los terrenos que la rodean (500 hectáreas) seguirán teniendo un uso agropecuario por parte de un arrendatario que lleva años con su explotación.

Corchuela respira historia por todos sus muros. Aunque existía con anterioridad, aparece ligada a los Golfines en el último cuarto del siglo XV como propiedad de Alonso Golfín (padre de Sancho de Paredes, camarero de Isabel la Católica), y desde entonces pertenece a este linaje. El propio Alonso Golfín debió ampliar el bloque primitivo y posteriormente se añadieron sucesivos volúmenes que fueron ocultando el principal, que tenía originalmente cierto aspecto de torre fortaleza. Se sabe que en 1540 se encargó la construcción de la llamada Fuente Honda, y que en 1606 se mandó edificar una capilla en su interior por Hernando Alonso Golfín. El aspecto definitivo lo tomó el inmueble en el siglo XVIII, ya que en el dintel de la puerta principal se puede leer ‘Reparose esta casa en el año 1739’, según recoge el libro ‘Arquitectura residencial en las dehesas de la tierra de Cáceres’, de Antonio Navareño.

Terminada Corchuela, comenzará la rehabilitación del patio de 1.000 metros cuadrados de los Golfines de Abajo. La obra, ya aprobada por el ayuntamiento y la Comisión de Patrimonio, permitirá la puesta a punto de las tres fachadas interiores que dan a este patio, hoy deterioradas, con un desembolso estimado de 250.000 euros. «Se acondicionarán los muros con los morteros originales de cal y se rescatarán los esgrafiados que enmarcan los huecos. El suelo también se remodelará, si bien no es muy antiguo, ha experimentado muchos cambios incluso en el siglo XX. Está empedrado y así seguirá», explica Miguel Ángel Arroyo.

OTRAS FINCAS / Pero además, la fundación está remodelando las distintas propiedades de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, muy numerosas por su antiguo linaje. Ya se ha reformado el Mayoralgillo de la Gorda, situado a unos 30 kilómetros de Cáceres por la carretera a Rincón de Ballesteros. Se trata de una finca de aproximadamente 1.000 hectáreas dedicada a explotación agrícola, que se encuentra en arrendamiento. También se acondicionarán otras fincas con edificaciones menores para ponerlas en valor como Palacio Blanco y Palacito, entre Cáceres y Trujillo (atravesadas por la autovía), de 600 hectáreas.

Otras propiedades de cuyo mantenimiento se está responsabilizando la fundación son la Casa Fuerte de Martina Gómez (siglo XV), la Atalaya de Porcallo (Llanos de Cáceres) o Bernardina, que hace linde con el Galindo, a pocos kilómetros de la capital.