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El apunte

La partida de ajedrez del presupuesto

 

Votación del pleno del jueves, en el que se selló el acuerdo PP-Cs que facilitará aprobar los presupuestos de 2018. - JAVIER VALIENTE

Cuando la tarde del 19 de octubre Ciudadanos convocó a los medios de información ya estaba claro cual iba a ser el final de la partida de los presupuestos de 2018. Ciudadanos ha aprendido que en el tablero de los presupuestos es mejor ser torre, poder ir fácilmente de un lado a otro, en vez de ser caballo y moverse unas veces a la izquierda y otras a la derecha. Y lo más importante, ha asimilado que su primer movimiento no puede ser ir directamente a por el rey porque las piezas del PP, y la reina la primera, van a defenderlo; puede que no todas las figuras del Partido Popular estén de acuerdo y que sepan que con ello se exponen a perder la partida, pero ya se sabe que el ajedrez es un juego disciplinado, todos se deben al rey.

En el tablero de los presupuestos el que gobierna, en este caso el PP, juega con blancas e inicia siempre la partida. La abrió el pasado 28 de septiembre adelantando a sus alfiles para acercarse a las filas del PSOE y de CACeresTú. Aunque antes de sacar las piezas de la caja ya había tanteado a Ciudadanos, que se cuidó de hacer público cualquier movimiento hasta poder dar pruebas de que la partida de los presupuestos de 2017 estaba realmente terminada.

Con CACeresTú, por mucho que el 28 y en días posteriores se hablase por parte del gobierno de acercamiento, siempre es muy complicado que haya partida. Los conceptos que tienen del juego uno y otro son divergentes. Cuando se sientan a la mesa, Partido Popular y CACeresTú llegan con tableros distintos que no tienen el mismo número de casillas y con reglas para comenzar que no son coincidentes.

EL GRUPO municipal socialista juega con negras, es el color que le corresponde al primer grupo de la oposición, y le toca esperar a que las blancas abran el juego. Como en los dos años anteriores, esta vez también ha optado por aguardar a ver cómo movía el PP sus piezas. La primera vez que lo hizo le salió bien y ganó porque con un movimiento en el último momento aprovechado inteligentemente por el PP se pudo terminar la partida del presupuesto de 2016.

Pero cuando en el pleno del pasado jueves quiso hacer un movimiento para entrar en el juego de los presupuestos de 2018 se encontró con que el PP ya estaba enrocado en la torre de Ciudadanos. Además la oferta de juego que proponía no se hubiese solucionado con una partida, que es lo que le interesa al gobierno para tener cerradas las cuentas del próximo año antes del 31 de diciembre, sino con un campeonato para el que se tendría que contar con jugadores ajenos al ayuntamiento.

Para la partida de los presupuestos de 2019 habrá otro juego, ya no será el ajedrez, aunque habrá ocasiones en las que Ciudadanos juegue a ser caballo por las coces que da su jinete.

De cara a los presupuestos de 2019, los últimos de la legislatura y que tendrán la campaña electoral a la vuelta de la esquina, se jugará al parchís, ese juego en el que te comes una ficha y cuentas veinte.