No resulta fácil acercarse a una figura tan compleja y venerada como la de José Monge Cruz, Camarón de la Isla, sobre todo cuando no se es un experto del arte flamenco. Pero Alexis Morante no se amedrentó cuando le ofrecieron homenajear al maestro a través de un documental que recorriera su vida en el 25 aniversario de su muerte. Se dio cuenta de que la mejor manera de aproximarse a él, la más respetuosa, era plantear su figura como si se tratara de un personaje de ficción. Quizá por esa razón, Camarón: flamenco y revolución, que ya se puede ver en los cines, incluido Badajoz, es casi más una película que un documental, porque sus imágenes escapan al corsé de este género y porque el personaje central termina adquiriendo vida propia a través de ellas.

«Lo estructuré de manera muy cinematográfica», nos cuenta Alexis Morante durante la presentación del filme en Madrid, en el emblemático tablao Casa Patas. «Por eso está dividido en tres actos y contiene un fuerte componente narrativo y dramático, porque queríamos primar la emoción por encima de todo».

DESDE LA INFANCIA / La película nos adentra en el universo de Camarón desde su más tierna infancia y va relatando de manera cronológica los momentos más importantes de su vida: sus primeros pinitos en la Venta Vargas, su llegada a Madrid, el encuentro con Paco de Lucía, su matrimonio con Dolores Montoya la Chispa, todo el proceso de gestación de su revolucionario álbum La leyenda del tiempo, el choque que mantuvo con los puristas por atreverse a introducir en el flamenco elementos de otras disciplinas como el rock, su consideración como una estrella indiscutible a nivel internacional y su progresivo declive a causa del cáncer por el que fallecería el 2 de julio 1992.

Alexis Morante tuvo claro desde el primer momento que no tenía interés en hacer un documental de entrevistas al uso. Por esa razón quiso que fueran las imágenes y los vídeos de archivo los que articularan la narración. «Fue un proceso complicado», explica. «Lo hicimos de dos formas: por un lado, pedimos a los documentalistas que nos buscaran lo que necesitábamos para encajarlo dentro la historia. Por otro, nos gustaba dejarnos sorprender con cosas que aparecían y que no nos esperábamos. Pero resultó fundamental cuando la Chispa nos enseñó una caja con diez cintas de VHS muy deterioradas que constituyeron un material inédito de un enorme valor y que nos descubrían al Camarón más familiar y cercano. Nosotros restauramos esas cintas, y aunque la calidad visual no sea muy buena, la fuerza que tienen es asombrosa».

Camarón: flamenco y revolución no sería lo mismo sin la voz de Juan Diego. El director tenía en mente algunos documentales que le sirvieron como punto de referencia. Uno de ellos era el de Amy Winehouse, también construido a través de imágenes de archivo. Y el otro, When you’re strange (2009, Tom DiCillo), sobre The Doors, en el que Johnny Depp era el encargado de contar la historia. «Yo necesitaba encontrar ese tipo de narrador, que fuera muy particular y cercano con el objeto de estudio, y cuando empecé el proyecto no paraba de pensar, ¿quién podría ser nuestro Johnny Depp andaluz? Y solo se me ocurría Juan Diego».

El director contó con gente próxima al entorno de Camarón para empaparse bien de su espíritu. Su mujer, sus hijos, biógrafos y flamencólogos como Juan José Téllez, que lo fueron aconsejando y corrigiendo. El guitarrista Tomatito, que lo acompañó durante 20 años y que se convierte en parte esencial de la película, tampoco quiso perderse la presentación en Casa Patas, porque, como dice, «todo lo que se haga sobre Camarón es poco para seguir difundiendo su arte».

«UNA AMISTAD DE PELÍCULA» / Hay un último personaje fundamental en la vida del cantaor, Paco de Lucía. «Creo que ambos tuvieron una amistad de película», comenta Morante. «Con sus enfados y reconciliaciones, pero a los dos les unían demasiadas cosas y un afecto interminable». La película toca -pero no se adentra de lleno en la polémica en torno a los derechos de las canciones- una guerra que ha mantenido enfrentadas a las familias de ambos durante mucho tiempo. «Creo que todo se debió a una serie de desafortunados malentendidos».

Camarón: flamenco y revolución incide en la idea de lo necesario que es romper moldes para seguir avanzando, tanto en el terreno artístico como en nuestra sociedad. Camarón fue un adelantado a su tiempo, se atrevió a llevar un paso más allá el arte puro, desde el respeto y el conocimiento, y eso fue fundamental para su renovación y su supervivencia. «Si todo el mundo hubiera pintado como Velázquez, no habría existido Picasso. Y Camarón fue ese Picasso que necesitaba el flamenco».