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Flamenco // entrevista a...

Isabel Bayón, bailora: «La raíz del flamenco está en mí y en todo lo que hago»

 

Isabel Bayón, bailora: «La raíz del flamenco está en mí y en todo lo que hago» - © JAIME MARTÍNEZ Y CAJASOL

Isabel Bayón (Sevilla, 1969) tiene la voz de porcelana y el cuerpo de hierro. Sensible, delicada, miedosa y supersticiosa, rompe espejos sobre el escenario para exorcizar los miedos a las órdenes de su amigo Israel Galván ‘un genio de este siglo’ en obras como ‘Dju- Dju’, mientras sigue alimentándose de esa raíz del flamenco al que vuelve siempre que tiene que ‘refrescarse’. Las dos son Isabel Bayón, y las dos son igual de sinceras. Gloria al arte que permite desnudar almas como la de esta bailaora, y que nos permite disfrutar de su ‘verdad’ a compás, como ocurrirá el próximo día 16 de junio en La Noche Blanca de Córdoba. En el Entorno de la Calahorra presentará ‘Lo Esencial’, un recorrido por el abecedario del cante, desde cantiñas, martinetes o malagueñas, en una noche en la que Bayón ofrecerá «un espectáculo hecho sin pretensiones, sin envoltorios, sin ideas conceptuales de por medio, y permitiendo la total libertad para mostrar el flamenco que sentimos». Deseando estoy que llegue esa noche para recibir en blanco, sin prejuicios, la concepción de un baile que sabe danzar entre lo ortodoxo y lo heterodoxo, sin engañar a nadie. Pasen y lean.

—¿Qué es ‘Lo Esencial’ de Isabel Bayón?

—Un espectáculo íntimo, flamenco ‘al uso’, con poquita parafernalia, más bien, un flamenco sin envoltorios donde intentamos exponer el flamenco que entiendo y que es el que siento, y además rodeándome de artistas que admiro y con los que tengo un vínculo personal importante. Está David Lago y Londro al cante, y a la guitarra Jesús Torres.

—Cantiñas, abandolaos, martinetes... vaya ramillete de cantes...

—La verdad es que es un concierto de cante, baile y toque. No salgo del escenario, todo va fluyendo dentro de él. Todo es más teatral, no es un baile, otro, y otro sin más, sino que salgo de una manera más teatral.

—Asegura que esta obra está hecha sin pretensiones, sin envoltorios, sin ideales conceptuales de por medio, ¿necesidad de volver a la raíz?

—Yo siempre tengo necesidad de volver a la raíz, de coger impulso desde ahí. La raíz del flamenco siempre está en mí y en todo lo que hago. En la raíz está todo y siempre me gusta volver porque es una manera de retomar, de refrescar, y de traer a nuestro tiempo, ese otro tiempo donde todo lo que está hecho está muy bien hecho. Siempre es un espejo donde mirarse.

—Le acabo de ver en un video bailando tangos ‘por derecho’ y en otro en la obra ‘Dju Dju’ ambas, ¡antagónicas totalmente! Eso, ¿cómo se conjuga?

—(Se ríe) Bueno, son la son circunstancias de la vida. Yo llevo 43 años haciendo esto, o sea que desde los 5 años estoy subida a un escenario. He aprendido muchas cosas en el camino, soy una persona que me gusta aprender de todo. Me gusta mirar para todos lados, no siempre mirar de frente o mirarme a mi misma. Considero que es una forma de aprender y seguir creciendo. Yo me considero artista de flamenco pero con una línea más bien clásica, ortodoxa, pero actual también porque vivo en el tiempo que vivo, y me gusta impregnarme de lo que tengo alrededor. Coincidí con Israel Galván, que me llamó para colaborar con él en el espectáculo ‘Lo Real’, aparte de que le conozco desde que éramos pequeños y tenemos relación, y surgió un encuentro. Y ese espectáculo ‘Dju-Dju’ es el resultado de ese encuentro. Lo que ha hecho Israel Galván ha sido sacar de mí una parte que no conoce todo el mundo. Es la parte un poco más gamberra, menos tradicional de mi misma, que él conoce pero que yo no he dejado que viera todo el mundo.

—Isabel Bayón es 100% tanto en un concepto ortodoxo como en un contexto de ‘Dju-Dju’, ¿no?

—Si, si, absolutamente. Isabel Bayón es la que va a hacer ‘Lo Esencial’, Isabel Bayón es la que sale al escenario con ‘Dju—Dju’. Todas las ‘Isabeles’ que hay pero que quizás todo el mundo no conoce. Puede causar más estupor porque como solo conocen una parte, llama la atención ver a Isabel en el escenario...

—La verdad es que sí...

—Además, es que el proceso creativo que se hizo con ‘Dju- Dju’ fue más que coreografiarme él. Fue plantearme situaciones, escenas, y él me pedía que lo hiciera tal como me sentía..., Grabábamos esas improvisaciones y a partir de lo que yo hacía, él creaba la escena.

—Entonces, esa experiencia fue como una terapia, ¿no?, una terapia entre artistas...

—Si, además que ése era el planteamiento del espectáculo. Era exorcizar mis miedos y enfrentarme a ellos, hacer una catarsis. Yo soy miedosa, soy supersticiosa en mi vida cotidiana, vivo con eso, no llega a ser un problema, forma parte de mi vida, pero quería hablar de eso, enfrentarme a ello y hacerlo de la mejor forma que sé, que es en el escenario.

—Y la terapia, ¿ha funcionado?

—Pues si le digo la verdad..., ¡no mucho! (risas) porque yo me he creado mi propia realidad, y al final me he buscado mi propia excusa y lo que hago en el escenario se queda ahí. Yo hago mi parafernalia para enfrentarme a los miedos, pero cuando me bajo del escenario sigo con los mismos. Cuando rompo un cristal en el escenario, solo se queda ahí, en el escenario. Lo que pasa ahí, se queda ahí.

—Usted ve a Israel Galván como un genio…

—Ah, sí, sí, absolutamente, ¡es que lo es! Él ha hecho con el flamenco lo que mucha gente quiere hacer y no puede. A esas cosas se llega porque hay otras muchas de conocimiento. Él no ha llegado por casualidad sino porque tiene un conocimiento amplísimo. Israel ha llegado a esa reflexión después de conocer muchísimo la raíz y la tradición. Es su manera de expresarse, no podría hacerlo de otra manera y es su verdad, y eso se nota. Ese tipo de baile se hace con sinceridad o porque existen otros motivos en medio, que también los puede haber.

—Actualmente compagina su actividad artística con la docencia en el Conservatorio Superior María de Ávila de la Comunidad de Madrid. ¿Qué no se puede enseñar?

—Yo lo que intento transmitir es mi punto de vista personal, desde la experiencia, y desde el conocimiento que me ha dado esa experiencia. Eso desde mi perspectiva, porque el flamenco es tan amplio... hay tantas maneras de hacer flamenco como personas, artistas, hacen flamenco. Sobre todo intento transmitir que han de ser personales, que el flamenco está hecho de personalidades, y eso es lo que creo que no se puede enseñar. Esa personalidad de cada individuo, de cada artista que tiene que buscar y encontrar. Yo puedo fomentarlo y hacerles ver en clase que cada uno tiene ‘su algo’ que les diferencia, pero el encontrarlo forma parte de un proceso personal.

—Una última pregunta, ¿qué le da ‘ju ju’ en la vida?

—¡Muchas cosas! La gente que no es sincera, la gente que no te mira a los ojos..., las personas que pueden hacerte daño, que no van de frente..., ese tipo de personas me dan mucho ‘ju ju’.

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