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MAÑANA POR LA NOCHE LA ASOCIACIÓN DIVERTEA ha organizado UNA FIESTA SOLIDARIA junto a la entrada del RECINTO HÍPICO

El ruido por las fiestas universitarias divide a vecinos de la plaza y Pizarro de Cáceres

Algunos residentes argumentan que la situación es llevadera y otros sufren problemas para descansar. Ruidos por beber en la calle, decibelios y el horario de cierre de los bares son las principales molestias

 

Estudiantes de la Universidad de Extremadura, ayer a mediodía en el paseo de Cánovas, donde comenzaron la jornada de ocio con diversos juegos. - ANTONIO MARTÍN

Como cada año, el aterrizaje de la población universitaria en la ciudad no ha dejado a nadie indiferente. Esta semana arrancó el curso académico y con él las primeras fiestas de los jóvenes que siguen dividiendo a los vecinos que residen en el centro, concretamente en la plaza Mayor y en la reimpulsada calle Pizarro. Algunos residentes consideran que las molestias que se originan son llevaderas, mientras que otros denuncian una situación que les afecta al descanso, e incluso no solo de ellos mismos sino de sus clientes.

Es el caso de Pilar Amador Carretero, dueña de la pensión Carretero, en marcha desde 1937 en la plaza Mayor. «Este negocio ha pasado por tres generaciones familiares y el problema de los ruidos lo sufrimos desde hace muchísimo tiempo», señaló ayer a este diario. En ese sentido, Pilar no se queja de los festivales puntuales, como Womad o Irish Fleadh, sino del día a día. «Tengo nueve habitaciones que dan a la plaza y en los bares que hay abajo por fin he conseguido que no pongan música a toda castaña porque repercute en todo el edificio, ya que suelen cerrar sobre las 1.00 horas entre semana y durante los fines de semana quizá a las 3.00. Eso no es lo malo, si no que tras cerrar se ponen a quitar las terrazas, lo que genera un ruido impresionante por la madrugada», añadió.

Esa situación se repite y repercute en el bienestar de sus clientes. «Cuando cierra la sala Farmacia, la gente sale pegando voces y molesta, aunque últimamente esta más controlado. Todo eso, unido a que el camión de la limpieza se para en mi portal antes de las siete de la mañana y los camiones de carga y descarga tienen de 7.00 a 11.00 para trabajar, hace que muchos de mis clientes se marchen con los pelos de punta. Imagínate el ruido que hacen unas bombonas de cerveza tiradas desde arriba de un camión al suelo a las ocho de la mañana», remarcó Pilar, que, no obstante, considera que otra de las problemáticas más habituales, la que tiene que ver con orinar en la vía pública, «parece» que se está solucionando. «Veo que se ha minimizado un poco. No sé si han dejado de orinar o lo hacen en otros sitios pero yo tuve que cambiar la puerta de mi sótano hace un tiempo. Era metálica y de mear en ella la oxidaron tanto que no se podía abrir», concluyó.

Sin embargo, Manuel Amigo, también residente en la plaza Mayor, opina lo contrario. «No me puedo quejar. En cuanto a olores y suciedad no tengo ningún problema y con respecto a ruidos no es nada fuera de lo común. Estamos en la plaza, hay jaleo a diario y los fines de semana más, pero lo normal».

Por otra parte, en la calle Pizarro, otra de las zonas de ocio más transitadas, tampoco hay consenso. Para unos pocos vecinos los inconvenientes no son tan graves, mientras que a otros si les repercute directa y negativamente. «De momento no estamos sufriendo ruidos, es muy pronto. Además durante el año tampoco es tan insoportable», aseguró Santiago González. De la misma opinión es Antonio Benítez, que reside a pocos metros del café bar La Habana. «Llevo 12 años viviendo aquí y a mí no me molesta. Las novatadas son una vez al año, yo prefiero dormir aquí aunque tenga pequeñas molestias a vivir en un sitio más triste. Ya no salgo pero cuando he salido me ha gustado y me gusta ver una ciudad con vida», explicó.

No obstante, su opinión choca frontalmente con la de otros vecinos de Pizarro que sufren ruidos cada semana. «Los problemas son con el Mistura. Que la gente beba en la calle no me molesta tanto, porque sin los estudiantes la ciudad perdería muchísimo, pero el bar no respeta los horarios ni los decibelios», remarcó Paula Corrales, que lleva viviendo tres años sobre el local. «Lo máximo permitido son 25 decibelios y llegan hasta 33. Vinieron peritos municipales a medir y esta denunciado ante el ayuntamiento hace tiempo pero miran para otro lado. La música se oye en el piso de abajo, donde vivía antes, pero me vibraban los cristales y el suelo y me mudé a una planta más arriba». Igual que Paula opina otro vecino de la calle que prefiere permanecer en el anonimato. «Hace falta más control policial. El problema no es que el Mistura incumpla el horario de cierre, si no que cuando cierra la gente se queda bebiendo en la calle hasta que pasa el camión de la limpieza. Llamas a la policía local y les instan a marcharse pero no se quedan a comprobar que se cumpla su orden. Ni el volumen de ruido esta controlado dentro de los locales ni la hora de cierre», sentenció este vecino.

NOVATADAS / Por su parte, los universitarios, al margen de esta problemática, vivieron ayer su segundo día de novatadas. La mayoría se concentró en la sala Vora, donde desde mediodía se podía hacer botellón en la terraza en una jornada que contó con paella, fiesta de la espuma y música ya entrada la noche. No obstante, también la discoteca Versus se llenó de jóvenes a partir de las 17.00. Se sortearon 10 botellas en una tarde en la que las cervezas costaron solo un euro hasta las 21.30, junto con otra promoción de tres copas por 10 euros. Mañana, el recinto hípico acogerá una fiesta universitaria solidaria organizada por la asociación Divertea en la que, además de contar con música de dj’s, se proyectarán varios vídeos y se venderán camisetas del colectivo con el objetivo de que los jóvenes se acerquen al trastorno autista y conozcan un poco más a los niños que lo padecen.

Las novatadas siguen en el ojo del huracán pero su desarrollo no ha cruzado la frontera prohibida de momento. El teléfono que habilita anualmente la Universidad de Extremadura (Uex) para denunciar casos de acoso o vejaciones nunca ha sonado desde su puesta en marcha hace años, confirmó el vicerrector de Estudiantes y Empleo de la Uex, Ciro Pérez Giraldo. «Nadie ha denunciado nada», indicó Pérez Giraldo, que reveló que la Uex puede abrir un expediente a aquellos universitarios que incumplan las normas y celebren algún tipo de novatadas en el campus, donde están expresamente prohibidas.

   
1 Comentario
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Por Antonio RODRIGUEZ PEREZ 8:53 - 13.09.2017

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No sé el tiempo que llevan vi iendo algunos de los vecinos de la calle Pizarro, pero yo llevo más de 40 años y aquí se ha creado una segunda Madrila. Y los que nos les afecta es porque tendran pasta para haber insonorizado su casa.