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Cartas al director

 

10/11/2017

LA AMENAZA NUCLEAR

El fin del mundo

Pedro Serrano // Valladolid

La llegada del fin del mundo, tantas veces anunciada, nunca tuvo tanta verosimilitud como en los momentos actuales. Según el reloj simbólico del fin del mundo creado por el Boletín de Científicos Atómicos estamos a tan solo dos minutos y medio del apocalipsis. Es decir, según algunos de los académicos que se dedican a estudiar los riesgos para nuestra especie, las condiciones actuales de la humanidad nos han llevado a las 23.57 con 30 segundos. La amenaza nuclear por un lado y, por otro, el negacionismo e indiferencia ante el cambio climático nos sitúan como dijo recientemente Stephen Hawking en el momento más peligroso de la historia de la humanidad.

Al parecer, nos aproximamos a un mundo lleno de conflictos violentos por acceso a recursos básicos, a grandes desplazamientos y con ello inestabilidad local y global. Nos abocamos a un mundo de inseguridad alimentaria; a un aumento progresivo de muertes por culpa del aire contaminado; a inundaciones de zonas bajas densamente pobladas; a la desaparición o fuera de servicio de infraestructuras básicas de suministro de agua, energéticas y movilidad; a veranos de cinco meses, temperaturas por encima de 40ºC y mínimas de 25ºC y, como consecuencia, a incendios cada vez más grandes y virulentos.

Definitivamente, el mundo se nos va de las manos. Y no tendrá arreglo mientras nos importe más lo que diga Puigdemot que lo que diga Stephen Hawking.

RESPETO A LAS IDEAS

El fascismo

Martín Sagrera // Madrid

No se puede tener mayor descaro. Junqueras se pregunta que qué democracia tenemos cuando te pegan por no gritar ‘Viva España’. Por supuesto, este hecho reprobable es noticia precisamente por ser puntual. Pero lo corriente en Cataluña e incluso fuera es que los secuaces de Junqueras peguen a los que digan ‘Viva España’ o lleven su bandera, hasta el punto de que, por ser normal, no sale en los medios.

Testigo personal y víctima, yo mismo he sido víctima de varios ataques físicos por ese motivo en Cataluña e incluso en Madrid, como puede encontrarse en Google con mi nombre y he denunciado en comisaría. El que usa métodos fascistas es fascistas, sí. Pero hay muchísimos más individuos violentos entre los fanáticos fomentados por Junqueras y sus cómplices, que por intentar quitarnos la libertad a todos los catalanes están justamente en la cárcel, que entre los pocos descerebrados que aún quedan como reliquias del franquismo.