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El Periódico Extremadura | Miércoles, 23 de mayo de 2012 - Edición impresa
MIGUEL ANGEL MUÑOZ 29/01/2012
Casimiro Rodríguez, que era agente judicial, estaba casado con Alfonsa Morgado. Tenían el bar Las Palmeras, que estaba frente a la Audiencia, justo al lado de Patatas El Gallo, donde por cierto, Alfonsa también trabajaba pelando las patatas que luego se vendían en forma de cartuchos en la plaza Mayor.
En Las Palmeras ponían vino, cazalla y morcillas, iban muchos jueces y muchos cazadores y aquello estaba todo el día lleno de clientes. Casimiro y Alfonsa vivían en la calle Ribera de Curtidores, en el corazón de Las Tenerías, en una casa con unas escaleras tan empinadas que daban miedo y una terraza en la parte más alta con unas vistas espectaculares al Marco. En el barrio residían igualmente la señora Magdalena y los Badillo.
Tenían Casimiro y Alfonsa cinco hijos: Toñi, Tere, Catalina, Casimiro y Josefa. Cuando Josefa era jovencita, hasta la Ribera de Curtidores iba Fernando Soler con su rondalla a cantar a Josefa trovas fascinantes. Fernando tocaba la bandurria y rondó y rondó a su prometida hasta que se casó con ella. Fernando era hijo de Avelino Soler, casado con Rosario Carrero. Avelino trabajaba con Mariño haciendo suelos para las casas. Vivían en un corralón de la calle Postigo y, además de Fernando tenían otros nueve hijos: Angelita, Antonia, Valentina, Maribel, Frutos, Petra, Antonio, Ignacio, y Angel, famosos por su afición al ciclismo y conocidos en Cáceres como los Pope.
Fernando y Josefa, que tuvieron cuatro hijos (Nando, Alfonso, Juan Carlos y Miguel Angel), se marcharon a vivir al 2ºA del número 11 de la calle Fortuny, en el barrio de Pinilla. Era aquel un piso chiquitito, de dos habitaciones.
¡Qué bella era la vida en Pinilla! Un barrio obrero, de gente buena y trabajadora donde vivían Flora, casada con Manolo el panadero, Flora la peluquera, los Caldera, que el padre trabajaba como visitador médico, los Palma, que eran muchos hermanos: Raquel, la conocida cantante cacereña, Caty, Mari Jose, Toñín , Pepe, Ana, Inés...
Allí residían asimismo Antonio, el del Bodegón, que era el bar de la esquina, y el señor Rafael el del comercio. Estaban el bar del Dientes , que se llamaba Antonio y era hermano de Benito, el del bar de San Blas, bueno, y la cárcel, el seminario, la nave donde se guardaban los autobuses cuando se recogían, la Cruz Roja y el cementerio, vamos, que al final todo Cáceres nos vamos a vivir a Pinilla.
En Los Rosales y las traseras de Mejostilla los muchachos jugaban al fútbol y hacían las hogueras de San Jorge. Entretanto, Fernando trabajaba de dependiente en Mendoza, primero en General Ezponda y después en Pintores. Cuando se sacó el carnet de conducir en la Autoescuela San Jorge (que la llevaba el padre de Juan), Fernando se hizo representante de Mendoza por los pueblos y también, junto a su cuñado Casimiro, que era dueño de Calzados Nati, vendía fardos de lana por la provincia.
Así estuvo un tiempo hasta que Fernando montó Retales Josefina en Pintores, encima de Olimpiada, un negocio que luego trasladó a la plaza Mayor, al lado de la farmacia de Bravo. En la plaza había entonces muchos negocios: Joyería Morales, Calzados Sánchez, Pescadería Salgado, La Parada, el bar Manso, Casa Domingo, Corcobado, la Joyería París, la mujer que cogía los puntos de medias...
En Retales Josefina se vendían telas, muchas de ellas adquiridas por Fernando en Barcelona. Era una tienda muy chiquitita, cuadrada, con un almacén cuyo acceso estaba por el portal de la pensión Márquez. Funcionaba muy bien aquel negocio porque en la plaza paraban los autobuses que venían de los pueblos así que la plaza tenía mucho trasiego.
Ocurrió que un día la plaza se puso en obras y los negocios empezaron a decaer, así que Fernando empezó a vender quesos, jamones... lo que salía, hasta que se hizo representante de Chorizos Moncayo, que al ser absorbido por Revilla dejó a Fernando sin trabajo. Fue entonces cuando se preguntó: ¿y por qué no un bar?. Coincidió que el dueño de Calzados Martín le ofreció un local en la plaza que había sido utilizado como almacén y que luego fue sede de CDS. Así nació el Jara, hoy Mesón Torre Bujaco.
Tenía el Jara dos puertecitas a modo de entrada, pegadas a la ventana. La barra hacía una ele cerrada y dentro había un salón con mesas. En el bar trabajaba Fernando, ayudado ya por sus hijos Nando y Alfonso, que empezó recogiendo vasos. Cáceres vivía entonces en 1983, en pleno boom del Extremeño, un bar que Jesús Sansón había adquirido años antes como último recurso laboral porque no descartaba marcharse a Cataluña ya que aquí las cosas andaban jodidas, pero no, Jesús cosechó un éxito imparable en aquel Cáceres en el que la movida era ya una de sus señas de identidad: sus sansones, sus jarras de cerveza, su agua de fuego con dos cojones... el triunfo del Extremeño como espejo de un Cáceres universitario, próspero, lleno de marcha, lleno de vida.
