+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

NOVELA

Maylis de Kerangal evoca a las víctimas de la tragedia de Lampedusa

 

La escritora francesa Maylis de Kerangal. - RICARD CUGAT

ELENA HEVIA
04/01/2017

Saltó al gran público por una novela 'Reparar a los vivos', que relataba con precisión quirúrgica el viaje de un corazón (de un corazón de verdad) desde el donante hasta el receptor. La escritora francesa Maylis de Kerangal (Tolón, 1967) es capaz de transformar en literatura viajes insólitos. Lo vuelve a demostrar con 'Lampedusa' (Anagrama), un libro que funciona como un poema y que sigue las reflexiones nocturnas de la autora a partir de oír en la radio la noticia de la tragedia de la isla italiana, el 3 de octubre del 2013 que dejó 366 muertos en las aguas del Mediterráneo.

"Este es un libro de silencio, solitario, nocturno, escrito en una primera persona femenina, cuyo eco retumba en una habitación cerrada", explica la autora. Escrito con rapidez justo cuando apareció en Francia 'Reparar a los vivos', 'Lampedusa' se publicó primero en una pequeña editorial especializada en libros de montañismo y aunque se batió con otras novelas entre los nominados al Goncourt, no fue descubierto hasta su recuperación por un sello de mayor proyección.

El libro, al que es difícil llamar novela (¿pero qué es novela hoy?), funciona digresivamente a golpe de analogía, como si en vez de narrar ordenadamente, la autora se dedicara a sacar cerezas de una cesta, una idea arrastrando a otra. Porque antes de que la pequeña isla fuera noticia, Lampedusa, para todo el mundo, era el apellido de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, el autor de 'El gatopardo'. De aquella novela, el texto de Kerangal salta a la película de Visconti y aBurt Lancaster, mientras sus reflexiones se ponen a bailar en círculos como Claudia Cardinale en brazos del actor americano, en la maravillosa escena final del filme.

COMPROMISO 

Lo que podría parecer un ejercicio de mera estética cultural es para la autora un gesto profundamente político. «No me acabo de creer a los autores que lo miran todo con superioridad y dictan sentencias, prefiero hablar de las cosas de una forma tangencial hasta que las palabras quedan desnudas y enfrentadas a la violencia». Esa violencia es la Visconti supo mostrar, la de una Italia endogámica incapaz de renovarse: «Algo parecido está sucediendo hoy Europa actual, mi libro aspira a mostrar la forma en la que se está pudriendo nuestra sociedad».