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ES EL PRINCIPAL POLÍGONO EMPRESARIAL QUE TIENE LA CIUDAD

La normativa de Cáceres se flexibiliza en Capellanías ante el cierre de un tercio de sus 350 naves

Parte de contactos con empresas y para adaptarla a la realidad empresarial cacereña. El tamaño mínimo de parcela se reduce y pasará de 500 a 250 metros cuadrados

 

El concejal del PP y presidente provincial del partido, Laureano León, ayer antes de empezar el pleno entre los dos concejales de CACeresTú (Podemos), Consuelo López e Ildefonso Calvo. - F. VILLEGAS

El concejal de Urbanismo, Valentín Pacheco, confirmó ayer que se está tramitando una modificación del plan general de urbanismo en el polígono industrial de Capellanías para adaptar el tamaño de sus parcelas «a la realidad empresarial» de la ciudad. Pacheco aludió a este asunto durante el debate de la moción presentada por el grupo socialista en la que se pide que mediante la modificación de la norma urbanística o su gestión se aumente la disponibilidad de suelo industrial público para favorecer la implantación de actividades empresariales y el futuro desarrollo del plan de empleo local.

El debate no se ciñó al objeto en sí de la moción, pese a que se aprobó por unanimidad, y se habló de la situación en la que está Capellanías, el principal polígono empresarial de Cáceres donde el ayuntamiento, salvó la parcela destinada a usos genéricos, apenas tiene suelo. El concejal de CACeresTú (Podemos), Ildefonso Calvo, recordó que más de un centenar de las naves del polígono, que cuenta con 350, «están cerradas». Su afirmación provocó la explicación que luego ofreció Pacheco sobre la modificación del plan de urbanismo que se está tramitando.

El polígono de Capellanías se encuentra dentro de la norma zonal de actividades económicas en su grado uno. Se permite desde la instalación de grandes industrias, con parcelas superiores a los 7.000 metros cuadrados, hasta la de industrias ligeras en parcelas comprendidas entre los 3.000 y los 500 metros cuadrados. El cambio que se tramita consiste principalmente en reducir el tamaño mínimo y dejarlo en 250 metros cuadrados. «A lo mejor no hay tanta inexistencia de suelo, sino que habrá que adaptarlo a la realidad empresarial de la ciudad y con naves de 250 metros cuadrados sería suficiente», comentó Pacheco durante su intervención.

CONTRATADA / La modificación aún tardará varios meses en aprobarse. Su redacción se ha contratado, no se redactará directamente por los técnicos del ayuntamiento, y el paso siguiente será que se dictamine en los órganos de decisión del consistorio (en la comisión de Urbanismo).

Cáceres cuenta con cuatro polígonos industriales o empresariales, aunque dos (Charca Musia y el polígono ganadero) están pendientes de su reordenación. Los otros dos son Capellanías y el polígono empresarial de Mejostilla, donde sí se permiten parcelas de menos de 500 metros cuadrados. El ayuntamiento tiene más suelo en esta segunda zona y el pasado año ya intentó sin éxito vender parte de una de sus parcelas. Actualmente hay interés empresarial por hacerse con terreno del ayuntamiento en esta zona, pero dado su tamaño, unos 10.000 metros cuadrados, se tendrá que proceder antes a su segregación en parcelas más pequeñas para facilitar su adjudicación.

Pacheco también aludió ayer a que próximamente se difundirá a través de la web del ayuntamiento el inventario con todas las parcelas que son de propiedad municipal. Al término del pleno no concretó cuántas son, aunque sí explicó que el problema es que en muchos de estos terrenos la propiedad está en proindiviso, lo que obligará a buscar una solución, bien con la reparcelación o con un acuerdo con los otros propietarios con los que se comparte la titularidad de cada una de las parcelas.

La moción socialista la defendió la concejala Belén Fernández, que recordó que en la ciudad falta suelo industrial público y que en los últimos años no se ha desarrollado ni el nuevo terreno industrial previsto en el plan de urbanismo en vigor desde 2010 ni el reservado para este fin en el planeamiento anterior. El concejal de Ciudadanos, Antonio Ibarra, también apuntó que suelo público para uso industrial es «del que menos dispone el ayuntamiento» y recordó que parcelas públicas que están en suelo urbano se han terminado convirtiendo en «patatales» que solo sirven «para que se pasee al perro», perdiéndose una oportunidad «de generar riqueza».