Nando y Alfonso jugaban en el Cacereño, conocían a mucha gente joven, así que se dijeron: si el Extremeño ha podido, nosotros también. Acudieron a Alonso Radio, que estaba en Sánchez Garrido, frente al Adarve, compraron una minicadena Philips y un montón de discos en Harpo y en José Luis Panadero, y ala, a rodar justo después de Carnavales.
El día de la inauguración fue un éxito: se quedaron sin cerveza y el bar se puso de moda con las jarras, tan de moda que solo entre el Jara y El Extremeño se ventilaban dos camiones de cerveza El Aguila, luego vinieron las macetas, cuyos recipientes venían de Nudesa, una fábrica de nata montada que había en Sabadell. El Jara fue de los primeros en poner música gratis porque en esa época casi todos los bares tenían sinfonolas.
Cordón Negro
Pero el Jara quería dar aún una más gorda campanada. Sansón tenía la Fiesta de la Cerveza, así que ellos inventaron la Fiesta del Champán en Navidad. Fue una pasada. La fiesta comenzaba el 22 de diciembre y acababa en Nochevieja. Consistía básicamente en un 2x1, que te salían a 250 pesetas las dos botellas de Cordón Negro. La gente se peleaba por ellas. Procedentes del IFA, llegaban al Jara por toneladas y fue tal el boom que el primer año tuvieron que llamar a la bodega porque en el IFA se agotaron todas las existencias de Cordón Negro. Los clientes bebían el cava, no importaba si caliente o frío, lo importante era aquel festín de burbujas que servían para vivir el reencuentro cacereño de cada Navidad.
En el Jara ponían prueba, panceta, callos y morcillas, que cada vez que se hacían los callos olía tanto la plaza que despertaba el apetito a un muerto. En aquel tiempo, los otros dos hijos de Fernando también trabajaban en el bar: Miguel Angel de camarero y Carlos poniendo la música. También pasaron camareros inolvidables como Chuchi, Javi, Fernando, Antonio, Enrique,Carlos, o Coke Bermejo, que pinchaba. El Jara era un mar de clientes: Curro, Aurora, Chaso,Joaquín García Plata o Saponi y Teododo Casado, que no faltaban, Chinto, Paniagua, Pitu,Paraíso, Bernabé, Ferrán López..., bueno y Dyc con Coca Cola y Dyc con Naranja porque había a muchos a los que los camareros no conocían por sus nombres pero sí por la bebida que tomaban. Los universitarios, los militares... todos tenían cabida en el Jara. Y luego, cual procesión cientos de jóvenes rumbo a La Madrila: al Maribel, Eros, Al Andalus, Ok, King, y tantos otros.
Hace seis años que el Jara echó el cierre, el mismo tiempo que hace que Fernando falleció. Josefa es abuela de seis nietos (Fernando, Alberto, Daniel, Carlos, Itziar y Hugo) y vive en la avenida de Alemania. El Mesón Jara y La Ñ, ambos en Nuevo Cáceres, son el legado hostelero que queda de los Soler, una familia con un patriarca llamado Fernando: aquel joven que dedicó a Josefa sus trovas fascinantes y que convirtió la sede del CDS en el mesón que cada Navidad se inundaba de burbujas en aquellos años en que Cáceres supo escribir la palabra marcha en letras mayúsculas.
Por Jose Miguel: 21:57. 29.01.2012
Bonito reportaje Miguel Ángel, seguro que ha Fernando padre le hubiese gustado muchísimo leer estas líneas hubiera disfrutado un montón, al igual que si viese a su nieta se le caería la baba, ya que siempre quiso tener una niña en la familia, en este caso es la hija de Carlos, que pena que no haya podido disfrutar más. Un abrazo para toda la familia en especial para mi amigo Carlos. José Miguel
Por Laura Mendoza: 21:37. 29.01.2012
M. Angel,que alegría y a la vez triteza con este artículo de hoy. Siento mucho que Fernando ya no pueda leer esto. Trabajé con él y con su hermana Katy en Pintores y en Ezponda.Me ayudaromn mucho cuando llegué de novata a la tienda con 15 años. Siempre estaban alegres y fui a la boda de Katy, no sé si ella vivirá, me gustaría saberlo. Desde Béjar gracias por tan buenos recuerdos.
Por MAM: 21:13. 29.01.2012
MAM, dick, cuando no es Tracy, significa pene, amistosa y familiarmente. El güisqui, es DIC.
Por MARCHA EN EL MIAJON: 21:11. 29.01.2012
el resurgir de la zona de las escaleras llego cuando cogieron el miajon rafa y eladio bar que no tenia parangon respecto a la musica y al trato un saludo para estos dos chavales donde se encuentren.
Por antonio: 20:09. 29.01.2012
ole miguel me hacia en falta el reportaje del jara precioso y el que no paso tiempo por alli se lo perdio
Por EDUARDO: 20:07. 29.01.2012
que recuerdos me trae el meson jara alli conoci a my mujer fuy muy feliz pasando muchas horas en aquel local y ahora voy con mi hijo al local de alfonso la Ñ UN BESO PARA LA FAMILIA Y GRACIAS
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